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Juan Manuel García, formado por el FBI y experto en ciencias del comportamiento: “Sí, existe el mentiroso perfecto”

El experto explica por qué algunas personas pueden mentir sin levantar sospechas y qué factores hacen que resulte especialmente difícil detectarlo

Hay gente que miente constantemente
Montaje de Infobae en el que aparece Juan Manuel García
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La mentira forma parte de las relaciones humanas y, aunque a menudo la asociamos con el engaño o la falta de sinceridad, lo cierto es que está mucho más presente en nuestra vida cotidiana de lo que pensamos.

Sin embargo, aunque en la mayoría de casos se usa muy de vez en cuando, hay personas que la convierten en parte de su rutina. Y, aunque el refranero español dice que “se pilla antes a un cojo que a un mentiroso”, no siempre es así.

Juan Manuel García, que es uno de los perfiles más interesantes del mundo de las ciencias del comportamiento (formado en el FBI y extrabajador de la UCO), lo ha explicado en el podcast Fuera de Servicio.

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“¿Existe el mentiroso perfecto? Es decir, ¿existe esa persona que miente y es indetectable?“, pregunta el entrevistador. Ante esta pregunta, el experto es tajante: ”Y tanto. Existe, existe, por varias razones", replica Juan Manuel.

Cómo actúa el mentiroso perfecto

Para el experto, sí existe el mentiroso perfecto, y una de las claves está en que no tenga nada que perder cuando engaña. “Cuando miente no se juega nada” y, además, puede hacerlo “por placer”, sin experimentar el estrés que normalmente acompaña a una situación en la que existe algo importante en juego.

A esto se suma otro perfil especialmente difícil de detectar: el de quien llega a creerse su propia mentira. Si para esa persona lo que está contando es una verdad, no aparecen necesariamente las señales que asociamos al engaño.

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El experto también señala que hay personas capaces de interpretar un papel con tanta naturalidad que pueden reproducir incluso reacciones corporales que normalmente asociaríamos a una emoción auténtica. Pone como ejemplo a los actores, capaces de llorar o adoptar determinadas expresiones al hacer un personaje. En estos casos, detectar la mentira únicamente a partir del comportamiento resulta especialmente complicado.

Imágenes fascinantes captadas por cámaras trampa revelan el complejo comportamiento de los osos pardos. Observa cómo diferentes ejemplares interactúan con un poste de marcaje, tanto de día como de noche, comunicándose a través del olfato.

El lenguaje corporal no siempre delata una mentira

Aunque durante años se ha relacionado la mentira con determinados gestos, miradas o movimientos, prácticamente ninguna señal corporal aislada permite confirmar que una persona está mintiendo. El nerviosismo, evitar la mirada o moverse más de lo habitual pueden aparecer también en situaciones en las que alguien está diciendo la verdad.

Por eso, interpretar el comportamiento de una persona requiere tener en cuenta el contexto y su comportamiento habitual. Un cambio respecto a su patrón normal puede resultar más relevante que un gesto concreto, pero tampoco permite afirmar por sí solo que exista un engaño.

Qué hacer si creemos que nos mienten

Ante la sospecha de que alguien nos está mintiendo, lo más recomendable es no sacar conclusiones precipitadas a partir de un gesto o una actitud concreta. En lugar de intentar descubrir el engaño mediante el lenguaje corporal, podemos preguntar directamente y prestar atención a si la explicación que recibimos es coherente.

Si la situación es importante, conviene contrastar la información antes de tomar una decisión. Eso sí, hay que tener en cuenta que, si se trata de una persona que miente sistemáticamente, probablemente no te cuente la verdad. Si crees que alguien de tu entorno lo hace, lo más recomendable es acudir a un psicólogo y explicarle la situación para que pueda ofrecerte soluciones acordes a tu caso.

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