Madrid, 19 abr (EFE).- No solo se trata de "colores y flores", dice a EFE el jardinero Éric Ossart, para quien los jardines han de cumplir "funciones ecológicas más que ornamentales" y, junto con su compañero Arnaud Maurières, busca la utilidad de las plantas para garantizar la resistencia de estos espacios al cambio climático.
También horticultores, los dos coinciden en que para diseñar un jardín hay que tener en cuenta "la resistencia de las plantas a la sequía y su convivencia con otras plantas". "Lo más importante no es elegir las plantas que se quieren para el jardín, sino las que puedan crecer en él", agrega Maurières.
Después de 40 años trabajando juntos, esta pareja de botánicos franceses está "muy atenta" a la biología y diversidad en sus creaciones.
"Cuando hay más diversidad hay más resistencia o, por lo menos, sobreviven suficientes [plantas] para que no se note", sostiene Ossart cuando se refiere a los efectos del cambio climático en los jardines.
Además, para él es clave incorporar "mucho compost" y "desechos vegetales triturados" para que la tierra retenga mejor el agua, ya que "la rapidez de crecimiento es mucho mayor en un buen suelo".
La introducción de plantas exóticas o no nativas es otra herramienta para intentar lograr "que haya un equilibrio", procedimientos -aseguran- que les han permitido que jardines que crearon hace más de 20 años en Marruecos no requieran "apenas" cuidados.
Es fundamental "crear un biotopo que pueda crecer sin mantenimiento", precisa Maurières, que también considera imprescindible "la mano de la naturaleza".
Por ello, "observar y respetar la naturaleza" es esencial como inspiración para proyectar un espacio verde, así como "el lugar donde vas a hacer el jardín: el suelo, la tierra, el entorno".
Para Maurières y Ossart el sur de Madagascar fue una experiencia, puesto que en la isla descubrieron que "no solo hay (plantas) suculentas", sino que se mezclan con árboles y gramíneas, y "todas juntas se protegen mutuamente", dicen. Las raíces de las gramíneas actúan "como una esponja" para retener el agua. Las plantas juntas "se ayudan", detalla Ossart.
"Un jardín no es una obra de arte" ni la firma de su creador, aseguró Maurières durante la presentación del libro de ambos 'Manifiesto del jardín emocional' (editorial Artlecta) el pasado jueves, sino un espacio de libertad para "expresar lo que quieras expresar" que solo funciona, advierte, si se "respeta" la naturaleza del lugar y sus reglas biológicas.
En definitiva, alejarse de la perfección estética para centrarse en la experiencia sensorial y escuchar a la naturaleza.EFE
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