El furtivismo sigue dando guerra en Galicia con dos problemas al alza: erizos y cacharros

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Paula Fernández

Santiago de Compostela, 7 jun (EFE).- El furtivismo no deja de ser un problema en Galicia y entre las especies tradicionalmente más decomisadas como el pulpo y el centollo se ha colado el erizo, un nuevo oro del mar muy codiciado en la gastronomía, mientras que también crecen las incautaciones de artes ilegales, sobre todo cacharros de la vecina Portugal.

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Son las tendencias actuales de una actividad que "se mantiene más o menos estable a lo largo de los años", explica a EFE el jefe del servicio de Protección de los Recursos de Gardacostas de Galicia, Alfonso Pérez.

Este organismo autonómico se encarga de la vigilancia pesquera en las rías gallegas y en los últimos años han notado "un descenso en cuanto al número de kilos de especies decomisadas y las infracciones levantadas", pero las cifras siguen siendo altas.

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En 2025 hubo más de 9.700 inspecciones, más de 2.500 infracciones y se decomisaron casi 28.000 kilos de producto. Solo en los cinco primeros meses de 2026 ya se han decomisado más de 15.300 kilos, con 3.180 inspecciones y más de 800 infracciones.

Si hay una especie que está ganando visibilidad es el erizo, pues hasta mayo se han decomisado 1.333 kilos, más que en todo 2025 (853).

"Es un recurso apreciado que se ha revalorizado en el mercado y el propio furtivo va buscándolo", señala Pérez, que asegura que antes era poco conocido y lo normal era incautar entre 200 y 300 kilos anuales.

Ahora se ha convertido en un manjar gastronómico que en lonja cotiza a más de 12 euros por kilo y copa las cartas de muchos restaurantes de prestigio.

La restauración suele ser el principal destino de la pesca furtiva, también del pulpo, "una especie que se ha revalorizado mucho, ha alcanzado gran valor económico en los últimos años y es el sustento de muchos profesionales".

Sigue liderando los decomisos con 2.206 kilos hasta mayo, el mes con más incautaciones (713 kilos) porque empezó su periodo de veda, durante la que se suelen redoblar los esfuerzos de vigilancia y control.

Asociado al furtivismo del pulpo hay otra tendencia en aumento, el uso de cacharros.

En Galicia, el pulpo se pesca con nasas, pero en los últimos años ha crecido el uso de ese otro artefacto que sí es legal en Portugal, pero está prohibido en aguas gallegas.

Los cacharros son envases cilíndricos de PVC que hacen un doble daño a la especie, ya que las hembras de pulpo los utilizan para desovar, por lo que afectan a la reproducción.

"Vemos ese significativo aumento del uso de los cacharros. También nos estamos dedicando bastante más a ello. Hacemos operaciones de rastreo de este tipo de arte en las zonas que pensamos que puede haber", cuenta Pérez.

A la vista está en los datos: en 2025 se incautaron más de 15.400 unidades, cuando hay ejercicios que no pasan de los 3.000 o 4.000.

En general se aprecia un incremento de artes de pesca ilegales incautadas, con más de 37.000 en 2025 y entre las que destacan, junto a los cacharros, las nasas sin identificar y artes de enmalle.

Pérez señala que el perfil del furtivo es variado, desde auténticos profesionales que se dedican a ello e incluso hacen contravigilancia a Gardacostas hasta personas que rozan la marginalidad, con conflictividad en casos como el marisqueo.

También, aunque son los que menos, profesionales de la pesca infractores que capturan especies de tamaño o cantidades no adecuadas.

Gardacostas trabaja por mar, tierra y aire, con inspecciones en la fase extractiva y en las descargas, primera venta y toda la fase de comercialización, y colabora con otras fuerzas como la Policía Autonómica, la Guardia Civil, las policías locales y vigilantes de cofradías. EFE

(foto) (vídeo) (audio)

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