Marion Fayolle despliega en su nuevo cómic un catálogo de relaciones de pareja

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Sergio Andreu

Barcelona, 8 may (EFE).- Los cómics de Marion Fayolle son un nítido reflejo del 'menos es más', ese lema minimal que la dibujante francesa sublima en 'La atracción' (Nórdica), libro en apariencia diminuto pero que encierra una mirada profunda y sincera sobre las diferentes variantes de las relaciones sentimentales y amorosas.

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Sin palabras, y a base de delicadas ilustraciones, Fayolle -autora de 'La ternura de las piedras' o 'Los pequeños'- despliega en apenas 128 páginas un catálogo de metáforas visuales sobre cómo los humanos entienden el mundo de la pareja, desde el enamoramiento inicial y el deseo sexual, a las dependencias excesivas, sin obviar las crisis, celos o infidelidades, pero siempre con el amor, o lo que suele definirse como amor, como motor de fondo.

"¡El amor es mi tema favorito! Creo que mis imágenes tienen el poder de mostrar los silencios, las emociones, los vínculos, los pensamientos y el lugar de la pareja. Un campo de juego y exploración infinitos. Mostrar a las personas que se aman es fácil, pero dibujar el amor es un desafío. Me gusta que el dibujo pueda ser capaz de esta magia", afirma la autora en una entrevista con EFE.

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Una mujer que se convierte en hiedra y envuelve a su pareja, unos recién casados que construyen la imagen gigante del otro a base de ladrillos, unas sombras que se anticipan y se besan antes de que sus tímidos dueños se atrevan a dar ese paso o piscinas en forma de los cuerpos del amado en los que poder zambullirse, son algunos ejemplos de las propuestas gráficas de Fayolle.

Tras algunos intentos fallidos a la hora de presentar sus ideas sobre las páginas del libro, la historietista se dio cuenta de que ciertos dibujos se relacionaban entre sí y se dejó llevar.

"Están los que hablan de los vínculos, de la ligadura, del hilo conductor; aquellos que cuentan la historia del amor como un desplazamiento, un movimiento, la vitalidad, una atracción erótica; están los que definen el amor por el vacío, la carencia o un agujero y los que hablan de la trampa, de la alienación, del peligro", explica la dibujante, que colabora con The New Yorker o The New York Times.

Para esta francesa de 38 años, las relaciones de parejas suelen pasar por momentos incoherentes, en ocasiones se atraen como imanes -el original francés se titula así, 'Les aimants' (Los imanes)- o pueden llegar a repelerse mentalmente antes de que sus propios cuerpos lo hayan llegado a asimilar y aprendido a renunciar al otro.

"Lo que me gusta de las imágenes es que tienen el poder de hacer que las cosas convivan. Emociones a veces contradictorias. En un dibujo, una pareja puede separarse pero sus caras siguen besándose. Como imanes que se atraen entre sí y se repelen unos a otros. Busqué el lugar de la ambivalencia, el lugar donde ternura y crueldad coexisten", apunta.

Para este universo simbólico de poesía visual, que no busca la realidad, la dibujante se decanta, como es habitual, en sus trabajos por el surrealismo, se apoya en "analogías para crear imágenes que muestren lo que no es visible", que den "forma y rostro a las emociones, a lo intangible", pero también a lo carnal.

"La sexualidad sigue siendo un tabú. Sólo vemos imágenes realistas o pornográficas. Para mí, es fundamental mostrar que el sexo es también un juego, un espacio lúdico, el lugar donde los cuerpos se encuentran, hablan, dicen cosas de la sociedad. Cuando dibujo, me gusta sentirme libre, ligera, buscar el lugar de la risa, pero no necesariamente me inspiro en mi vida", contesta la autora a la pregunta de si el libro refleja vivencias personales.

Pero entonces, ¿cómo dibuja Fayolle? ¿Deja que la mano se guíe por la intuición a la hora de plasmar lo que le viene a la cabeza?

"Las ideas surgen como intuiciones, como rugidos. Las anoto en cuadernos. Me gusta decir que no trabajo, pero que soy 'trabajada' (por la inspiración). El arte no es algo aislado de mi vida. Hay cosas de mi cotidianeidad, por lo que estoy pasando, que riegan mis imágenes y textos. Pero no me sitúo en la pura autobiografía. Es más bien una obra de sublimación, de poetización", recalca la creadora francesa sobre su 'modus operandi' ante el folio en blanco. EFE

(Foto)

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