Real Madrid, tres finales y un doloroso cierre

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Carlos Mateos Gil

Madrid, 7 jun (EFE).- El Real Madrid de baloncesto, tras su eliminación en la serie de cuartos de final de la Liga Endesa al mejor de tres partidos contra La Laguna Tenerife, firmó su primera temporada sin títulos desde la 2010-2011, marchándose con sabor amargo después de haber olfateado las mieles del éxito hasta en tres ocasiones.

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No es sencillo ponerle nota a la primera campaña de la segunda etapa de Sergio Scariolo, pues todo depende de la lupa con la que se mire. Acostumbrada la afición a que el equipo levante al menos un trofeo, el no haberlo hecho puede ser catalogado de decepcionante. Pero al mismo tiempo es injusto pasar por alto que este ha disputado el partido por el éxito en tres competiciones y ha dominado con firmeza la temporada regular de la liga.

Uno de los objetivos que parecía tener en mente el técnico italiano era que su plantel llegase en el momento óptimo al tramo final, a las semanas en las que se deciden los torneos, aunque eso supusiera dejarse alguna victoria por el camino. Lo cumplió, teniendo a todos sus jugadores sanos justo antes de los 'playoffs' de la Euroliga, que finalizaron en tercera posición en su tramo inicial.

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Sin embargo, en menos de quince días, todo saltó por los aires, obligando a un cambio de planes y de rumbo tan inesperado como exigente. En los instantes iniciales del primer partido de la eliminatoria de cuartos de final de la Euroliga contra el Hapoel Tel Aviv, un mal apoyo acabó con la temporada del pívot caboverdiano Walter Tavares, capital en el esquema.

La lesión obligaba a dar un paso al frente al ucraniano Alex Len, pero unos días más tarde era igualmente víctima de problemas físicos ante el Breogán. De esta manera, el Real Madrid perdía a sus dos 'cincos' naturales sin posibilidad de buscarles un recambio con vistas a la máxima competición europea y poco antes de jugar la Final a Cuatro.

Las circunstancias obligaron a Scariolo a buscar la solución en lo que tenía en el vestuario y enseguida las miradas se centraron en Usman Garuba, quien pareció aceptar el reto. Por desgracia para él, en el primer partido en Atenas contra el Valencia Basket se rompió el tendón de Aquiles.

Pese a estar castigado en la pintura, el conjunto blanco dio todo lo que tenía para llevar al límite al Olympiacos en la final, y estuvo muy cerca de imponerse. El destino le negó ese placer y aquel terminó por convertirse en un lugar de no retorno en el que pareció perderse para no volver más.

Ni siquiera la posibilidad de suplir sus bajas en la competición doméstica, con las llegadas de Ömer Yurtseven y Mady Sissoko, ambos con poco tiempo para empastar con el resto de sus compañeros, aliviaron la caída de un grupo en depresión, que tras certificar el primer puesto en la liga regular con una brillante victoria ante el UCAM Murcia perdió los cinco encuentros que le quedaban por delante hacia el 'playoff'.

Todo hacía pensar que el bando madridista estaba administrando sus fuerzas para la postemporada, pero acrecentó su mal momento con una 'inesperada' derrota en casa en el primer partido de la serie contra La Laguna Tenerife. Herido por ese revés, en el segundo, jugado en tierras canarias, dio una de sus mejores versiones del año para vencer de manera contundente y convincente.

Fue el último estertor de un equipo que terminaría por morir, en casa y ante su público, en cuartos de final, lejos de la orilla en la que se había quedado previamente en las otras dos competiciones nacionales. Porque antes del desenlace, en el prólogo y el nudo, el Real Madrid cedió en las finales la Supercopa de España contra el Valencia Basket y la de la Copa del Rey contra el Baskonia.

Así las cosas, si lo que hay que analizar es la capacidad del grupo de competir por los títulos, hay motivos para ver brotes verdes de cara al futuro, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de un proyecto con muchas novedades. Pero si las conclusiones se hacen desde la óptica de la obligación de ganar, es inevitable que a algunos les surjan dudas. Difícil ponerse de acuerdo. EFE

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