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Por qué el calor hace que bajes tus ritmos al correr: cómo adaptar los entrenamientos de running en verano

Las altas temperaturas hacen que la fatiga muscular aparezca antes de lo previsto y que, por ende, practicar deporte resulte más difícil, pero no es imposible si se siguen las pautas de los expertos

CORRER CALOR
Al correr en verano, con calor, es habitual bajar los ritmos. (RICOWde)
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El verano es época de vacaciones, descanso y desconexión. Pero el calor propio de la época estival no tiene por qué ser un impedimento para practicar deporte ni, por ende, para correr. Y es que, aunque las altas temperaturas hacen que sea habitual bajar el ritmo en los entrenamientos de running, esto no implica que se haya perdido forma física. Así, los expertos recomiendan adaptar los ejercicios y la intensidad de los mismos al clima para prevenir lesiones.

El primer día de calor intenso del año suele sorprender a muchos corredores. Al calzarse las zapatillas y salir a entrenar, la expectativa es mantener el mismo rendimiento de semanas anteriores. Sin embargo, tras los primeros kilómetros, surgen sensaciones inusuales: el corazón late más rápido, la respiración se vuelve más dificultosa y la fatiga muscular aparece antes de lo previsto.

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Esta respuesta del organismo no significa una pérdida de forma física ni la inutilidad de los entrenamientos realizados durante el invierno. La explicación está en la falta de adaptación al aumento de la temperatura. El cuerpo necesita tiempo para acostumbrarse a las nuevas condiciones ambientales, lo que puede afectar el desempeño hasta que se complete el proceso de aclimatación. Según expertos en medicina deportiva, este período de ajuste suele durar entre una y dos semanas, dependiendo de la intensidad del calor y del historial de entrenamiento del deportista.

La razón por la que correr en verano se hace más duro

El yoga combina ejercicio físico y meditación para mejorar fuerza, postura y flexibilidad. Favorece la respiración consciente, reduce ansiedad, fortalece huesos y articulaciones, mejora el sueño, la inmunidad y la salud cardiovascular, aportando equilibrio emocional y bienestar integral.

Durante la carrera, los músculos generan calor y el cuerpo activa mecanismos para enfriarse, principalmente la sudoración. Este proceso requiere que una parte del flujo sanguíneo se desvíe hacia la piel para disipar el calor, lo que implica que menos sangre llega a los músculos.

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Como resultado, el corazón debe trabajar con mayor intensidad para sostener el mismo ritmo que en condiciones más frescas. Este fenómeno, conocido como deriva cardíaca, se traduce en un aumento progresivo de la frecuencia cardíaca durante el ejercicio, incluso si la intensidad no varía.

Frente a esta respuesta fisiológica, los especialistas recomiendan ajustar las expectativas y no intentar igualar los ritmos habituales de los días más frescos. Adaptar la intensidad y prestar atención a las sensaciones resulta clave para evitar un esfuerzo excesivo y cuidar la salud durante el entrenamiento en climas calurosos.

Cuánto tiempo necesitas para que tu cuerpo se adapte a hacer deporte con calor

Un deportista corre en la playa - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Mantener una buena hidratación en verano es clave para entrenar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El cuerpo humano tiene una notable capacidad para adaptarse al calor, aunque este proceso no ocurre de inmediato. Según los especialistas, la aclimatación suele requerir entre una y dos semanas de exposición gradual, durante las cuales se producen ajustes fisiológicos que permiten tolerar mejor las altas temperaturas. Durante los primeros días, es habitual que los entrenamientos resulten más incómodos debido a la falta de adaptación.

Uno de los cambios más relevantes es el aumento del volumen de plasma sanguíneo, lo que mejora la conservación de líquidos y la eficiencia de la circulación, incluso cuando la sudoración es elevada. Esto permite al organismo regular mejor la temperatura y soportar esfuerzos que antes resultaban muy exigentes. Además, los expertos subrayan la importancia de comenzar bien hidratado, ya que una buena hidratación previa ayuda a mantener el volumen sanguíneo y facilita la termorregulación.

Tras el ejercicio, la recuperación cobra especial relevancia en verano. No solo es fundamental reponer el agua perdida, sino también los minerales esenciales eliminados con el sudor, como sodio y potasio. Restablecer tanto líquidos como electrolitos después de entrenamientos intensos o prolongados favorece una recuperación adecuada y ayuda a prevenir problemas asociados al calor.

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