España reina con pleno de victorias, pero peca de confianza ante una República Checa combativa hasta el final

Al combinado de Luis de la Fuente le sirve con una primera parte seria para seguir en lo más alto del grupo de la Nations League

España sigue reinando, pero peca de confianza ante una República Checa combativa. (REUTERS/Vincent West)
España sigue reinando, pero peca de confianza ante una República Checa combativa. (REUTERS/Vincent West)
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España sigue reinando. Con nueve cambios, dos debutantes, un estadio que no se pisaba hace 11 años, los campeones del mundo ofrecían la Copa a los allegados al Tartiere y después demostraban por qué la habían levantado tres meses y medio atrás. Enfrente tenían a la República Checa de Santi Denia, un hombre de la casa que conocía perfectamente el guion del partido: sufrir y esperar una oportunidad.

No tardó el tiempo en darle la razón. Otra vez, nada más salir del vestuario, Lamine, aquel para el que Santi es el Balón de Oro, la colaba en la escuadra. Jugada ‘made in Lamine’, se podría decir. Desde el balcón del área (escorado un poco hacia la derecha), controló, orientó y a la jaula.

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Es el tercer partido consecutivo que España se adelanta sin dejar que los más rezagados se sienten en sus asientos. Show must go on. Y el guion, el mismo. Los únicos que repetían en el once (Baena y Lamine) llevaron la voz cantante en ataque. Atrás, un ‘redebutante’ y valiente Fran García se asomaba en ataque. En el centro, a funcionar la máquina.

La celebración del gol de Lamine. (REUTERS/Vincent West)
La celebración del gol de Lamine. (REUTERS/Vincent West)

Rodri, Pedri y Dani Olmo decidían cuándo acelerar y cuándo frenar. Eso sí, cuando se perdía, todos a una. La bola a los checos no les duraba ni un despeje. Qué trabajo de Luis de la Fuente con sus pupilos. No era raro ver a Roberto, debutante, correr hasta el centro del campo y robar a la altura de Rodri. Tampoco ver a Lamine correr desde la banda derecha hasta la izquierda persiguiendo a su par porque le había quitado el balón. Chapó.

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El caso es que España dominaba, controlaba, jugaba y se divertía. Pero no llegaba el gol. Dani Olmo se estrelló varias veces contra la zaga. Lamine tuvo la más clara. Una vaselina que se fue rozando el palo, pero en fuera de juego. Después, un cabezazo de Laporte a la salida de un córner. Alto. Baena se encontraba también por partida doble con Kinsky. Gran partido del portero del Tottenham, por cierto.

Así hasta pasada la media hora. De nuevo, en una presión tras pérdida en campo rival, cabalgaba Rodri dirección portería, se la dejó a Pedri y, en un pase cargado de intención hacia Roberto, se cruzó el defensa, que la dejó muerta en el área donde apareció el capitán. A la red. España ponía tierra de por medio. Merecido, pero trabajado. Fin del primer acto.

Rodri. (REUTERS/Vincent West)
Rodri. (REUTERS/Vincent West)

A la vuelta ya se iba a mover el banquillo. Fuera los extremos. Tal vez con la mente puesta ya en Split. Pero al partido le quedaban 45 minutos por delante y España, de momento, no había ganado nada.

Chequia había salido con más intención y quería presionar arriba. Ya no era el equipo sometido de la primera mitad: empezó a encontrar espacios para correr, a ganar las segundas jugadas, los duelos. En defensa, bien plantados.

El ritmo de España cayó. Seguía teniendo la pelota, pero con menos ‘mala baba’ (esa que te dan Baena y Lamine). Santi Denia vio la oportunidad. Cambió el centro del campo y empezó a tener más balón. De la fuente también lo vio. Dentro Fermín y Mikel Merino. Demasiado tarde.

Una buena jugada por la derecha acabó con el único tiro a puerta de los checos dentro de la portería. Sláma se encontraba con el centro y lo cruzó donde no podía llegar Raya. Susto y primer aviso. Porque a los pocos minutos, otra presión arriba terminaba con el del Arsenal rifando el balón y Lingr, con la portería vacía, falló. Disparo muy flojo.

En la banda, De la Fuente dejaba mostrar su enfado. Pero no acabaría ahí. A falta de 10 minutos del final, en una falta lateral, Sadilek remató, Raya paró, la dejó botando, y Naderi la empujó. Gol...¡anulado! Y menos mal. Bloqueo a Le Normand, falta clara. Bien pitada, pero de esas que no se pitan.

Ahora el enfado se trasladaba al banquillo checo. Santi Denia se fue amonestado justo antes de que Mikel pusiera la guinda al pastel. En otra jugada por la derecha, con Roberto recibiendo una falta que hacía saltar al banquillo local, Víctor Muñoz cabalgaba hasta presentarse frente a Kinsky. Grande el portero checo y rebote para el que siempre está donde debe estar. Igual que con Rodri, remate a placer y ‘chin pún’ final.

Mikel Merino. (REUTERS/Vincent West)
Mikel Merino. (REUTERS/Vincent West)

Lamine sigue su ‘baile’ hacia el Balón de Oro. Baena disfrutando el momento. España sigue líder. España sigue invicta. Son 41 partidos sin conocer la derrota. Pero con un aviso: no te puedes relajar. La última prueba será Croacia, en Split y La Roja quiere más.

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