Madrid, 10 may (EFE).- El consejero delegado de Siemens España, Fernando Silva, considera que España debe consolidarse como uno de los grandes motores industriales y tecnológicos de Europa junto a Alemania y Francia, en un contexto de transición energética y de necesidad de reforzar la autonomía estratégica del continente.
"Ahora que ya no tenemos al Reino Unido dentro de la Unión Europea, España puede presentarse como el tercer pilar de Europa”, ha afirmado en una entrevista con EFE, destacando la posición geoestratégica del país, el desarrollo de las energías renovables, la calidad de sus infraestructuras y el talento de sus ingenieros.
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Silva defiende que Europa necesita una profunda transformación basada en la innovación, la consolidación empresarial y una menor carga regulatoria para competir frente a Estados Unidos y China, y España reúne condiciones "únicas" para liderar esa nueva etapa.
Para el directivo, es imprescindible avanzar en la reindustrialización europea a través de tres grandes ejes: fomentar la innovación, ganar escala empresarial y priorizar la compra de tecnología y productos europeos.
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En su opinión, Europa necesita crear ecosistemas de colaboración entre empresas, universidades, centros de investigación y administraciones públicas en sectores estratégicos como la energía, la defensa, el hidrógeno, la automoción o los centros de datos.
"La innovación es muy importante, pero para impulsarla hay que reducir la regulación", ha sostenido Silva, quien ha subrayado que el exceso de burocracia está frenando el desarrollo tecnológico europeo, especialmente en ámbitos como la inteligencia artificial y el intercambio de datos entre compañías.
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"No necesitamos más regulación entre empresas. Lo que necesitamos es promover la colaboración, compartir datos y entrenar modelos de inteligencia artificial con datos fiables", ha apuntado.
El ejecutivo se ha mostrado especialmente crítico con las barreras administrativas que, a su juicio, ralentizan los procesos de innovación. "No podemos tener bloqueos de seis o siete meses para presentar o solicitar cualquier cosa. Las compañías tienen que responder al mercado rápidamente", ha afirmado.
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Sin embargo, ha reconocido percibir una mayor receptividad tanto por parte de las instituciones europeas como del Gobierno español ante las demandas del sector empresarial.
También ha reclamado una mayor consolidación industrial en Europa para poder competir globalmente y ha puesto como ejemplo el frustrado intento de fusión entre Siemens y Alstom, bloqueado por las autoridades europeas de competencia.
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A su juicio, Europa necesita empresas con suficiente tamaño para afrontar inversiones multimillonarias en tecnología, innovación y desarrollo industrial.
La legislación europea de competencia debería analizar las fusiones desde una perspectiva continental y no país por país, siguiendo el modelo de Estados Unidos o China. "Somos un bloque económico y político y tenemos que actuar como tal", ha defendido.
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Sectores de fuerte inversión como las telecomunicaciones, la defensa o el aeroespacial necesitan estructuras empresariales más integradas para ganar competitividad y acelerar la innovación, y hay diferentes modelos de consolidación que permiten mantener la soberanía de cada país.
En cuanto al papel de España, Silva identifica varios sectores en los que el país podría convertirse en referencia europea. En primer lugar la energía, especialmente en renovables e hidrógeno verde, donde dispone de "una ventaja competitiva decisiva".
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También destaca el potencial de la industria de defensa y aeroespacial, la gestión inteligente del agua, la cadena de valor del vehículo eléctrico o el desarrollo de centros de datos, que son "la infraestructura logística de la economía digital".
En este sentido, Siemens ha reforzado sus inversiones en distintos puntos del país: San Sebastián para tecnologías del agua basadas en inteligencia artificial, Barcelona para vehículos autónomos, Ferrol para proyectos navales junto a Navantia, Palma para consultoría tecnológica y Madrid y Zaragoza para infraestructuras digitales y centros de datos.
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La compañía invertirá además 160 millones de euros en una nueva sede corporativa en Madrid, cuya inauguración está prevista para finales de 2028.
Silva ha insistido en que el futuro económico de España pasa por mantener un equilibrio entre industria, digitalización y turismo de calidad. "No hay industria sin digital hoy en día", ha agregado.
A pesar de la incertidumbre derivada del conflicto en Oriente Medio, Siemens mantiene sus previsiones de cerrar un nuevo año récord en España gracias a una sólida cartera de pedidos y a unos resultados "muy positivos" en los dos primeros trimestres de su ejercicio fiscal, que comienza en octubre y termina en septiembre.
Silva ha admitido, no obstante, que la prolongación de la crisis podría terminar afectando a determinados proyectos y a la cadena de suministro global. "Estamos preocupados porque somos una compañía que cree en el comercio global", ha indicado.
Entre los principales riesgos identifica el encarecimiento de la energía, la dependencia de componentes procedentes de Asia y el posible retraso de inversiones empresariales debido al aumento de costes.
"Todavía no hemos visto un impacto muy significativo en nuestras operaciones en España, pero si esta situación tarda en arreglarse, seguro que empezaremos a sentir algo", ha advertido.
Siemens considera estratégico el mercado español no solo por su tamaño, sino también por su potencial exportador. Entre el 35 % y el 40 % de la actividad de la compañía en España se destina ya a mercados internacionales.
"Siempre digo que nuestro mercado no empieza y termina en el Atlántico y los Pirineos", ha dicho Silva, quien apuesta por convertir a España en una plataforma desde la que empresas locales puedan exportar tecnología y servicios al resto del mundo junto a Siemens.
Siemens España, que el pasado ejercicio llegó a situarse entre las dos mejores filiales del grupo a nivel mundial, ha creado entre 200 y 220 empleos anuales en España en los últimos años y mantiene expectativas de seguir creciendo.
"Vemos talento, vemos un tejido empresarial potente y mucha atractividad para la economía digital”, ha concluido, convencido de que España puede asumir un papel protagonista en la nueva etapa industrial europea. EFE
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