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Mohamed VI presume de “estabilidad” y “crecimiento” de Marruecos en su 27.º aniversario en el trono marcado por el Sáhara Occidental y la tensión social

El país norteafricano ha experimentado un ascenso en su escala de poder internacional. En gran parte, este crecimiento lo ha hecho de la mano de Estados Unidos

Hombre con gafas, fez rojo y túnica amarilla y roja, sentado en un trono dorado. Al fondo hay una pared con mosaicos y banderas rojas
El rey Mohamed VI de Marruecos pronuncia un discurso oficial desde su trono, vestido con atuendos tradicionales, con motivo de su 27.º aniversario en el reinado.
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El rey de Marruecos, Mohamed VI, ha celebrado su su 27.º aniversario en el trono con un discurso centrado en la estabilidad del país y los avances económicos alcanzados durante su reinado. El monarca se encuentra desde hace muchos meses fuera del foco. Apenas aparece en eventos públicos y delega muchas funciones de representación en su hijo, Hassan III. En esta ocasión, ha decidido volver a mostrarse ante las cámaras y leer un discurso de 14 minutos de duración.

El monarca ha reseñado ante la nación los avances alcanzados bajo su reinado. Este aniversario se produce en un contexto internacional marcado por los recientes logros diplomáticos de Marruecos. El de mayor relevancia es el reconocimiento de su postura sobre el Sáhara Occidental como “base de las negociaciones” por parte de la ONU y la gran mayoría de los países.

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Por otro lado, sus vínculos con Estados Unidos se traducen en nuevas inversiones y proyectos en suelo marroquí, en materia industrial o de defensa. Además, conforme se acerca el Mundial 2030, la clase política marroquí empuja con más fuerza por su liderazgo y para albergar la final. Estos avances se observan en realidades concretas, como el establecimiento de un centro militar estadounidense o la sede de la FIFA en África.

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Estabilidad institucional frente a tensión social

Durante su intervención, Mohamed VI ha insistido en que la estabilidad de Marruecos es el principal activo del país frente a las turbulencias regionales. El jefe del Estado marroquí vinculó estos logros a una estrategia sostenida y a la eficacia de las instituciones, señalando que “desempeñan su función en un marco de armonía y complementariedad, lo que otorga la eficacia necesaria para que el Estado continúe logrando avances y enfrentando desafíos a pesar de las dificultades y limitaciones”.

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En el discurso hizo hincapié en la importancia de mantener el optimismo frente a los discursos de “desesperanza y frustración”. Según los datos que ha presentado, Marruecos ha experimentado una tasa de crecimiento cercana al 4,9% en 2025 y se prevé que iguale o supere ese índice en 2026. El monarca también ha destacado la buena temporada agrícola, la consolidación del país como “polo de inversión industrial, turística y financiera” y la evolución de sectores clave como el automotriz y el aeronáutico.

No obstante, estos logros a gran escala conviven con un clima social tenso, demostrado en las protestas de la generación Z derivadas del fallecimiento de ocho mujeres embarazadas en un hospital por la falta de atención y recursos. La sociedad también se ha volcado en las críticas contra la inversión que supone el Mundial (solo el estadio Hassan II de Casablanca supera los 1.000 millones de euros) frente a otros ámbitos que consideran desatendidos.

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Fortalecimiento internacional

En la última parte de la intervención, Mohamed VI se ha referido a la consolidación de Marruecos como “un actor internacional fiable, respetado y escuchado” y ha agradecido la labor de las fuerzas de seguridad y de los funcionarios públicos. Marruecos ha experimentado un ascenso en su escala de poder internacional. En gran parte, este crecimiento lo ha hecho de la mano de Estados Unidos, que impulsó el reconocimiento del Sáhara Occidental como región marroquí o lo ha introducido en ejercicios militares de la OTAN. En los últimos días, el reino anunció que la carretera que unirá el país con el territorio saharaui será bautizada bajo el nombre de Donald Trump.

Con España, las relaciones van mejor que nunca. En 2022, Pedro Sánchez envió una carta al rey para ofrecerle su apoyo a su postura sobre el Sáhara Occidental como opción “más realista” para llegar a un acuerdo. Desde entonces, ambos países han mejorado en cooperación, con intercambios entre sus cuerpos policiales o mejora de los flujos comerciales. El monarca Mohamed VI ha cerrado su mensaje con un llamamiento a preservar la unidad nacional, recalcando que “Dios no defrauda a los benefactores”.

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