
José Bautista (Jaén, 37 años) es un periodista muy didáctico. Explica con calma asuntos que son difíciles de entender. Llega a la cita, como tiene que hacer últimamente, tomando ciertas medidas de seguridad. Es lo que tiene haber desnudado a los servicios secretos marroquíes. Periodista de investigación especializado en migraciones, actualmente trabaja para la Fundación porCausa y colabora para muchos medios nacionales y extranjeros como The New York Times (EEUU), Der Spiegel (Alemania) y Folha de Sao Paulo (Brasil). Publicó el libro Buscar la vida (Libros.com), una crónica sobre menores migrantes atrapados en Melilla. Ahora ha participado con Forbidden Stories (una red de periodistas internacional) en una serie de reportajes sobre cómo funciona el engranaje de seguridad marroquí.
-Pregunta: ¿Mantienen España y Marruecos una especie de ‘guerra fría’?
PUBLICIDAD
-Respuesta: España y Marruecos no están lideradas por un bloque que monopoliza el poder. La relación se compone de piezas muy heterogéneas, y entre algunas de esas piezas hay mucha sintonía y entre otras de esas piezas la sintonía es solo aparente, ya que hay mucha desconfianza. La relación de Marruecos y España es una relación de desconfianza que aparenta ser una relación de amistad. La relación entre España y Marruecos ha cambiado mucho. Sin ir más lejos, con el Gobierno actual ha habido dos grandes fases.
-P: ¿Dos fases?, ¿cuáles?
-R: La primera etapa fue con la anterior ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, que pierde el puesto porque Marruecos se lo exige a España como condición sine qua non para empezar a restablecer las relaciones diplomáticas en un momento de crisis. Y está la etapa actual, en la que la voz cantante de la relación entre ambos gobiernos la lidera del lado español el ministro Albares, que es totalmente pro-marroquí. Esa relación es muy compleja y en ella influye mucha gente que está en primera línea de la política y gente que no lo está. Por ejemplo, para entender la relación de España con Marruecos ahora mismo hay que hablar con Zapatero, con José Bono, con Miguel Ángel Moratinos, con ciertos empresarios, con la gente de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional, con la gente del CNI. Hay que hablar con la gente del Servicio de Información de la Guardia Civil.
PUBLICIDAD
Y en la parte marroquí hay que hablar no solo con el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, sino también con el jefe de los Servicios de Inteligencia Exteriores, Yassine Mansouri. Pero sobre todo, sobre todo, con dos personajes clave: el consejero real Fouad Ali El Himma, el rey en la sombra de Marruecos, quien realmente manda, y el jefe de los Servicios de Inteligencia y la Policía dentro del país, que es otro todopoderoso, la segunda persona con más poder de ese país, que es Abdellatif Hammouchi.
-P: Demasiados protagonistas para una relación que hoy es complicada, tras la crisis migratoria de Ceuta de finales de julio.
-R: Lo que pasa es Marruecos no es un Estado de Derecho. Las fuerzas de seguridad no tienen que respetar ninguna ley; de hecho, se la saltan a la torera. Y claro, ellos tienen un margen de maniobra mucho más amplio que el que tiene aquí Fernando Grande-Marlaska. Al no tener reglas democráticas que seguir o que cumplir, pueden actuar con mucha más libertad. Y eso es lo que permite entender también que Marruecos, con mucha facilidad, ponga a España en una situación tan difícil como la que vimos en Ceuta a finales de julio de este año, o en junio de 2022, o en mayo de 2021 también en Ceuta.
PUBLICIDAD
-P: ¿Hay varios grupos de poder en Marruecos?
-R: Hay tres grandes grupos. Uno es el ‘Majzén’, que es como el poder en la sombra, el Estado profundo. Y ahí quien manda y quien dirige es Fouad Ali El Himma, consejero real, mano derecha del rey. El segundo poder que va por libre es la DGST, el servicio de inteligencia interior, que lidera Abdellatif Hammouchi, el jefazo de la inteligencia de los espías, clave para entender la solidez del régimen. Su misión principal es evitar un golpe de Estado y asegurar la continuidad del régimen. Y luego tienes otro tercer elemento, que es cosmético y no tiene poder real, que es el Gobierno de Marruecos. Un Gobierno cuyo máximo dirigente lo nombra el rey de Marruecos, pero que en teoría emana de las urnas. Las urnas cumplen un papel cosmético en ese país.
