Diego Araiza, cardiólogo: “El aceite de oliva es buenísimo para el corazón, los datos son muy claros”

El especialista ha señalado tres hábitos que pueden mejorar la salud cardiovascular

Aceite de oliva. (Europa Press)
Aceite de oliva. (Europa Press)
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El corazón es uno de esos órganos a los que solemos prestar atención cuando aparece algún problema, pero cuidarlo es una tarea que empieza mucho antes. Lo que comemos, cuánto nos movemos o cómo descansamos son decisiones que forman parte de nuestra vida cotidiana y que, mantenidas en el tiempo, pueden influir en nuestra salud cardiovascular.

A veces no hace falta plantearse grandes cambios para empezar a cuidar el corazón. Replantearse algunas costumbres y prestar atención a lo que hacemos de forma habitual puede ser un buen punto de partida para proteger nuestra salud cardiovascular a largo plazo.

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El cardiólogo Diego Araiza ha compartido en uno de los últimos vídeos que ha publicado en su cuenta de TikTok (@dr.diegoaraiza) tres hábitos que pueden ayudar a cuidar el corazón y mantenerlo en buenas condiciones.

El ejercicio, uno de los pilares para cuidar el corazón

El primer hábito que destaca es el ejercicio físico. El experto asegura que en su práctica médica puede comprobar las diferencias que existen entre las personas que mantienen una vida activa y aquellas que apenas realizan actividad física. Una muestra de ello, explica, se observa al comparar a dos personas de la misma edad: aunque ambas tengan 70 años, su estado físico puede ser muy diferente en función de los hábitos que hayan mantenido durante las décadas anteriores.

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Para empezar a moverse, además, no es necesario realizar entrenamientos exigentes ni acudir todos los días al gimnasio. Caminar durante unos minutos, hacer ejercicio un par de veces a la semana o practicar algún deporte que resulte entretenido son algunas de las opciones que plantea el especialista. Lo importante es encontrar una actividad que encaje con las posibilidades y la rutina de cada persona.

Pies y piernas de una persona con zapatillas deportivas realizando ejercicios sobre una escalera de agilidad amarilla en un gimnasio.
Ejercicio físico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aceite de oliva, otro indispensable

El segundo hábito que recomienda el especialista está relacionado con la alimentación y, en concreto, con el aceite de oliva. El cardiólogo apuesta por incorporarlo a la dieta tanto para cocinar como para aliñar los alimentos, aunque señala que debe utilizarse en cantidades moderadas. “Es buenísimo, y los datos son muy claros”, afirma el experto.

La relación entre el aceite de oliva y la salud cardiovascular también ha sido estudiada en investigaciones como PREDIMED, uno de los grandes ensayos sobre dieta mediterránea realizados en España. En este estudio, quienes siguieron una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra registraron casi un 30% menos de eventos cardiovasculares mayores que aquellos que siguieron una dieta baja en grasas.

En el estudio participaron 7.447 personas de entre 55 y 80 años, con un riesgo cardiovascular elevado pero sin enfermedad cardiovascular al comenzar. Se compararon tres grupos: dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra, dieta mediterránea suplementada con frutos secos y una dieta de control baja en grasas.

Una de las formas más sencillas de incluirlo en las comidas es añadir una pequeña cantidad en ensaladas, guarniciones u otros platos ya preparados. Pero tampoco debe ser una cantidad excesiva, ya que es un producto muy calórico. En este sentido, el doctor recomienda utilizarlo con moderación al cocinar y darle también protagonismo como aliño, por ejemplo, añadiendo una cucharadita antes de comer.

El café también puede formar parte de una dieta saludable

Vista superior de una taza con café negro, granos de café tostados dispersos, una cuchara dorada y un paño gris sobre piedra
Café. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El tercer hábito que menciona es el consumo de café. Frente a la idea de que esta bebida siempre resulta perjudicial para el corazón, Araiza señala que existen estudios que han relacionado su consumo habitual con una menor incidencia de algunos problemas cardiovasculares.

En su caso, recomienda tomarlo sin azúcar y evitar añadir edulcorantes e ingredientes que aumenten considerablemente su contenido calórico, como nata o determinados preparados. La cantidad y la forma de consumirlo también son importantes, por lo que no se trata de convertir el café en un tratamiento para prevenir enfermedades cardiovasculares, sino de entender que puede formar parte de una alimentación saludable para aquellas personas que lo toleran bien.

Hábitos que conviene evitar para cuidar el corazón

Más allá de incorporar hábitos saludables, también es importante prestar atención a aquellas costumbres que pueden perjudicar la salud cardiovascular. Fumar, llevar una vida demasiado sedentaria, mantener una alimentación basada en productos ultraprocesados o abusar del alcohol son algunos de los factores que conviene limitar.

También es importante cuidar el descanso y controlar el estrés, especialmente cuando se mantienen durante largos periodos. No se trata de cambiar de un día para otro todas nuestras rutinas, sino de identificar aquellas que pueden estar perjudicando al corazón y hacer pequeños ajustes para reducir su impacto.

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