Manuel Moguer
Sevilla, 4 may (EFE).- Antonio Maíllo (Córdoba, 1966), candidato de Por Andalucía a las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo, ha vuelto de nuevo a la primera línea política con el objetivo de que la coalición de izquierdas sea clave en un posible gobierno con el PSOE.
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El político cordobés ya dejó un tiempo su papel de líder político cuando se le diagnosticó el cáncer de estómago del que ya está recuperado y, más adelante, cuando se marchó para volver a dar clases de latín en el instituto de Huelva donde ganó su plaza.
No le asustan los pactos y así lo ha hecho saber a quien se lo ha preguntado: quiere estar en un Ejecutivo andaluz porque quiere "transformar las cosas" para mejorar la vida de la gente, un mensaje que, entre líneas, se lee crítico con otras fuerzas de izquierda andaluza que esquivan las tareas de gobierno si no es en solitario.
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Maíllo, "el único candidato gay, que se sepa", según dice, nació en Córdoba, pero su historia vital se entiende mejor como un recorrido por la Andalucía occidental: estudió Filología Clásica en Sevilla, donde se implicó en el movimiento estudiantil; dio clases en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), donde acabó siendo concejal; fue también profesor en Aracena (Huelva), donde también fue edil; y ahora vive en Sevilla, donde busca que Por Andalucía sea clave tras el 17M .
Quienes le tratan señalan que es ágil con el verbo y que, en las distancias cortas, tiende a la broma. En público es combativo y se toma muy en serio su papel, aunque "hace renuncias si hace falta" a costa de su espacio, añaden.
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Lo hizo en 2018, cuando dejó que Teresa Rodríguez, entonces líder de Podemos en Andalucía, encabezara la lista de la coalición Adelante Andalucía, que acabaría en manos de los morados y hoy es una formación independiente que lidera José Ignacio García.
"Antonio es un buen hombre, de firmes convicciones y extraordinaria sensibilidad. Tiene una vasta cultura y un conocimiento profundo de Andalucía", señala Inmaculada Nieto, quien ha dado el relevo a Maíllo al frente de Por Andalucía.
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"Lector empedernido y magnífico conversador, adicto al trabajo, patológicamente puntual y enamorado de su profesión -añade Nieto-, es un profe dentro y fuera de las aulas, asertivo y pedagógico. Tiene mundo y tiene calle, pero no le sobra equipaje. La experiencia ha alimentado su espíritu crítico, pero también su mirada compasiva ante el sufrimiento y su compromiso social y político. Es energía pura: un hombre que ha nacido dos veces y es consciente de ello".
Maíllo ha sido, en lo institucional, concejal en dos ayuntamientos y alto cargo de la Junta de Andalucía -director general de Administración Local entre 2012 y 2013- cuando su formación gobernaba en coalición con el PSOE.
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En el Parlamento andaluz, donde ahora podría volver, lo recuerdan como un gran orador al que su formación en Filología Clásica ayuda para, en ocasiones, poner nerviosos a sus oponente políticos.
Su amor por la lectura es una de las características que destacan quienes le tratan y le ha llevado a fomentar el uso de las bibliotecas en los centros donde ha impartido clase o a regalar tomos de los 'Episodios Nacionales' de Galdós entre los periodistas que asistieron a su despedida de la primera línea en 2019 cuando se retiró para tratarse de su enfermedad.
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Entonces se retiró, pero nunca del todo, confirman desde su partido. Ha estado en tareas de asesoría hasta que, superado el cáncer y cuando Alberto Garzón dimitió como coordinador federal de Izquierda Unida, se presentó y ganó.
El último paso llegó con las elecciones andaluzas donde Por Andalucía había señalado ya a Ernesto Alba como candidato pero él dio un paso al frente que explicó ante los medios: "No está todo el pescado vendido". EFE
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