Rafael Alonso, psicólogo experto en bienestar laboral: “Antes de aceptar un trabajo, pregunta por qué se fue la persona que ocupaba ese puesto”

La rotación constante en un mismo puesto rara vez es casualidad y el experto explica qué señales revelan si el problema es estructural y no de las personas

Una mujer joven y una entrevistadora están sentadas a una mesa de madera con documentos, cuadernos y agua en una oficina.
Una joven candidata conversa con una reclutadora durante una entrevista de trabajo en una oficina moderna. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Cambiar de trabajo no consiste únicamente en conseguir un salario mejor o un puesto con más responsabilidades. La entrevista también permite averiguar cómo funciona realmente la organización, qué expectativas tendrá el candidato y qué puede encontrar cuando termine el periodo de incorporación. Por eso, las preguntas que hace el aspirante pueden ser tan importantes como las respuestas que ofrece durante el proceso de selección.

El consejo de Rafael Alonso, psicólogo especializado en bienestar laboral, parte de una pregunta que pocos candidatos formulan en una entrevista de trabajo: qué pasó con quien ocupó ese puesto antes.

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Según Alonso, la respuesta a esa pregunta puede revelar más sobre una empresa que todo el proceso de selección junto. Si el predecesor ascendió dentro de la organización, la señal es positiva. Si llevaba varios años y decidió cambiar de rumbo, puede tratarse de algo completamente normal. Sin embargo, salidas más conflictivas pueden ser señal de que la empresa no ofrece el mejor ambiente laboral.

Las respuestas que deben encender las alarmas

El psicólogo advierte que ciertas respuestas merecen atención especial. Frases como que el anterior empleado “no encajaba” o “no aguantó el ritmo”, o la evasión directa de la pregunta, son indicios que no deben pasarse por alto.

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No significa que una respuesta poco concreta demuestre por sí sola que exista un problema. Las empresas pueden tener motivos de confidencialidad para no explicar las circunstancias de la salida de un empleado. Sin embargo, la transparencia sobre las características del puesto sí permite al candidato valorar mejor si la oportunidad se ajusta a sus expectativas. Organizaciones especializadas en recursos humanos aconsejan, precisamente, que los responsables de selección expliquen con claridad por qué necesitan cubrir una vacante y cuáles son sus principales dificultades.

Carmen Cerdán, directora de Recursos Humanos para Iberia, Latinoamérica y África de Cegid, analiza los desafíos actuales del mercado laboral español.

Otro dato que Alonso señala como revelador es la rotación acumulada: ser la cuarta persona en ocupar el mismo puesto en dos años es una señal que apunta a un problema estructural, no personal. “Cuando un puesto quema constantemente a quien lo ocupa, probablemente el problema no sean las personas”, advierte el experto.

Detrás de esa rotación, según su análisis, pueden esconderse tres causas concretas: una carga de trabajo imposible de asumir, un responsable difícil de gestionar o unas expectativas que nadie ha definido con claridad. Para comprobarlo, el candidato puede ampliar la conversación y preguntar cómo se mide el rendimiento, qué objetivos se esperan durante los primeros meses y cuáles son las principales dificultades del puesto. Estas cuestiones ayudan a convertir una impresión general en información concreta.

Cómo leer la versión de la empresa

Alonso reconoce que el candidato nunca accederá a la historia completa. “Evidentemente, la empresa te contará su versión”, señala. Pero propone dos claves para leer entre líneas esa versión: cómo hablan de la persona que se fue y si asumen alguna responsabilidad por su marcha.

También conviene observar la reacción del entrevistador. Una explicación detallada y coherente permite entender mejor la situación, mientras que las respuestas excesivamente vagas pueden justificar nuevas preguntas. La propia entrevista es, en este sentido, una oportunidad para evaluar a la empresa y no solo para demostrar que el candidato reúne las competencias necesarias.

La advertencia final del psicólogo resume el riesgo de ignorar esta pregunta: quien acepta ese trabajo sin hacerla podría estar “aceptando el mismo trabajo que otra persona acaba de dejar precisamente para poder recuperar su vida”.

Antes de tomar una decisión, además de preguntar por el salario y las funciones, el candidato puede interesarse por la evolución habitual de quienes ocupan ese puesto, la forma de recibir feedback y las posibilidades reales de promoción. Son respuestas que permiten completar la imagen de la oferta y comparar lo que se promete durante la entrevista con lo que previsiblemente ocurrirá una vez firmado el contrato.

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