Diana Illa Cruz
Barcelona, 10 may (EFE).- Judith Butler, referente del pensamiento 'queer' y de los estudios contemporáneos sobre identidad, considera que infundir "miedo irracional" sobre las teorías de género y la inmigración es una herramienta que permite a los gobiernos de derechas ganar autoridad y desregular la economía para beneficiar a las élites.
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Butler (Cleveland, Ohio, 1956), que ha recibido esta semana el doctorado honoris causa por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), escribió 'El género en disputa' ('Gender Trouble', 1990), una obra considerada fundacional en los estudios sobre identidad y género.
Más de 35 años después de la publicación del libro, en el que describió por primera vez el género como una construcción social, advierte en una entrevista con EFE que los avances en derechos y libertades para las personas LGTBI han ido acompañados de una fuerte reacción a los mismos.
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"No nos dimos cuenta de que había una oposición a la que no le gustaban nuestras celebraciones. Se preparaban para revertir nuestro éxito e imponer su propia visión de cómo deben ser la familia, el sexo y la sexualidad", lamenta.
Esta contraofensiva se ha hecho especialmente visible en Estados Unidos, su país natal, donde la administración de Donald Trump, por ejemplo, ha revocado derechos reproductivos y ha incrementado la presión legislativa contra la comunidad trans.
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En este contexto, Butler afirma que el miedo es la herramienta política más poderosa para los gobiernos de derecha, que han acuñado estratégicamente el término 'ideología de género': "Es muy fácil asustar a la gente diciendo que los abogados del género te arrebatarán tu sexo, que convertirán a tus hijos en la escuela o que producen una doctrina que imponen a la gente".
Lejos de querer implantar un pensamiento, explica, los estudios de género no buscan más que "entender cuán complejos somos los humanos" para que podamos así "afirmar nuestra identidad", en el mismo marco en el que un hombre heterosexual quiere sentir que su sexualidad es importante para él.
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"Nadie quiere que le digan cual debería ser su sexo, ni que se intervengan sus derechos a este cuerpo y el sentimiento de deseo y amor", reclama.
El motivo por el cual, según Butler, cada vez hay más autoritarismo en el mundo es que, ante este "miedo irracional" al género, sumado también al recelo por la inmigración, la ciudadanía urge "restablecer el orden" y entrega cada vez más poder al Estado.
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Sin embargo, una vez concedido, los intereses gubernamentales trascienden la moralidad y se usa para "desregular la economía en beneficio de los más ricos", así como para eliminar protecciones laborales y políticas climáticas.
Esta deriva autoritaria ha puesto en jaque la democracia, especialmente en Estados Unidos, asegura en vista de la poca separación de poderes en el ejecutivo de Trump.
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"Siempre ha estado en peligro; tenemos una democracia basada en la masacre de los pueblos indígenas y entrelazada, desde el principio, con la esclavitud", recuerda Butler, que considera no haber superado totalmente dicho legado.
A su juicio, se está produciendo ahora una destrucción del sistema desde dentro, donde el poder ejecutivo se expande, el presidente puede ignorar a los tribunales y debilita el derecho al voto.
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"La tendencia fascista que corre por estos nuevos regímenes autoritarios produce miedo y lo convierte en un odio que permite la destrucción de los derechos básicos", concluye.
La deshumanización causada por el odio fabricado la traslada a la política exterior, pues, en el contexto del conflicto en Gaza, percibe un "profundo racismo antipalestino" que dicta qué vidas merecen "ser lloradas".
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Aunque se crió en el seno de una familia sionista, Butler es hoy una voz destacada de 'Jewish Voice for Peace' y reivindica la pluralidad del pueblo judío, más allá del sionismo, así como la justicia para el palestino.
Sus aspiraciones, que define como "radicalmente democráticas", pasan por abordar el conflicto mediante un enfoque constitucional, algo que ve mejor que "borrar Gaza y construir un proyecto inmobiliario para Donald Trump y sus amigos".
"Existe una complicidad con este genocidio que creo que en algún momento será nombrada y reconocida como tal en la historia", sentencia sobre el papel de Occidente en la guerra.
Ante "la magnitud de la amenaza global", opina que las divisiones internas de los movimientos progresistas han pasado a un segundo plano.
Pese a todo, hay movimientos sociales que la hacen ser optimista de cara al futuro. "Ver las diferencias que las personas hacen en las vidas de otras, ahí está la esperanza", concluye Butler. EFE
dic/mg/jlg
(foto) (vídeo)
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