Cádiz, 18 abr (EFE).- Investigadores de la Universidad de Cádiz (UCA) han desarrollado un proceso biotecnológico que permite obtener hidrógeno a partir de residuos de la industria del biodiésel mediante el uso de bacterias, en un avance que refuerza el modelo de economía circular y la producción de energía limpia.
El equipo, perteneciente al grupo de Biotecnología Molecular del área de Bioquímica y Biología Molecular, ha demostrado a escala de laboratorio la viabilidad de transformar glicerol en hidrógeno, considerado uno de los combustibles con mayor potencial en la transición energética, según ha informado este sábado la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación.
El sistema diseñado combina dos microorganismos que actúan de forma secuencial. En una primera fase, una cepa modificada de la bacteria Escherichia coli convierte el glicerol en ácido málico mediante un proceso de fermentación oscura, que no requiere luz. Posteriormente, la bacteria fotosintética Rhodobacter capsulatus utiliza ese compuesto para generar hidrógeno a través de fotofermentación.
Según el catedrático de la UCA Jorge Bolívar, autor del estudio, este método ha permitido alcanzar concentraciones de ácido málico cercanas a 11 gramos por litro en 24 horas, lo que supone una de las mayores cifras obtenidas en bacterias empleando glicerol como fuente de carbono.
El trabajo, publicado en la revista científica Microbial Cell Factories, introduce además una mejora relevante al eliminar la necesidad de purificar el ácido málico antes de la segunda fase, lo que simplifica el proceso y reduce costes, facilitando su futura aplicación industrial.
Los investigadores destacan que el sistema podría integrarse en biorrefinerías, permitiendo producir biodiésel y, al mismo tiempo, aprovechar sus residuos para generar hidrógeno, lo que incrementa la eficiencia y sostenibilidad del proceso.
El hidrógeno es un vector energético clave por su baja huella ambiental, ya que su uso no genera emisiones de dióxido de carbono. No obstante, gran parte de la producción actual procede de combustibles fósiles, por lo que el desarrollo de alternativas sostenibles constituye un reto prioritario.
El estudio también pone en valor el aprovechamiento del glicerol, un residuo del que se generan más de 50 millones de toneladas anuales en todo el mundo, cuya acumulación supone un desafío para la industria del biodiésel.
Aunque los investigadores subrayan que aún es necesario optimizar el rendimiento del sistema y evaluar su viabilidad a gran escala, consideran que este avance abre la puerta a nuevos modelos de producción energética más sostenibles y respetuosos con el medio ambiente.
El proyecto ha contado con financiación de la Junta de Andalucía y de la Cátedra Fundación Cepsa. EFE
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