Un veterinario explica por qué está en contra de que los gatos salgan solos a la calle y sin supervisión

El experto alerta sobre todas las amenazas posibles a las que se enfrenta un felino acostumbrado a estar en casa

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Los motivos y peligros a los que se enfrenta un gato doméstico. (Freepik)
Los motivos y peligros a los que se enfrenta un gato doméstico. (Freepik)

La escena de un gato paseando a sus anchas por la ciudad, entrando y saliendo de casa a voluntad, es habitual en muchos barrios españoles y sigue alimentando la creencia de que la libertad es una necesidad básica para el bienestar felino. Sin embargo, esta imagen contrasta con la visión cada vez más extendida entre profesionales de la salud animal, que advierten sobre los riesgos reales que afrontan los gatos domésticos al salir sin supervisión. El veterinario Carlos Gutiérrez es una de las voces más firmes en este debate: “Estoy completamente en contra de que nuestros gatos salgan a la calle sin supervisión, sobre todo en entornos urbanos”, sostiene, apoyándose en años de experiencia clínica y en los datos recogidos en consulta.

La costumbre de dejar salir a los gatos sin control está tan arraigada que a menudo se interpreta como una necesidad instintiva y hasta un derecho del animal. Sin embargo, Gutiérrez, a través de su canal de YouTube (Mascotas y Familias Felices), alerta sobre la falsedad de este mito y las consecuencias que puede acarrear: “No podemos idealizar que un gato doméstico va a vivir mejor en la naturaleza”, explica, desmontando la imagen romántica del gato cazador y autosuficiente.

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Los felinos domésticos han evolucionado durante siglos junto a los humanos, buscando protección y alimento en el entorno seguro del hogar. El veterinario insiste en que la calle, lejos de ser un espacio de libertad, es una fuente de peligros muchas veces invisibles para el propietario.

Las cifras respaldan esta postura. Según los estudios que maneja Gutiérrez, la esperanza de vida de un gato doméstico puede llegar a los 15 años, mientras que la de un gato que frecuenta el exterior se reduce prácticamente a la mitad, situándose en torno a los siete años. Esta diferencia notable se debe a múltiples factores: accidentes de tráfico, envenenamientos, peleas territoriales, caídas desde altura y, sobre todo, exposición a enfermedades infecciosas.

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Una calle llena de amenazas para los gatos domésticos

Para Carlos Gutiérrez, los peligros que acechan a los gatos urbanos son mucho más numerosos y graves de lo que se suele pensar. “Atropellos, cebos envenenados, caídas desde altura… la lista es larga”, enumera el veterinario, que en su consulta recibe con frecuencia casos de animales heridos por accidentes evitables. Las peleas con otros gatos, motivadas por la territorialidad propia de la especie, son otra de las fuentes habituales de lesiones y estrés. En muchos casos, estas agresiones dejan secuelas físicas y psicológicas difíciles de tratar.

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El riesgo sanitario es, además, una de las grandes preocupaciones. Gutiérrez advierte que, aunque algunas enfermedades pueden prevenirse con vacunas, existen otras infecciones transmisibles por contacto de sangre o por ingerir agua contaminada, como la inmunodeficiencia felina, que afectan principalmente a gatos con acceso al exterior. “Son enfermedades parasitarias que el gato de interior no tiene ocasión de contraer”, señala. El veterinario subraya que la prevención es clave y que muchos de estos problemas pueden evitarse simplemente manteniendo a los gatos dentro del hogar.

Alternativas para garantizar el bienestar de los gatos

Una de las grandes objeciones que suelen plantear los propietarios es el temor a que el animal se aburra o desarrolle problemas de comportamiento si no sale a la calle. Aquí, Gutiérrez introduce un concepto fundamental: la neotenia, es decir, la tendencia de los gatos domésticos a mantener el juego en la edad adulta cuando se sienten seguros. “Los gatos callejeros casi no juegan, porque tienen que estar alerta todo el tiempo”, explica.

Una familia sonriente, compuesta por un hombre, una mujer, un niño y una niña, interactúa con un gato atigrado en una sala de estar.
El bienestar d elos gatos domésticos es fácil de mantener. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El veterinario recomienda reorganizar el espacio del hogar con muebles, rascadores, recovecos y alturas, además de dedicar tiempo cada día a juegos interactivos que simulen la caza. Para quienes desean que sus gatos tengan contacto con el exterior sin exponerse a los peligros urbanos, Gutiérrez propone alternativas seguras: estructuras cerradas en ventanas o terrazas, redes de protección en balcones y paseos controlados con arnés y correa en zonas tranquilas. “El paseo con arnés es una opción que algunos propietarios practican con buenos resultados, siempre que se haga de forma gradual y en lugares seguros”, aconseja.

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