Jordi Cruz, chef Michelin: “No es lo mismo un horno tradicional que uno moderno . En los nuevos, el control de la temperatura suele ser bastante preciso”

El cocinero comparte una guía práctica para aprovechar cada altura de este utensilio

Jordi Cruz, chef Michelin: “No es lo mismo un horno tradicional que uno moderno"
Jordi Cruz, chef Michelin: “No es lo mismo un horno tradicional que uno moderno" (Montaje Infobae)
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El chef Jordi Cruz es un gran experto no solo en gastronomía sino también en las herramientas para hacer unas comidas excelentes. En uno de sus últimos vídeos de TikTok, comparte una guía práctica para controlar la temperatura y aprovechar cada altura del horno doméstico.

El cocinero, reconocido por su paso por programas de televisión y por su trayectoria en la alta cocina, detalló las diferencias entre los modelos tradicionales y los modernos, además de un método sencillo para verificar si el termostato marca la temperatura real.

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Según explica Jordi Cruz, los hornos modernos cuentan con múltiples programas y funciones, y su control de temperatura suele ser digital y preciso. Los tradicionales, en cambio, dependen de termostatos que pueden presentar variaciones de hasta diez o quince grados por encima o por debajo de lo indicado. Esta diferencia afecta de forma directa el resultado final de cualquier preparación.

Cada altura del horno cumple una función distinta

El chef divide el interior del horno en varios niveles, cada uno con un uso específico. La parte superior, más cercana al grill, debe reservarse para gratinar, ya que recibe el calor más intenso. El siguiente escalón sirve para aumentar el dorado de una elaboración que se encuentra en el centro del horno.

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En los niveles intermedios, Jordi Cruz recomienda colocar galletas y bases de tarta que requieran una textura crujiente. Un poco más abajo del centro, el espacio ideal para bizcochos y masas que necesitan subir durante la cocción. En la parte más baja, el cocinero utiliza dos piedras refractarias para simular el comportamiento de un horno de piedra, una técnica orientada a panes y pizzas.

En el libro ‘Recetas de la Transición’, Berta Álvarez Acal muestra cómo la forma de comer de los españoles reflejaba un contexto de cambio, apertura y novedades. Desde la llegada del jamón york o el menú del día hasta la salida de las mujeres de la cocina con la llegada de la olla exprés y el lavavajillas.

Esta distribución responde a cómo se propaga el calor dentro del aparato y permite ajustar cada receta según la posición de la bandeja, sin necesidad de modificar la temperatura general.

El uso de un termómetro para verificar la precisión del termostato

Más allá de la altura, Jordi Cruz comenta la importancia de comprobar si el termostato del horno refleja la temperatura real en su interior. Para eso, recomienda el uso de termómetros específicos para horno, disponibles por un precio de entre nueve y diez euros.

El procedimiento consiste en colgar el termómetro dentro del horno, encenderlo y dejarlo con la puerta cerrada durante cinco o diez minutos. Transcurrido ese tiempo, se compara la lectura del termómetro con la temperatura seleccionada en el reloj o panel digital. Si existe una diferencia considerable, el usuario puede ajustar la temperatura de referencia para futuras cocciones.

El chef remarca que incluso los hornos digitales domésticos, pese a su apariencia de mayor precisión, no cuentan con las sondas de los equipos profesionales y también pueden presentar desvíos de diez a quince grados. Por eso, insiste en que esta prueba debe realizarse tanto en hornos de gas o tradicionales como en los modelos más modernos.

Jordi Cruz plantea esta comprobación como un hábito que se repite una sola vez por aparato, ya que una vez identificada la diferencia entre la temperatura marcada y la real, el usuario puede corregirla de forma permanente en cada uso posterior. Según el chef, este ajuste evita errores recurrentes en la cocción de bizcochos, carnes y otras preparaciones que dependen de un control exacto del calor.

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