La historia de un joven que se negó a que el pueblo de sus abuelos desapareciese por completo: “Necesitamos gente que venga con ganas de iniciar proyectos”

El concejo de Allande no tiene fondos de limpieza ni reconstrucción porque, hasta hace poco, los abuelos de Damián eran los únicos habitantes

La historia de Damián y Allande (Hilux_Aventura)
La historia de Damián y Allande (Hilux_Aventura)
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En una aldea deshabitada de las montañas del concejo de Allande, en Asturias, un joven de 24 años ha decidido impulsar una asociación vecinal para recuperar las casas, los caminos y la vida del pueblo de sus abuelos. Damián, graduado en Derecho, busca que las construcciones abandonadas no queden cubiertas por la maleza ni terminen en ruinas. La iniciativa surgió tras la muerte de sus abuelos, quienes fueron los últimos residentes permanentes de la aldea hace alrededor de un año y medio.

“Creé una asociación para poder recuperar el pueblo, vender casas y atraer gente a este espacio rural”, explica Damián para Hilux_Aventura, youtuber que explora pueblos olvidados. El joven pretende reunir a los familiares de los antiguos propietarios, facilitar trámites vinculados con herencias y ventas, y ofrecer orientación a potenciales compradores. Su formación jurídica le permite colaborar con quienes no pueden regularizar los documentos de sus viviendas.

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Riesgo de incendios, carreteras con baches y sin cobertura

La aldea no tiene habitantes estables. Varias de sus casas presentan un deterioro avanzado. En una de ellas, el fuego destruyó parte de la estructura y un hórreo cercano durante un incendio forestal. Damián sostiene que el abandono agrava la falta de mantenimiento de las fincas y eleva la exposición al fuego. “No hay gente viviendo, entonces nadie tampoco gasta dinero ni limpia”, afirma.

Gonzalo, padre de Damián (Hilux_Aventura)
Gonzalo, padre de Damián (Hilux_Aventura)

Sus abuelos, como recuerda, tuvieron que dejar temporalmente el pueblo cuando las llamas se aproximaron a las casas. De este modo, una de las primeras actuaciones de la asociación empezó por despejar senderos y caminos interiores. Gracias a estas labores de desbroce, un vecino logró abrir pasos que estaban cubiertos por zarzas y vegetación. “Este año directamente no se podía ni ver, porque estaba todo hasta arriba de mato”, relata el joven de 24 años.

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Pero el objetivo no se limita a conservar las construcciones. También apunta a prevenir nuevos incendios y conservar elementos de la arquitectura tradicional asturiana, entre ellos hórreos, paneras, cocinas antiguas y muros de piedra. “Lo que necesitamos sobre todo es gente que venga con ganas de iniciar proyectos”, dijo el joven.

Aunque Damián admite que el acceso por carretera es una de las principales dificultades para quienes quieren llegar a la aldea. La pista de montaña tiene baches y tramos degradados. Según el joven, sus abuelos recibieron la promesa de que sería reparada, pero la obra no se concretó. “Tras el fallecimiento de mis abuelos, decidieron que no había nadie y que entonces no pensaban arreglarla”, afirma. Para él, esa lógica impide que nuevos pobladores puedan instalarse en la zona.

Damián frente a la capilla de Allande (Hilux_Aventura)
Damián frente a la capilla de Allande (Hilux_Aventura)

Su padre, Gonzalo, recuerda además que sus padres dependían de un taxista que conocía el camino para acudir a consultas médicas o trasladarse al hospital. “La ambulancia, como bien has visto, no llegaba a casa”, explica. Aun así, “se murieron con la ilusión” de tener una carretera en mejores condiciones.

Damián es claro y asegura que tampoco hay cobertura móvil. Algo que dificulta atraer a personas que podrían teletrabajar desde el entorno rural. Actualmente, los residentes deben recurrir a servicios de internet satelital. “Cero cobertura. Aquí funcionamos con wifi satelital”, detalla. Igualmente reclama alumbrado público y mejoras en los accesos a las viviendas.

La memoria de un pueblo que llegó a tener 200 vecinos

“Aquí emigraron familias completas a Montevideo, a Buenos Aires”, asegura Gonzalo. Según sus cálculos, antes de eso, la aldea debió albergar unas 200 personas, repartidas en 13 casas y familias numerosas. No obstante, la migración a Latinoamérica y otras ciudades de España aceleró el abandono.

Anabel habla de cómo llegó a Allande, junto a Gonzalo y Damián (Hilux_Aventura)
Anabel habla de cómo llegó a Allande, junto a Gonzalo y Damián (Hilux_Aventura)

Pero el origen de este pueblo se extiende mucho más atrás en el tiempo que hace unas pocas décadas. Según el padre de Damián, su familia restauró hace unos seis años el tejado de la capilla local, una construcción que podría datar de finales del siglo XVIII. El trabajo fue financiado con aportes de vecinos y contó con el conocimiento de familiares dedicados a la piedra y la pizarra. “Todos los vecinos pusimos un poquito para poder hacerlo”, explica. En el interior se conservan imágenes religiosas y un altar del siglo XIX que, según Damián, llegó desde otra localidad.

El proyecto ya atrajo a personas interesadas en comprar y rehabilitar inmuebles. Anabel, originaria de Polonia y residente en Mallorca desde hace dos décadas, adquirió junto con su familia una casa tradicional con hórreo. La compradora conoció la propiedad a través de Internet y destacó el acompañamiento de Damián durante la operación. “Me guió todo el camino. Me ayudó muchísimo”, asegura en el video.

En ese momento, Anabel empezó a limpiar los alrededores de la vivienda y planea conservar los elementos originales. “Quiero mantenerlo así, original, para honrar a los que vinieron aquí, los que vivieron, los que construyeron con tanto trabajo”, explica. Por su parte, Damián espera que esa llegada tenga continuidad. “Era honrar la memoria de mis abuelos y que el pueblo, por lo menos, no se perdiera”, concluye.

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