PUBLICIDAD
-P: Un Gobierno que ahora va a tener de líder a una mujer, Fatima Ezzahra El Mansouri.
-R: Sí, contra todo pronóstico, porque había otra persona con más papeletas para salir nombrado primer ministro marroquí, que es el tipo que al mismo tiempo es presidente de la Federación de Fútbol Marroquí. Pero bueno, el rey de Marruecos ha decidido que sea una mujer. Hay una razón cosmética en ese nombramiento. Darle una capa de modernidad a la imagen de Marruecos en un momento de crisis reputacional enorme, precisamente por la crisis de Ceuta. Pero el Gobierno de Marruecos, el que supuestamente emana de las urnas, no tiene poder realmente. El poder real en Marruecos lo ejerce el ‘Majzén’. Fuera de Marruecos, mucha gente cree que ese país es una democracia modelo del mundo árabe y del mundo musulmán, en el que se respetan los derechos humanos, en el que se cumplen las leyes porque existe Estado de Derecho. No es verdad. No hay libertad de prensa. Por las cárceles marroquíes han pasado muchos periodistas. Es una dictadura disfrazada de democracia.
PUBLICIDAD
-P: ¿La crisis migratoria vivida en Ceuta a finales de junio es obra de alguno de esos poderes que conviven en Marruecos?
-R: Lo que pasó en Ceuta es fruto de una guerra soterrada de servicios de inteligencia entre España y Marruecos, en la que Marruecos trata de dar un toque de atención a los servicios de inteligencia españoles. No hablo de un servicio, hablo de los servicios de inteligencia, y mido bien las palabras. Marruecos trata de darle un toque de atención a sus homólogos de servicios de inteligencia españoles y pierde el control de la situación, dando lugar a una crisis de mucha más envergadura de la que ellos querían provocar. Y las dos personas clave de esta crisis son Fouad Ali El Himma, consejero real, virrey en la sombra, y Abdellatif Hammouchi, jefe de los servicios de inteligencia interior. Lo que yo te puedo decir es que, a mediados de julio, 14 medios de comunicación coordinados por Forbidden Stories, que es una organización de periodismo de investigación con sede en París, publicamos una radiografía de los servicios de inteligencia de Marruecos. Su arsenal, las personas, los nombres clave... sacamos información muy sensible para ellos. Entre otras fuentes, tenemos exagentes de los servicios de inteligencia marroquíes.
PUBLICIDAD
-P: ¿Y Marruecos cree que España está detrás?
-R: Marruecos cree que estas fuentes están protegidas por España y a las que España da acceso a periodistas. Eso es erróneo, pero Marruecos lo cree así. Y como venganza, en base a esa creencia, organizan una entrada masiva en Ceuta. Pierden el control, entran más de 80.000 personas y hay 140 muertos. Esto ha generado un problemón de reputación bestial al régimen. Y ha habido mucho problema interno. A mí me llegan rumores, no lo tengo confirmado, de que una de las cabezas que va a rodar a raíz de esta crisis de Ceuta es precisamente la de Abdellatif Hammouchi. Hay rumores de que lo van a poner de ministro del Interior para que tenga una salida...
PUBLICIDAD
-P: Marruecos y España también necesitan colaborar en la lucha antiterrorista y en la lucha contra el tráfico de drogas. Se necesitan.
-R: Y la migración. Hay que recalcar que Marruecos no es un socio fiable porque no sigue normas. Cuando hablo de Marruecos, me refiero al régimen. Su primera víctima es el pueblo marroquí. Es un país rico, pero lleno de miseria, corrupción y violencia. Marruecos corta o mantiene la cooperación en distintos ámbitos, entre ellos el narcotráfico o el terrorismo, en función de cómo está la relación bilateral. En el caso de la crisis del 30 y 31 de julio en Ceuta, que alientan los servicios de inteligencia marroquíes, la cooperación antiterrorista, por ejemplo, no se vio truncada. Se mantuvo. Y ese es un ámbito que monopolizan CNI y Policía Nacional. En otras ocasiones, por ejemplo, en la crisis que también hubo en mayo de 2021, también en Ceuta, ahí sí se vio afectada la cooperación a todos los niveles: antiterrorismo, lucha contra el narcotráfico, blanqueo de capitales... Cuando la relación bilateral no está bien o cuando Marruecos quiere apretar a España para conseguir algo, favores diplomáticos en Bruselas, más dinero, entonces corta la cooperación en distintos ámbitos.
