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La OCU advierte sobre los cafés fríos del súper: “El exceso de azúcar y aditivos son los principales problemas, y su aporte calórico puede superar al de un refresco”

La Organización de Consumidores aconseja evitar adquirir aquellos cafés con más de 8 gramos de azúcar por cada 100 ml de producto y con dos o más aditivos, sobre todo el E-339, el E-340, el E-950 y el E-955

ILUSTRACIÓN - El café que se adquiere del estante refrigerado de supermercados suele contener una lista extensa de ingredientes que van más allá de lo esperado. Foto: Zacharie Scheurer/dpa
ILUSTRACIÓN - El café que se adquiere del estante refrigerado de supermercados suele contener una lista extensa de ingredientes que van más allá de lo esperado. Foto: Zacharie Scheurer/dpa
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Es un día ajetreado en pleno verano. El calor aprieta y queremos un chute de energía, a ser posible uno accesible, económico y rico. La respuesta, para muchos, está clara. Los cafés refrigerados listos para tomar, habituales en las neveras de supermercados y tiendas de alimentación, se han convertido en una alternativa habitual para quienes buscan una bebida de café rápida, cómoda y refrescante.

Las opciones son variadas y crecen por momentos. Hay capuccinos, cafés con aroma a cacao o a canela, bebidas aptas para intolerantes a la lactosa e incluso cafés enriquecidos con proteínas. Pero, ante esta abundancia, hay quien se pregunta: ¿son saludables? La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) nos da la respuesta, aunque una nada alentadora para aquellos amantes de la comodidad y el dulce sabor de estos vasitos embalados.

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36 de los 91 cafés refrigerados listos para tomar que la Organización ha analizado suspenden la Escala Saludable de OCU, un algoritmo que combina los valores de Nutriscore con la lista de aditivos y aromas de un alimento. El exceso de azúcar y de aditivos son los principales problemas detectados. Y, lamentablemente, son habituales en todo tipo de presentaciones: desde clásicos como el Latte o el Cappuccino hasta el Macchiato, Descafeinado, Con proteínas, Sin lactosa, Vegano…

Un barista sirve café. (Shutterstock)
Un barista sirve café. (Shutterstock)

Demasiado azúcar, aditivos y calorías

El exceso de azúcar en estos productos es llamativo: un vaso de 250 ml incorpora de media 19 gramos, o lo que es lo mismo, casi cuatro cucharaditas de azúcar. Es más, en el caso de los cafés tipo Cappuccino sumarían hasta 23 gramos por vaso, ya que este elemento se emplea “para neutralizar el amargor del café e integrar el sabor del chocolate en polvo”, avisa la organización. Por el contrario, los cafés con proteínas y los veganos suelen tener un poco menos de azúcar que el resto.

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Dada su elevada cantidad de azúcar, su aporte calórico también es notable: 155 kcal en un vaso de 250 ml, “superior al de una lata de refresco de 330 ml”, aseguran desde la OCU. Sucede especialmente en el caso de los de tipo Cappuccino y los Aromatizados con vainilla, caramelo o avellana. Mientras que los cafés tipo Espresso, Con proteína y Sin lactosa suelen estar un poco por debajo de las 137 kcal; y los Veganos se quedan en 110 kcal, de media.

El otro gran problema es el exceso de aromas y aditivos, que pueden llegar a sumar 5 diferentes. Aunque en este caso se observan notables diferencias según la presentación y la marca: “Nescafé y Kaiku no suelen incluirlos en sus cafés refrigerados”, dice la OCU; y, en general, los cafés tipo Espresso rara vez incorporan más de 2 aditivos. Mientras tanto, los cafés Con proteína y Sin lactosa suelen incluir 3 o más.

En definitiva, la OCU recomienda el consumo de estos productos “de manera ocasional”. A la hora de comprarlos, aconsejan “leer antes el etiquetado nutricional y la lista de ingredientes con el fin de evitar aquellos que presenten niveles de azúcares por encima de 8 g/100 ml y dos o más aditivos, sobre todo los fosfatos E-339 y E-340 y los edulcorantes E-950 y E-955, no recomendables”.

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