
La posibilidad de que finalmente se configuren hasta tres candidaturas de la izquierda andaluza cobra fuerza ante el complicado contexto de negociaciones internas y la falta de un acuerdo claro a poco tiempo de que expire el plazo para registrar coaliciones electorales. Diversas fuentes del socio minoritario del Ejecutivo, citadas por la plataforma Sumar, reconocen la dificultad creciente de lograr que Podemos se una a la coalición 'Por Andalucía', lo que abre la puerta a una profunda fragmentación del espacio progresista en las próximas elecciones autonómicas del 17 de mayo. La noticia principal gira en torno a la exigencia de Sumar y sus aliados para que Podemos asuma su "responsabilidad" y se sume a la lista conjunta de la izquierda, mientras el partido liderado por Ione Belarra mantiene en suspenso su decisión y defiende su autonomía en la toma de decisiones sobre alianzas electorales.
Según informó el medio, integrantes de Sumar, junto a sus socios de Izquierda Unida (IU) y la Iniciativa del Pueblo Andaluz, insisten en la necesidad de unificar la representación de las izquierdas para maximizar las posibilidades de disputa ante el Partido Popular, que ahora ostenta el control del Gobierno autonómico. La portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Martínez Barbero, afirmó en conferencia de prensa desde la Cámara Baja que la prioridad esencial para su formación es alcanzar la mayor "unidad" en el bloque progresista para "gobernar", al tiempo que demandó autocrítica a los actores que aún no se suman a esa iniciativa, manifestando que "tienen que ser otros los que se miren a sí mismos y sepan cómo se hacen bien las cosas".
Barbero subrayó la apuesta estratégica por la candidatura agrupada bajo la plataforma 'Por Andalucía', encabezada por Antonio Maíllo de IU. Sostuvo que esta propuesta representa la mejor opción para hacer frente a la fuerza electoral del PP y buscar un cambio en la Junta. Según consignó Sumar, el objetivo para el 17 de mayo es desplazar a los populares del poder autonómico, y la portavoz defendió la capacidad de la coalición para presentarse como una alternativa sólida.
Por su parte, Podemos no ha ofrecido definiciones sobre su integración en la alianza. La secretaria general del partido, Ione Belarra, puntualizó que la directiva autonómica de la formación será la encargada de resolver cómo concurren a las elecciones andaluzas. De acuerdo con lo publicado, Belarra explicó que el modelo seguido en Extremadura podría repetirse: allí, Podemos logró articular una candidatura común con IU, sin Sumar, bajo el liderazgo de Irene de Miguel. Según la dirigente, el criterio fundamental radica en formar una izquierda fuerte, que mantenga convicciones claras, con un compromiso explícito, como el de alzar la bandera del "No a la guerra". En ese contexto, Belarra consideró que las "alianzas caerán por su propio peso" si se define con nitidez la línea política.
A pesar de las presiones externas, Belarra reiteró que Podemos se encuentra en disposición de competir en los comicios con un proyecto fuerte, liderado por Juan Antonio Delgado, y defendió la tesis de una "izquierda fuerte y valiente" para Andalucía. Frente a la opción de un acuerdo, afirmó: "Podemos siempre ha estado abierto a construir las candidaturas más amplias y más fuertes posibles y esa disposición siempre la tenemos".
El medio detalló que la presión para sumar a Podemos a la coalición la manifestó también Tesh Sidi, diputada de Más Madrid, quien emplazó a la unidad de la llamada izquierda alternativa en el proceso electoral andaluz. Sidi hizo hincapié en la "responsabilidad" de Podemos para integrarse en el proyecto 'Por Andalucía', señalando que dicha coalición ya fue respaldada por la propia formación morada en la pasada legislatura. "El momento nos exige que haya responsabilidad y que aquella que se dice que es la izquierda fuerte pues también se responsabilice y se una a un proyecto que ya está vigente", remarcó la diputada, destacando la importancia de evitar la división del voto progresista.
Según reportó el medio, Sidi también aludió a la posible contribución a la movilización del electorado progresista por parte del decreto de prórroga de contratos de alquiler, actualmente a consideración del Congreso, dado que el debate sobre políticas de vivienda sigue muy presente en la campaña andaluza.
Frente al escepticismo sobre la concreción de una candidatura común, fuentes cercanas a la coalición remarcan que hasta el momento, la perspectiva más probable es la de una izquierda dividida: la presencia de tres listas —'Por Andalucía', Podemos y Adelante Andalucía— es una posibilidad latente, aunque persisten intentos de acercamiento hasta el cierre oficial de las inscripciones de candidaturas.
Desde Compromís, la diputada Àgueda Micó ofreció una visión diferenciada. Sostuvo, según publicó el medio, que más allá de la conformación de las candidaturas de izquierda, la situación electoral se complica por el desempeño del PSOE, cuya estimación de voto se sitúa en cerca del 20% de acuerdo con encuestas citadas. Micó enfatizó que la "incompetencia" mostrada por los socialistas hace que cualquier alternativa progresista sea inviable frente a un Partido Popular que ronda la mayoría absoluta. La diputada pidió dejar de responsabilizar a los grupos de izquierda por esta situación y expresó respeto por las decisiones que adopte cada espacio, señalando que no se considera autorizada para dictar cómo deben presentarse.
El compañero de Micó en Compromís y adscrito a Sumar, Alberto Ibáñez, matizó que es posible atribuir un grado de responsabilidad tanto a quienes dificultan la unidad como al propio PSOE, por adoptar postulados más cercanos a la derecha en cuestiones como la reducción de impuestos en el plan anticrisis. Ibáñez expresó su deseo de que la candidatura liderada por Maíllo logre movilizar al electorado progresista y relanzar puentes de colaboración con otras formaciones como Adelante Andalucía, aunque enfatizó que la construcción de la unidad debe hacerse desde lo local y que rechaza la injerencia externa en el caso valenciano.
Distintas voces de la izquierda asumen la urgencia de alcanzar acuerdos que eviten la dispersión del voto progresista, al mismo tiempo que reconocen la dificultad de superar las diferencias estratégicas y tácticas en el tiempo disponible. Las negociaciones, de acuerdo con lo reportado, se desarrollan mientras el calendario electoral avanza y la expectativa crece sobre si finalmente habrá un acuerdo transversal en el bloque progresista o si la fragmentación definirá el escenario de los comicios andaluces.

