Inés Gutiérrez González
Madrid, 8 may (EFE).- Considerada como la Liga de Campeones o la Fórmula 1 de la hípica. Madrid acoge la cuarta etapa del Longines Global Champions Tour en el Real Club de Campo Villa de Madrid del 15 al 17 de mayo.
PUBLICIDAD
Una cita que se convierte en un motor de impacto económico para Madrid en sectores como turismo, hostelería y servicios. La industria ecuestre española aporta 7.392 millones de euros al PIB español y cerca de 150.000 empleos, según informó la organización.
Las competiciones hípicas se han consolidado como uno de los grandes acontecimientos sociales y de entretenimiento del calendario internacional: en este caso, se trata de una cita que reúne a los mejores jinetes y caballos del mundo en la disciplina de salto ecuestre.
PUBLICIDAD
Además, el evento coincide con las fiestas de San Isidro, patrón de Madrid, convirtiéndose en una alternativa de ocio ideal para las familias. El recinto contará con ‘food trucks’, un parque de ponis, conciertos al aire libre, atracciones y un amplio mercadillo con algunas de las marcas de moda más reconocidas.
Entre las firmas patrocinadoras destaca Longines, la casa suiza de relojería que da nombre al torneo. La marca mantiene una estrecha relación con el mundo ecuestre desde 1869, cuando creó su primer reloj inspirado en este deporte, erigiéndose desde entonces en un referente para jinetes y aficionados a la hípica.
PUBLICIDAD
El vínculo entre la hípica y el mundo del vino también tendrá un papel protagonista en esta edición, ya que entre los patrocinadores sobresale la bodega Marqués de Riscal, situada en la Rioja Alavesa.
El jinete español Eduardo Álvarez Aznar mantiene una estrecha relación con esta histórica firma vinícola, ya que es hijo de la fallecida accionista Silvia Aznar. Actualmente, la bodega patrocina tanto las pruebas madrileñas como al equipo 'Madrid in Motion'.
PUBLICIDAD
Otro nombre ligado tanto a la competición ecuestre como a la enología es el del joven jinete monegasco Íñigo López de la Osa Franco. Hijo del jinete español Íñigo López de la Osa Escribano y de la empresaria italiana Francesca Franco, está vinculado a Bodega Virtus, una de las firmas más reconocidas de la Ribera del Duero, fundada por su abuela Paloma Escribano.
Bajo el lema “Virtus, a caballo entre el vino y el arte”, la bodega refleja la unión entre ambas pasiones. A la entrada de la finca destaca una imponente escultura ecuestre de cinco metros de altura coronada con un sombrero de copa rojo, símbolo de la identidad artística y ecuestre de la familia.
PUBLICIDAD
La figura representa a un caballo Silla Francés con el que Íñigo López de la Osa Escribano logró importantes victorias deportivas. Junto a ella se encuentra otra escultura de menor tamaño que, según la familia, “vigila los viñedos” de Aldeayuso, en Valladolid.
Durante la presentación, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, destacó el circuito de saltos de Madrid como uno de los grandes eventos deportivos que organiza la capital de España y que ofrece distintas propuestas de ocio para todos los públicos.
PUBLICIDAD
“Primero iremos a disfrutar de nuestras tradiciones a la pradera (de San Isidro) y luego iremos a ver a los mejores jinetes mundiales en nuestra ciudad”, afirmó el regidor madrileño, quien además subrayó que “es una oportunidad para seguir fomentando la cantera para que los chavales puedan empezar en este deporte".
Por su parte, Eduardo Álvarez Aznar aseguró que el circuito de Madrid es “muy especial” y confesó que afronta la competición con “mucha ilusión”. No obstante, tras la retirada de su caballo 'Rockefeller' la temporada pasada en este mismo circuito, reconoció que no se encuentra a “buen nivel”, aunque destacó que está “ganando experiencia”.
PUBLICIDAD
Dedicó un mensaje para los aficionados en cuanto al circuito: “No es sólo un deporte, va más allá. Es un fin de semana donde pueden descubrir lo que es este deporte unido a actividades sociales de cualquier tipo y poder disfrutar de nuestra ciudad”.
La organización del Concurso de Saltos Internacional de Madrid recordó que en la edición de 2025 hubo más de 23.000 asistentes, el doble que la misma cita en Londres, por lo que ha adquirido una magnitud mundial y animó al público madrileño a acercarse a las instalaciones “para adentrarse en el conocimiento” de esta disciplina deportiva. EFE
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
