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Una mujer belga recibe una pensión de tres países distintos, pero vive en una casa social: “Me gustaría disfrutar de mi jubilación sin preocuparme por la próxima factura”

La mujer recibe una pensión de unos 1.675 euros mensuales, pero desde Hacienda le exigieron unos impuestos por un valor de 1.626 euros que continúa pagando a día de hoy

Mujer mayor con cabello canoso y abrigo verde de pie en una calle empedrada frente a edificios de ladrillo.
Una mujer belga de edad avanzada camina por una calle empedrada cerca de un mercado. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La jubilación es un momento esperado por muchos para poder descansar al fin de la vida laboral. No obstante, muchos mayores llegan a este nuevo periodo con inconvenientes que no permiten desconectar de las preocupaciones económicas. Este es el caso de Ina Meliadó-van Kuil, una viuda de 69 años de Achel, al norte de Bélgica.

Aunque percibe aproximadamente 1.675 euros mensuales procedentes de tres pensiones de jubilación de Bélgica, los Países Bajos e Italia, esta combinación transfronteriza le depara cada año una costosa e inesperada factura fiscal. De hecho, en la declaración de Hacienda de 2024 le exigieron un pago adicional de 1.626 euros de impuestos, una deuda que no ha podido asumir por sí misma y que devuelve mes a mes con 200 euros de su pensión.

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¿Por qué tiene tres pensiones diferentes?

Tras finalizar sus estudios, Ina trabajó en contabilidad en los Países Bajos. En 1985 se casó con un ciudadano italiano, con quien abrió una pizzería. Al nacer su primer hijo, se dedicó por entero al negocio familiar y, en 1990, se mudaron al sur de Italia, donde la pareja gestionó varios establecimientos de hostelería.

Una mujer mayor vista de espaldas camina con un bastón y un bolso por un sendero de tierra en un parque arbolado con hojas secas.
Una jubilada belga camina de espaldas apoyada en un bastón por el sendero de un parque rodeado de árboles otoñales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A pesar de trabajar duro durante esos años, Ina no cotizó formalmente: “Allí seguía siendo la esposa trabajadora, por lo que no cotizaba a la Seguridad Social”, sostiene ante SudInfo. Una década más tarde, la familia volvió a Bélgica e instaló un negocio en Achel. Sin embargo, un año después su esposo enfermó gravemente y falleció en 2007.

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En ese momento buscó un nuevo trabajo en la tienda del monasterio Achelse Kluisel, donde se quedó 16 años. Pasado ese tiempo, Ina fue despedida y en 2018, con 63 años, no encontró ninguna posibilidad para volver al mercado laboral. Los grandes inconvenientes que la hicieron migrar en dos ocasiones hicieron que obtuviera una jubilación fragmentada en tres pensiones nacionales distintas. Pero lejos de ser algo ventajoso, este sistema solo le ha traído problemas económicos.

“Nadie puede decirme de antemano el importe total de mis impuestos”

La suma de diferentes ingresos trajo consigo una enorme sorpresa fiscal. Aunque se le retienen impuestos por separado en cada pensión, el cálculo anual belga unifica la totalidad de sus ingresos mundiales, elevando sustancialmente su tipo impositivo. “Nadie puede decirme de antemano el importe total de mis impuestos”, se lamenta Ina.

Jubilación y la salud mental
La salud mental de las personas después de la jubilación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Al parecer, como asegura el experto Stijn Baert para SubInfo, este desajuste es habitual para quienes tienen ingresos fragmentados, ya que las retenciones mensuales separadas suelen ser insuficientes cuando se consolida la renta total. En estos casos, Baert aconseja ahorrar una suma mensual preventiva, pagar anticipadamente o solicitar una retención mayor directa sobre su pensión.

Actualmente, Ina reside en una vivienda social y valora profundamente su autonomía personal. Es madre de cinco hijos y abuela de seis nietos, pero se niega a depender financieramente de ellos: “Afortunadamente, siempre están ahí para mí, pero no quiero que se sientan financieramente responsables de mí. Siempre he trabajado duro y quiero ser independiente”.

Hoy intenta ahorrar cada euro posible, mientras intenta disfrutar de su día a día: “No quiero parecer ingrata. Gozo de buena salud y todavía soy capaz de muchas cosas. Pero simplemente me gustaría disfrutar de mi jubilación sin tener miedo constante a la próxima factura”, resume Ina.

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