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Juan José Ebenezer, mecánico, explica cómo salir de la “trampa mortal” que supone perder el control de la caja de cambios: “Hay que mantener la calma”

Un fallo en el mecanismo de selección de marchas puede dejar a un conductor sin posibilidad de cambiar de velocidad ni detener el vehículo por medios convencionales. Entender cómo actuar en esos segundos críticos puede evitar un accidente

Juan José Ebenezer, mecánico, explica cómo salir de la “trampa mortal” que supone perder el control de la caja de cambios (Montaje Infobae)
Juan José Ebenezer, mecánico, explica cómo salir de la “trampa mortal” que supone perder el control de la caja de cambios (Montaje Infobae)
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Tenía un muro y me lo iba a comer”, cuenta un conductor a Juan José Ebenezer, mecánico y creador de contenido, en una publicación reciente en su perfil de TikTok, @juanjoseebenezer, en el que publica información y consejos sobre mecánica y reparaciones para sus casi 372.000 seguidores.

El conductor, que iba “con la tercera o cuarta” metida, intentaba cambiar de marcha sin ningún éxito, teniendo “un muro delante” que se “iba a comer”. “La palanca se mueve”, cuenta, “pero está loca, y el coche sigue a la misma velocidad y en las mismas revoluciones”. No había forma de parar el vehículo, teniendo varios otros - ese “muro” - detenidos delante, y de no ser porque había “un aparcamiento de cordón”, el conductor habría tenido un accidente, ya que el motor seguía intentando desplazar el coche por mucho que el conductor pisase el freno. Una “trampa mortal” es como resume la situación.

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El director recuerda que en caso de avería o accidente, el no uso de la V16 puede llevar a sanciones.

Cómo salir de la “trampa mortal” que supone que el freno y la transmisión no respondan

La transmisión seguía conectada porque el mecanismo de selección de marchas había dejado de funcionar. De acuerdo con el mecánico, el origen del fallo tiene dos posibles causas: un problema en el cambio — el cableado, la caja de cambio o algo similar— o una rotura de los tacos de motor, menos frecuente. En ese segundo supuesto, el bloque se desplaza y la palanca “se queda loca” aunque el coche mantenga el empuje.

De acuerdo con el mecánico, cuando “se parten los tacos de motor”, el conjunto del motor y la caja “se desplaza, bien sea para adelante o bien sea para atrás”. Ese movimiento altera la posición de las varillas que accionan la palanca y provoca que el mecanismo se quede “cogido en una postura” y que, por tanto, la palanca no se pueda mover.

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Según Juan José Ebenezer, que dice entender “el agobio” de una situación tal, asegura sin embargo “hay que mantener la calma, porque no pasa nada”. “Lo único que tienes que hacer es frenar (...), siempre va a tener más fuerza el freno que el coche, aunque esté acelerando, porque el coche no tiene tanta fuerza, está empujando a modo ralentí”. Insiste en que lo ideal es evitar maniobras bruscas y, simplemente, frenar: “Los coches se gestionan con calma, con tranquilidad, porque es muy difícil que te vaya a provocar eso un accidente”.

Es más probable que, en esas circunstancias, el accidente lo acabe provocando “el miedo, la inseguridad”: “Te puede traicionar más eso que realmente lo que pueda pasar al coche”. Lo que uno debe hacer, reitera Juan José, es “hincar el pie en el freno” para detener el vehículo y para “que el que venga detrás vea las luces y se pare contigo”.

Esto coincide con las instrucciones de algunos fabricantes: ante una situación en la que el motor continúa entregando potencia aun apretando el freno y tratando de cambiar de marcha, sugieren ejercer presión firme y constante sobre el pedal de freno hasta detener el vehículo de forma segura. No es una solución infalible: el comportamiento del automóvil puede variar en función del estado de los frenos, el tipo de pendiente, la marcha seleccionada, la fuerza del motor y la presencia de fallas adicionales.

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