PUBLICIDAD

-P: Y apretó en la caída de la ministra Arancha González Laya...
-R: Sí. En diciembre de 2020, Donald Trump publica un tuit reconociendo la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Ese es el tuit con el que Donald Trump agradece a Marruecos que se haya sumado a los ‘Pactos de Abraham’, es decir, que Marruecos sea uno de los cuatro países árabes que reconocen al Estado de Israel. Marruecos hace presión a otros países importantes para que sigan los mismos pasos de Donald Trump, y entre esos países está España. De hecho, España sigue controlando el espacio aéreo del Sáhara a día de hoy, eso muy poca gente lo sabe. Bueno, pues Marruecos emprende una campaña de presión bestial contra el Gobierno de España. Y en un momento determinado, Marruecos encuentra una excusa perfecta para liarla parda, que es la acogida de Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, un tipo que tiene pasaporte español, en un hospital de Logroño para tratarse del covid.
-P: Este asilo hospitalario provocó una crisis dentro del Gobierno español.
-R: Hubo a nivel interno en el Gobierno una discusión a tres bandas: Pedro Sánchez, Marlaska y Laya. Laya dijo: “Hay que darle hospitalización a este hombre”. Marlaska dijo que no. Y Pedro Sánchez, en ese momento, inclinó la balanza por Laya. El Servicio de Inteligencia Marroquí se entera y supone una afrenta. Y Marruecos crea la crisis migratoria de Ceuta del 17 de mayo de 2021. Entran entre 10.000 y 15.000 personas en 24 horas. Se arma un escándalo político tremendo y se rompe la relación bilateral entre España y Marruecos. Cuando, un mes después, Marruecos y España empiezan a tener contactos para restablecer la relación diplomática, la primera exigencia que Marruecos le hace al Gobierno de España es destituir a la ministra Arancha González Laya. Y España, Pedro Sánchez, acepta la petición y destituye a Laya. En esa época se produce también el espionaje de Marruecos contra Pedro Sánchez y varios ministros utilizando el programa israelí Pegasus.
-P: ¿Qué información obtuvo Marruecos con Pegasus?
-R: No tengo pruebas que demuestren que Marruecos ha utilizado el contenido de Pedro Sánchez para extorsionarle. Lo que se sabe está en el sumario del juez Calama, de la Audiencia Nacional, que es quien investigó. En el caso de Pedro Sánchez, Marruecos consiguió extraer de su móvil casi tres gigas de información de un teléfono tan sensible como el del presidente. Pero en el caso de Sánchez, lo que espió Marruecos no fue su teléfono de Estado, fue el teléfono que le suministró el Partido Socialista, o sea, un teléfono de uso personal.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Estado de las reservas del agua en los embalses españoles hoy domingo 4 de octubre
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha actualizado su último boletín sobre los estatus de los embalses de agua en España

La acampada de la Puerta del Sol cumple una semana sin dejar de crecer y con la meta de “resistir hasta que nos echen”: ocho historias que muestran por qué protestan
De jóvenes a ancianos, varias personas hablan con ‘Infobae’ sobre la precariedad laboral, la expulsión a la periferia y la organización autogestionada que nació tras el desahucio de una vecina de 87 años
Amaia, la artista que hizo de la naturalidad su marca: “Tiene una cierta permisividad que a otra persona podría suponerle casi una cancelación”
El periodista Luis Álvarez Borrero publica ‘Amaia: Plano secuencia’, un libro donde recoge la carrera de la cantante salida de ‘OT’ hace casi una década

‘La Transición para jóvenes’ para quitar el edulcorante de las lecciones de historia: “La libertad, como el oxígeno, se valora cuando te falta, y a ellos no les ha faltado”
El reconocido periodista José A. Martínez Soler y su hijo Erik Martínez Westley firman un libro que desmitifica los años posteriores a la muerte del dictador con la mirada puesta en los españoles que nacieron mucho después

Trondheim, la tercera ciudad más grande de Noruega con un pasado vikingo espectacular y una gastronomía que se eleva a nivel internacional
Entre fiordos y antiguas rutas de peregrinación, se convirtió en referencia de la cocina nórdica gracias a productores locales y chefs reconocidos con estrellas Michelin




