La fruta considerada “alimento de los filósofos” en la antigua Grecia que favorece la digestión y cuida los músculos

Esta fruta es fuente de energía y rica en agua para favorecer la hidratación

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Frutería del mercado de Triana de Sevilla (Shutterstock)
Frutería del mercado de Triana de Sevilla (Shutterstock)

Junto con la sandía y el melón, existe una fruta representativa del verano presente en la dieta mediterránea desde hace miles de años. Fenicios y griegos fueron quienes difundieron el cultivo de este fruto desde Oriente Próximo, considerado “el alimento de los filósofos” por el gran aprecio que le tenían pensadores como Platón o Diógenes. Comenzó a secarse al sol siglos después, durante la Edad Media y el Renacimiento.

Se trata del higo, una fruta con un potente sabor dulce y con una textura característica que lo convierten en un producto muy apreciado, pero además aporta nutrientes que pueden contribuir a una alimentación equilibrada cuando se consume en el contexto de una dieta saludable.

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Según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), después del agua, el principal componente del higo fresco son los hidratos de carbono, especialmente glucosa, fructosa y sacarosa. Esto lo sitúa, junto al plátano, la chirimoya y las uvas, entre las frutas con mayor contenido natural de azúcares. Esta característica hace que el higo sea una fuente rápida de energía, especialmente útil para personas físicamente activas o como tentempié antes o después del ejercicio.

Pese a su dulzor, el higo también destaca por su contenido en fibra, un nutriente que desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de una buena salud digestiva, ya que favorece el tránsito intestinal y contribuye a mantener el equilibrio de la microbiota. Además, una dieta rica en fibra se asocia con una mayor sensación de saciedad, lo que puede ayudar a controlar el apetito dentro de un patrón de alimentación saludable.

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Varios higos (Magnific)
Varios higos (Magnific)

Una futa rica en proteínas y potasio

En cuanto a las proteínas, esta fruta no sobresale por su cantidad, aunque sí contiene todos los aminoácidos esenciales, aquellos que el organismo no puede producir por sí mismo y que deben obtenerse a través de la alimentación. Aunque esta aportación es modesta y no convierte al higo en una fuente proteica relevante, sí contribuye a la diversidad nutricional de la dieta.

Entre los minerales presentes en esta fruta, el más destacable es el potasio. Este mineral resulta esencial para el funcionamiento normal de los músculos y del sistema nervioso, además de contribuir al mantenimiento de una presión arterial adecuada. Por este motivo, el consumo de alimentos ricos en potasio suele formar parte de las recomendaciones para seguir una alimentación equilibrada.

Respecto a las vitaminas, la FEN señala que el higo contiene pequeñas cantidades de vitamina B6 y tiamina, dos vitaminas del grupo B implicadas en el metabolismo energético y en el funcionamiento normal del sistema nervioso. Aunque las cantidades no son elevadas, su consumo suma junto al de otras frutas y verduras para alcanzar las necesidades diarias de estos micronutrientes.

Esta es la fruta más nutritiva del mundo: ayuda al sistema nervioso y tiene propiedades anticancerígenas.

Los higos secos, una fuente de energía ideal para deportistas

El higo también puede consumirse seco, una presentación que se obtiene mediante un proceso de deshidratación. Durante este proceso, el contenido de agua pasa aproximadamente del 80 % al 15 %, lo que permite conservar el producto durante mucho más tiempo. Sin embargo, esta pérdida de agua concentra el resto de sus componentes, incluidos los azúcares y las calorías.

Como consecuencia, el higo seco aporta mucha más energía por cada 100 gramos que el higo fresco. También concentra la fibra y los minerales, lo que lo convierte en un alimento muy interesante desde el punto de vista nutricional, aunque conviene moderar las cantidades debido a su elevada densidad energética. Un pequeño puñado de higos secos puede ser una opción práctica para deportistas o para quienes necesiten un aporte rápido de energía durante una actividad prolongada.

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