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Científicos alertan de que la exposición al calor durante el embarazo afecta al desarrollo cerebral infantil

Un nuevo estudio relaciona las temperaturas elevadas en la primera infancia con un crecimiento más lento del tálamo, una región cerebral que participa en el procesamiento de la información

Una mujer embarazada de perfil con camiseta azul clara y pulseras, sujeta su vientre con las manos en una calle. Se ven casas y vallas al fondo.
Una mujer embarazada. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La exposición a altas temperaturas durante el embarazo y los primeros meses de vida se vincula con un desarrollo más lento del tálamo durante la infancia, una estructura clave del cerebro infantil, según un estudio publicado en Environment International y liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal). La investigación, realizada en Países Bajos e impulsada por la Fundación La Caixa, revela que la exposición temprana al calor podría afectar el desarrollo cerebral de manera duradera, lo que genera preocupación entre los expertos debido al aumento de las temperaturas por el cambio climático.

El trabajo analizó la evolución cerebral de 3.251 niños y niñas de la cohorte Generation R Study. El equipo de ISGlobal utilizó modelos climáticos de alta resolución para estimar las temperaturas a las que estuvieron expuestos los participantes desde el embarazo hasta los 8,5 años de edad y, posteriormente, evaluaron el desarrollo del cerebro mediante resonancias magnéticas en dos momentos: alrededor de los 10 y de los 14 años.

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“Queríamos analizar si la exposición al calor o al frío desde la concepción hasta los 8,5 años de edad se asociaba con cambios en el desarrollo cerebral durante la infancia tardía y la adolescencia, e identificar los periodos en los que el cerebro es más vulnerable”, explica en un comunicado Laura Granés, investigadora de ISGlobal y del IDIAPJGol y primera autora del estudio.

De todas las regiones cerebrales analizadas, solo el tálamo -estructura situada en el centro del encéfalo- mostró una asociación constante con la exposición al calor en las primeras etapas de la vida. El tálamo actúa como el principal centro de relevo del cerebro, procesando y transmitiendo la información sensorial y motora hacia la corteza cerebral. Según el equipo científico, esta zona podría ser especialmente sensible al calor porque inicia su desarrollo muy temprano durante el embarazo y sigue un calendario de crecimiento muy estricto. Además, su alta irrigación sanguínea la haría más vulnerable a los cambios en la placenta o el flujo sanguíneo fetal que puede producir el calor.

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España está a las puertas de la segunda ola de calor del verano y los expertos avisan de los riesgos de salud a los que se exponen las mascotas si no se toman medidas de protección suficientes y qué síntomas serían preocupantes y requerirían atención veterinaria: desde el jadeo excesivo y dificultad para respirar, hasta la debilidad, el tambaleo o la desorientación. Otras señales también de alerta serían además, las encías muy enrojecidas o pálidas, los vómitos, la diarrea o la salivación excesiva.
Una mujer se cubre el rostro para protegerse del sol en Córdoba. (EFE/Salas)

La investigación identificó un periodo especialmente crítico: la etapa que abarca el embarazo y los cinco primeros meses de vida. En comparación con una temperatura media de referencia de 12,5 ℃ (54,5 ℉), la exposición a temperaturas medias mensuales de 20,5 ℃ (68,9 ℉) durante ese tiempo se asoció con un crecimiento más lento del tálamo entre los 9 y los 15 años. No se detectaron efectos similares en otras partes del cerebro ni con la exposición a temperaturas frías.

Aunque el estudio no determinó los mecanismos biológicos exactos, investigaciones previas sugieren que el calor durante el embarazo podría alterar los niveles de hormonas del estrés de la madre, afectar la protección de la placenta o modificar la señalización de la serotonina, fundamental para las conexiones entre el tálamo y la corteza cerebral. También se investiga el papel de la inflamación y el estrés oxidativo asociados al calor.

Olivia Mínguez, la joven que dio a luz en Valencia sin saber que estaba embarazada (Europa Press)

Reducir la exposición al calor para proteger el desarrollo cerebral

El equipo encontró que un crecimiento más lento del tálamo se relaciona con una mayor presencia de problemas de conducta externalizantes en la adolescencia, como comportamientos agresivos o infracciones de normas, aunque no se observaron cambios en el rendimiento cognitivo. “Los futuros estudios deberán investigar si la exposición al calor durante las primeras etapas de la vida influye en el desarrollo de trastornos del neurodesarrollo y si las alteraciones en el tálamo pueden ayudar a explicar estas asociaciones”, afirma Esmée Essers, coautora del estudio en ISGlobal.

Mònica Guxens, profesora de investigación ICREA y coordinadora del estudio, subraya que “reducir la exposición al calor durante el embarazo y los primeros meses de vida podría ser clave para proteger el desarrollo cerebral en la infancia”, especialmente en un contexto de temperaturas globales en ascenso.

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