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Adiós al ámbar en los semáforos: la DGT modifica la normativa y obliga a los vehículos a detenerse cuando los peatones puedan cruzar

La medida entrará en vigor el próximo 1 de octubre y pretende acabar con la coincidencia entre el ámbar de los vehículos y el verde de los peatones

Un semáforo en ámbar (iStock)
Un semáforo en ámbar (iStock)
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La Dirección General de Tráfico (DGT) cambiará desde el próximo 1 de octubre el funcionamiento de los semáforos en los cruces para evitar una situación que puede resultar confusa para los conductores y peligrosa para los peatones: el ámbar de los vehículos y el verde de los viandantes ya no podrán coincidir. Cuando el semáforo de los peatones esté en verde, el de los coches tendrá que estar en rojo.

La medida forma parte de la reforma del Reglamento General de Circulación aprobada a principios de julio y que entrará en vigor el 1 de octubre. El cambio afecta a los cruces regulados por semáforos y busca reforzar la seguridad de quienes se desplazan a pie, uno de los colectivos considerados más vulnerables en la vía. Hasta ahora, en algunos cruces, ambas señales podían convivir: mientras el peatón recibía luz verde y, por tanto, tenía prioridad para cruzar, los vehículos encontraban un ámbar intermitente que les permitía continuar la marcha.

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Es precisamente esa combinación la que desaparecerá. A partir de octubre, cuando el peatón tenga vía libre para cruzar, el conductor verá la luz roja y deberá detenerse. La intención es que no haya dos mensajes diferentes en el mismo cruce ni margen para interpretar que el vehículo puede avanzar mientras los peatones están atravesando la calzada.

Un problema que la DGT ya había señalado

La reforma no llega de la nada. Tráfico llevaba años poniendo el foco en el riesgo que entrañaba esta configuración de los semáforos. En 2022, Ana Blanco, subdirectora adjunta de Circulación de la DGT, advertía en la revista Tráfico y Seguridad Vial de los “mensajes contradictorios” que se producían en determinados cruces cuando coincidían la fase verde para los peatones y el ámbar intermitente para los vehículos.

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El problema estaba precisamente en esa aparente contradicción: el peatón tenía prioridad, pero el coche podía seguir circulando. El conductor debía extremar la precaución y ceder el paso, pero la señalización permitía que ambos usuarios se encontraran simultáneamente en la misma zona de la calzada.

Una gran cantidad de personas cruzan un paso de cebra en una ciudad (Freepik)
Una gran cantidad de personas cruzan un paso de cebra en una ciudad (Freepik)

El reportaje publicado entonces llevaba un título que resumía el problema: “El peligro está en el ámbar”. Y los datos que acompañaban al análisis ayudaban a dimensionarlo. En 2019, el año anterior a la pandemia y utilizado por la DGT como referencia estadística, 47 peatones murieron y otros 317 fueron hospitalizados después de ser atropellados en pasos regulados por semáforos.

La nueva regulación pone ahora fin a esa configuración. La solución pasa por eliminar la convivencia de ambas fases y establecer una señalización más clara: verde para el peatón y rojo para el vehículo.

Más protección para peatones, ciclistas y usuarios de patinetes

El cambio de los semáforos es solo una parte de una reforma más amplia del Reglamento General de Circulación que incorpora distintas medidas dirigidas a reforzar la seguridad de los usuarios vulnerables. La nueva normativa también introduce novedades para quienes utilizan patinetes eléctricos y bicicletas.

Los vehículos de movilidad personal, como los patinetes eléctricos, tendrán una edad mínima de conducción de 15 años. Sus usuarios deberán utilizar casco y tendrán que llevar un chaleco reflectante durante la noche o cuando circulen en condiciones de baja visibilidad. Para los profesionales, esta última obligación será permanente. También será obligatorio circular con el alumbrado encendido. Las infracciones relacionadas con el uso del casco o del chaleco reflectante estarán castigadas con una multa de 200 euros.

El director recuerda que en caso de avería o accidente, el no uso de la V16 puede llevar a sanciones.

Los ciclistas también ganan protección con la reforma. El casco será obligatorio en las vías interurbanas y los repartidores que trabajen en bicicleta tendrán que utilizar casco y chaleco reflectante. Además, cambia la forma en la que los conductores deberán adelantar a una bicicleta. Tendrán que reducir su velocidad en al menos 20 kilómetros por hora respecto al límite de la vía y, cuando haya varios carriles por sentido, deberán cambiar completamente de carril para realizar el adelantamiento. En ciudad, los ciclistas podrán ocupar preferentemente el centro del carril, mientras que los vehículos a motor tendrán que mantener una distancia mínima de cinco metros respecto a ellos.

El denominador común de estas modificaciones es la protección de quienes tienen una menor capacidad de defensa frente a un vehículo. En los cruces semaforizados, esa filosofía se traduce en una regla mucho más sencilla que la actual: cuando el peatón tenga el semáforo en verde, el coche tendrá que tenerlo en rojo.

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