Tres sencillos hábitos que pueden solucionar muchos de tus problemas, según un psiquiatra: “Marcan una diferencia enorme en tu día a día”

El experto explica cómo pequeños cambios en la forma de reaccionar, comunicarse y tomar decisiones pueden reducir numerosos conflictos cotidianos

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Dos mujeres charlan animadamente mientras beben un café en una cafetería
El psiquiatra Javier Quintero señala los hábitos que pueden solucionar muchos problemas cotidianos. (Magnific)

En la vida cotidiana hay problemas que escapan por completo a nuestro control, como un despido en el trabajo, una avería costosa en casa o un retraso que nos hace perder una cita importante. Estas son situaciones que dependen de factores externos y sobre las que apenas podemos influir. Son contratiempos que llegan desde fuera y que, en muchas ocasiones, obligan a adaptarse a circunstancias imprevistas.

Sin embargo, no todas las dificultades tienen ese origen. Una parte importante de los conflictos diarios surge de la manera en la que interpretamos lo que ocurre, de cómo reaccionamos ante determinadas situaciones o de la forma en que nos relacionamos con los demás: una discusión que se agrava innecesariamente, un malentendido entre amigos o una decisión tomada en un momento de enfado.

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La gestión emocional y la comunicación se han convertido en dos de los aspectos más estudiados por los especialistas en salud mental. Comprender por qué reaccionamos de una determinada manera y aprender estrategias para hacerlo mejor puede marcar una diferencia significativa en el bienestar cotidiano. Sobre esta cuestión reflexiona el médico psiquiatra Javier Quintero (@drjquintero en TikTok), que propone tres hábitos sencillos que, según explica, pueden ayudar a reducir “el 90 % de tus problemas”.

Algunas conductas dificultan alcanzar el bienestar personal. (Magnific)
Algunas conductas dificultan alcanzar el bienestar personal. (Magnific)

“La mayoría de los problemas no vienen de fuera, vienen de cómo reaccionas, de cómo estás y de lo que no dices”, afirma el especialista. A su juicio, muchos conflictos que parecen complejos tienen su origen en comportamientos impulsivos, dificultades para expresar lo que se piensa o necesidades básicas que pasan desapercibidas.

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Hábitos relacionados con la comunicación y el bienestar

El primero de los hábitos que recomienda está relacionado con la gestión de las emociones intensas. “Cuando algo te moleste, no contestes inmediatamente. Las peores decisiones las tomamos con alta intensidad emocional”, señala. Según Quintero, responder de forma automática cuando se está enfadado, frustrado o herido suele aumentar los problemas en lugar de resolverlos.

Por ello, aconseja tomar distancia antes de reaccionar. “Si te das 24 horas, te vas a sorprender de cuántos problemas de estos han desaparecido solos”, asegura. Entre las prácticas concretas que propone destaca algo tan sencillo como respirar profundamente y contar hasta tres antes de responder. Este pequeño gesto puede reducir las respuestas impulsivas y evitar que un conflicto escale. Así, se reduce el arrepentimiento posterior y aumenta la capacidad de controlar el impacto de nuestras palabras.

Una chica de tiro medio de pie tocándose la frente mientras mira hacia el suelo preocupada
Algunas situaciones pueden convertirse en problemas por la manera de reaccionar ante ellas. (Freepik)

El segundo hábito tiene que ver con la comunicación. Para el psiquiatra, una gran cantidad de conflictos se produce porque las personas esperan que los demás comprendan lo que sienten sin necesidad de expresarlo de forma clara. “Di lo que quieres decir de verdad, no lo dejes caer y esperes que el otro lo adivine”, recomienda.

Quintero insiste en que muchas tensiones nacen precisamente de esa expectativa. “No te puedes imaginar la cantidad de conflictos que se generan porque alguien esperaba que le leyeran el pensamiento”, afirma. En este sentido, aconseja esperar a encontrarse calmado antes de plantear críticas o quejas y hacerlo con claridad y respeto. Una comunicación más directa reduce malentendidos y evita numerosos conflictos innecesarios.

La tercera recomendación consiste en prestar atención al propio estado físico y emocional antes de concluir que existe un problema grave. “Antes de pensar que hay un problema, párate y pregúntate si estás cansado, tienes hambre o te sientes solo”, explica. Aunque pueda parecer una observación simple, considera que tiene una enorme importancia en el día a día.

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“Parecerá una tontería, pero no lo es. Muchas veces no hay una crisis real, hay un cuerpo agotado, una mente saturada o una necesidad básica sin cubrir”, añade. Por ello, propone realizar un rápido chequeo interno para identificar si existe sueño, hambre, ansiedad u otra necesidad básica pendiente antes de tomar decisiones importantes.

“La mayoría de nuestros problemas aparecen tras discusiones tontas, porque le damos muchas vueltas a las cosas, porque reaccionamos antes de tiempo o porque nos encontramos muy cansados”, señala. “Si corriges estas tres cosas, verás como gran parte de los problemas en tu vida desaparecerán”.

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