Librerías infantiles impulsan los clubes de lectura con experiencias únicas

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Madrid, 19 abr (EFE).- Los clubes de lectura infantiles están en auge con un equilibrio entre niños y niñas y sin repetir el esquema de los clubes de adultos eminentemente femeninos. Estos foros se convierten en lugares atractivos al ofrecer a los participantes una cadena de experiencias que van desde convertirse en libreros por un día hasta imprimir sus propios relatos.

Con motivo del Día del Libro, lo cuentan a EFE las responsables de librerías referentes en infantil y juvenil como Serendipias, Peripecias, La Pequeña Alberti, Liberespacio y Vualá que convierten más atractiva la actividad al contar con autores, organizar una cadena de actividades paralelas y fomentar la lectura de obras que salen de la zona de confort.

La librería Serendipias, (Tres Cantos, Madrid), lleva diez años organizando clubes de lectura. Actualmente tiene en marcha cuatro en la franja de 8 a 16, y una más de 'new adult' (a partir de 17), explica la librera y escritora Elena Martínez.

En Serendipias, cada mes reciben la visita de un autor que los niños han leído y, además, los componentes del club presentan a sus escritores favoritos en el Festival internacional de literatura Infantil y Juvenil que se celebra en Tres Cantos.

Martínez subraya los beneficios de los clubes: "Socializar, mejorar la comprensión, desarrollar el pensamiento crítico y la oportunidad de vivir más despacio, alejarse de las pantallas y retomar el contacto humano que no aportan los chat".

Desde Peripecias, la única librería especializada en infantil y juvenil del distrito de Villaverde (Madrid), más de 160.000 habitantes, la librera y escritora, Raquel Sánchez, explica que la iniciativa era una "vieja idea" que retomó al abrir la librería.

Aquí hay un club de lectura infantil y otro adolescente. Cada mes eligen entre tres libros: "Este mes los más pequeños están leyendo 'El dedo mágico', de Roald Dahl, y el anterior apostaron por la serie 'Elige tu propia aventura'.

Los adolescentes leen de todo: "Hay novela negra de Agatha Christie, que les resulta anticuada y prefieren autores actuales".

Pasaron por Peripecias autores como Jorge Gómez Soto después de que los chicos leyeran 'Sin orillas', y también Javier Ruescas con 'Onyma' sobre el 'ciberbullyng': "Acabamos de leer 'Boulevard' porque Ruescas les dijo que era el guionista, ahora la actividad es ver juntos la película".

La Pequeña Alberti es un espacio infantil dentro de la librería Rafael Alberti (Madrid). Su responsable Ana Corroto explica que llevan 25 años con actividades y lo habitual es colgar el cartel de "aforo completo".

Para elegir un libro La Pequeña Alberti confía en sus editoriales favoritas: Nórdica, Kokinos o Blackie Books.

Uno de los libros más exitosos en las actividades ha sido el de Laura Fernández, 'Diminuta casa encantada'.

La librería trabaja conjuntamente con colegios del entorno en una actividad muy exitosa: 'Libreros por un día'. Aquí los alumnos vienen, escuchan la historia de la librería y montan su propio escaparate.

Desde hace 15 años Liberespacio (Madrid) se ha centrado en los clubes de escritura creativa para niños de 9 a 12. La librera Zaida Pérez explica que los 9 años es una edad crítica donde algunos dejan de leer ante el ocio audiovisual, pero otros se convierten en grandes lectores.

Pérez destaca que la filosofía es trabajar todos los géneros. Un autor se reúne con ellos y les propone que creen personajes a partir de una situación. Ahora, la escritora que está impartiendo el club es Lola Núñez, autora de 'Cuentos del viejo roble' o 'Los casos de Sherlock Tópez'.

Aquí el trabajo concluye con un libro final que se imprime para que los pequeños autores puedan compartirlo con la familia.

En la librería Vualá (Madrid), la librera Lucía Arnaud explica que cuentan "desde siempre" con clubes de lectura, en este momento hay dos, uno a partir de 10 años y otro de 14.

Esta librería, dice Arnaud, se caracteriza por criterios de bibliodiversidad de género y editoriales, con un equilibrio de autores de lengua hispana y buscando "sacar a los niños y adolescentes de la zona de confort".

"Son chicos que ya tienen interés en leer, lo que hay que hacer es ofrecer otro tipo de lectura a la que no van naturalmente, bien porque sean editoriales menos conocidas o autores poco tradicionales".

Por ejemplo, han leído 'Cuando Hitler robó el conejo rosa', una novela de Judith Kerr sobre la emigración de alemanes cuando Hitler subió al poder por no estar acuerdo con sus ideas.

El Movimiento del Caracol (Alcobendas, Madrid) cerró en febrero tras una década de actividad debido a la no renovación del contrato de alquiler.

En este tiempo de búsqueda de local, la librera Patricia Bardullas ha optado por pasar la actividad a redes y al "picnic de cuentos" donde en lugar de comida "se saborea la lectura de libros".

El Movimiento del Caracol participará en las ferias del libro de Alcobendas y Paracuellos y seguirá con sus actividades en el exterior a la espera de conseguir un local que le permita seguir con el proyecto en el barrio para no perder el vinculo vecinal construido en diez años. EFE

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