Las imágenes de complicidad del rey Felipe y Pedro Sánchez en su cita en Mallorca: la tradición que empezó Juan Carlos I con Suárez y repiten cada verano

Ambos se han reunido en el Palacio Real de la Almudaina, aunque originalmente estos encuentros se daban en Marivent

El rey Felipe y Pedro Sánchez se reunen en el Palacio Real de la Almudaina (Casa Real)
El rey Felipe y Pedro Sánchez se reunen en el Palacio Real de la Almudaina (Casa Real)
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El rey Felipe VI y Pedro Sánchez han vuelto a escenificar este miércoles en Mallorca la tradición del despacho de verano entre el jefe del Estado y el presidente del Gobierno, una cita que se repite desde 1977 y que nació en plena Transición con Juan Carlos I y Adolfo Suárez como foro para abordar los asuntos políticos del momento.

Sánchez ha llegado por la tarde al Palacio Real de la Almudaina de Palma y el encuentro ha comenzado sobre las 18:40 horas, con un ligero retraso sobre la hora prevista, después de que el presidente del Gobierno se reuniera con la presidenta del Govern balear, Marga Prohens, en el Consolat de Mar. Ambos han salido por una misma puerta, han posado ante los medios gráficos y han entrado en la sala en la que han hablado largo y tendido durante una hora.

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La escena, con sonrisas cómplices ante las cámaras y al saludarse, forma parte de una liturgia política y veraniega asentada desde las primeras vacaciones de la democracia. El origen de esa tradición se remonta al 27 de agosto de 1977, cuando Adolfo Suárez aprovechó ese primer encuentro estival con Juan Carlos I en el Palacio de Marivent para tratar un asunto tan concreto como la huelga de los empresarios panaderos de Madrid, que había dejado sin suministro de pan a buena parte de la capital por un conflicto con el Ejecutivo sobre el precio regulado.

El rey Felipe y Pedro Sánchez se reunen en el Palacio Real de la Almudaina (Casa Real)
El rey Felipe y Pedro Sánchez se reunen en el Palacio Real de la Almudaina (Casa Real)

El primer despacho de verano en Mallorca

Aquel despacho de 1977 fue el primer capítulo de una práctica que ha sobrevivido a todos los presidentes de la democracia. Desde entonces, el presidente del Gobierno viaja a Mallorca para abordar con el monarca los asuntos más relevantes y comparece después de forma breve ante los medios de comunicación. El formato ha tenido variaciones de escenario. En los últimos años la reunión se ha celebrado en el Palacio de la Almudaina en 2022, 2024 y también este año, y no en Marivent, aunque la estructura de la cita se ha mantenido.

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El rey Felipe y Pedro Sánchez se reunen en el Palacio Real de la Almudaina (Casa Real)
El rey Felipe y Pedro Sánchez se reunen en el Palacio Real de la Almudaina (Casa Real)

Los contactos entre el jefe del Estado y el presidente del Gobierno son habituales durante todo el año, aunque no se anuncian ni se concreta su frecuencia. El encuentro estival, en cambio, sí ha quedado fijado como una tradición visible desde la Transición. Durante las primeras décadas del reinado de Juan Carlos I, cuando la familia real pasaba varias semanas entre julio y agosto en Mallorca, era habitual que el presidente del Gobierno viajara a la isla más de una vez conforme avanzaba el verano.

El rey Felipe y Pedro Sánchez se reunen en el Palacio Real de la Almudaina (Casa Real)
El rey Felipe y Pedro Sánchez se reunen en el Palacio Real de la Almudaina (Casa Real)

Aquellos despachos podían multiplicarse en función del calendario y de la estancia real. El caso más llamativo fue el de 1985, cuando Felipe González y el rey Juan Carlos I mantuvieron tres reuniones, los días 2, 13 y 26 de agosto. El entonces presidente veraneaba en un chalé privado en el Puerto de Andratx, una circunstancia que facilitaba los encuentros. Aquel verano dejó además una imagen hoy casi olvidada: una salida a pescar de González a bordo del Azor, el antiguo yate utilizado por el dictador Franco y que entonces pertenecía al Estado, lo que no tardó en generar polémica.

Los encuentros del rey Felipe en Mallorca

Durante los gobiernos de José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, lo habitual fueron dos despachos de verano: uno al inicio de las vacaciones reales y otro antes de su finalización. No obstante, ese esquema empezó a cambiar en 2009, cuando Zapatero solo acudió una vez a Marivent, el 26 de agosto, después de haber celebrado un primer despacho con el rey en la Zarzuela. Las crónicas de aquel verano subrayaron que era el único año reciente en el que no se habían celebrado dos encuentros en Mallorca.

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Desde entonces, el formato ha quedado prácticamente reducido a una única reunión de verano, un modelo que el rey Felipe VI heredó y consolidó tras su proclamación. La razón responde menos a un cambio de protocolo que a la transformación de las vacaciones oficiales de la familia real, que son mucho más cortas que las que acostumbraba a tener el rey Juan Carlos.

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