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La neurociencia lo confirma: esta es la razón por la que el viaje de vuelta se nos hace más corto que el de ida

Aunque ambos trayectos duren lo mismo, la mente procesa de manera distinta ambos recorridos

El tiempo pasa más rápido a la vuelta
Mujer mirando el paisaje desde un coche. (Magnific)
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Viajar forma parte de nuestra vida cotidiana. Ya sea un trayecto de cinco minutos a pie o un vuelo de diez horas, desplazarnos es una actividad habitual. Sin embargo, no siempre percibimos el paso del tiempo de la misma manera.

En algunas ocasiones, un recorrido corto puede parecer interminable, mientras que un viaje mucho más largo transcurre casi sin que nos demos cuenta. Aunque esto depende de diferentes factores, como la compañía que tenemos o el nivel de cansancio, hay una premisa que se suele cumplir siempre: el camino de vuelta es más corto que el de ida.

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Y es que, como si de una ciencia se tratase, la mayoría de personas han vivido este fenómeno. A pesar de que se tarde lo mismo en ambos trayectos, la neurociencia tiene la respuesta a este llamativo suceso.

Por qué pasa el tiempo más rápido en el viaje de vuelta

Una de las expertas que ha profundizado en esta materia es Lorena, una neurocientífica que ha publicado un vídeo a su cuenta de TikTok (@neuroloren) sobre nuestra percepción del tiempo.

Según explica, una de las razones por las que el trayecto de vuelta suele parecer más corto es que el cerebro se enfrenta a una situación mucho más conocida. Durante el viaje de ida, la novedad hace que la mente preste más atención a todo lo que ocurre alrededor, desde el paisaje hasta los diferentes puntos de referencia del camino.

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Al no saber exactamente qué esperar, el cerebro necesita procesar una mayor cantidad de información y construir un mapa mental del recorrido. En cambio, al regresar, gran parte de esa incertidumbre desaparece.

El trayecto ya resulta familiar y el cerebro no necesita invertir el mismo esfuerzo en analizar cada detalle, por lo que la sensación es que el tiempo transcurre más rápido. Este fenómeno, según explica Loren, se conoce como “efecto del viaje de vuelta”.

@neuroloren Alguna vez has pensado que el camino de vuelta se pasa mucho más rápido que el de ida? aunque el trayecto sea exactamente el mismo, tu cerebro puede hacer que el tiempo se sienta diferente. En este vídeo te explico qué es el efecto del viaje de vuelta y por qué nuestra percepción del tiempo cambia cuando viajamos. Una curiosidad de neurociencia que seguro te hará pensar en tu próximo viaje. #Neurociencia #Cerebro #Viajes #ViajeEnCoche #vacaciones ♬ Presto - Adrián Berenguer

Además, las expectativas también pueden influir en esta percepción del tiempo. En muchos viajes, especialmente cuando el destino es un lugar en el que tenemos ganas de estar, como unas vacaciones o una reunión con familiares, la impaciencia por llegar puede hacer que el trayecto de ida parezca más largo.

El cerebro está más pendiente del momento en el que alcanzará el objetivo, lo que puede generar la sensación de que el tiempo avanza más despacio. En cambio, durante el regreso, esa expectativa ya ha desaparecido y la mente suele encontrarse en una situación diferente. Al no existir esas ganas por llegar a un destino, el trayecto puede sentirse más corto, incluso aunque las condiciones del viaje sean similares.

El cerebro utiliza predicciones para percibir el paso del tiempo

Más allá de la familiaridad del trayecto, el cerebro está constantemente anticipando lo que va a ocurrir a continuación. Esta capacidad permite prepararnos para diferentes situaciones y procesar la información de forma más eficiente. Cuando un recorrido sigue un patrón esperado, la mente necesita menos esfuerzo para interpretarlo, lo que puede contribuir a esa sensación de que el tiempo pasa más rápido.

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