Cuándo un incendio forestal se convierte en realmente peligroso: guía de los niveles de emergencia y protocolo a seguir si vives cerca de uno

Aunque la mayoría de incendios son conatos menores a una hectárea, una media de 80 tiene consecuencias directas sobre la población

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Los Bomberos de la Generalitat han dado por estabilizados los seis incendios forestales que desde ayer se registran en Cataluña, en una jornada que fue extremadamente complicada para los servicios de extinción por las altas temperaturas y una humedad ambiental mínima, y por la simultaneidad de los fuegos, en la imagen aspecto del incendio en el núcleo del Pla de Manlleu, en Aiguamúrcia (Tarragona), donde están trabajando 25 unidades.EFE/ Àlex López
Estabilizados los seis incendios forestales de Cataluña (EFE/ Àlex López)

Los incendios forestales representan una de las mayores amenazas anuales para la masa forestal y la seguridad civil cuando comienza el verano. De acuerdo con las estadísticas oficiales de la Dirección General de Protección Civil y Emergencias, en el país se registra un promedio de unos 17.000 incendios anuales que arrasan cerca de 114.000 hectáreas de terreno. Aunque la gran mayoría son conatos menores a una hectárea, una media de 80 incendios forestales tiene consecuencias directas sobre la población civil, provocando evacuaciones preventivas, cortes de vías y suministros, infraestructuras dañadas, heridos o fallecidos.

Según la ‘Guía de información al ciudadano ante el riesgo de incendios forestales’, un incendio forestal es aquel “fuego que se extiende sin control por terreno forestal que no estaba destinado a arder”. Ante esta realidad recurrente en el territorio nacional, comprender las escalas técnicas de riesgo, la coordinación operativa de la emergencia y las pautas que los ciudadanos deben adoptar es clave para evitar desenlaces catastróficos.

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Ya afecta una superficie aproximada 7 hectáreas, mayoritariamente forestales, según datos de los Agentes Rurales.
Aspecto del incendio originado este miércoles en Gavà (Barcelona), que mantiene a 6.000 personas confinadas (EFE/ Quique García)

El Índice FWI: Evaluando el riesgo meteorológico

La prevención se apoya en modelos científicos de predicción del peligro. En España, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y el sistema europeo EFFIS emplean diariamente el índice FWI (Fire Weather Index). Este sistema, que combina temperatura, humedad relativa, viento y precipitaciones, determina la facilidad de ignición y velocidad de propagación potencial del fuego. El FWI, según la web Incendios España, que informa de todos los incendios en activo, establece cinco niveles de riesgo de incendios claramente diferenciados:

  • Bajo (FWI < 5.2): las condiciones atmosféricas poco propicias para el inicio y propagación del fuego, asociadas a días húmedos o lluviosos.
  • Moderado (FWI 5.2–11.2): esta situación requiere una vigilancia reforzada, principalmente en zonas boscosas con gran acumulación de combustible.
  • Alto (FWI 11.2–21.3): con temperaturas mayores de 35°C y humedades por debajo del 30%, se preactivan los planes de extinción autonómicos y los medios aéreos se ponen en alerta preventiva.
  • Muy alto (FWI 21.3–38.0): se registra en olas de calor con baja humedad y vientos fuertes, implicando una alta probabilidad de grandes incendios de difícil control.
  • Extremo (FWI > 38.0): peligro crítico bajo calima o temperaturas récord, lo que puede provocar restricciones y cierres en el acceso a los montes.
Los medios aéreos en las tareas de extinción del incendio forestal declarado en el paraje Las Pinillas, Toledo, que ya ha afectado a unas 500 hectáreas. (EFE/Ángeles Visdómine)
Los medios aéreos en las tareas de extinción del incendio forestal declarado en el paraje Las Pinillas, Toledo (EFE/Ángeles Visdómine)

El engranaje institucional ante emergencias de alta complejidad

Cuando el fuego logra escapar a las líneas iniciales de defensa, la situación pasa a regularse bajo el Plan Estatal de Protección Civil para Emergencias por Incendios Forestales. Este protocolo activa directrices específicas de coordinación institucional para optimizar el despliegue de recursos cuando el siniestro desborda las fronteras de los municipios implicados.

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Un escenario sumamente complejo ocurre si las llamas avanzan entre varias provincias. El plan estatal indica que en este contexto, “deberá constituirse un Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI) de carácter autonómico desde el que se gestionará el apoyo a las actuaciones llevadas a cabo en las provincias afectadas”.

Si el siniestro es tan grave que alcanza el límite geográfico de diferentes comunidades autónomas, es imperativo establecer un mando operativo único para coordinar eficazmente todos los recursos de extinción sobre el terreno. Ante esta tesitura extrema, el reglamento señala que “se deberá designar un Mando Único Integrado del incendio, que será el órgano director de extinción sobre el terreno”. Una estructura vital para ordenar el despliegue de brigadas de refuerzo, activar la UME o tramitar la solicitud de ayuda internacional de Protección Civil Europea.

Ya afecta una superficie aproximada 7 hectáreas, mayoritariamente forestales, según datos de los Agentes Rurales.
Bomberos actúan ante el incendio originado este miércoles en Gavà , Barcelona (EFE/ Quique García)

Planes de autoprotección y el protocolo de supervivencia ciudadana

La autoprotección civil constituye otra pieza de seguridad fundamental, especialmente en la denominada interfaz urbano-forestal. En estas situaciones, las urbanizaciones, cámpings o núcleos de población aislados en áreas boscosas deben redactar Planes de Autoprotección para coordinar sus propios medios hasta la llegada de los bomberos. La formalización de estos planes es rigurosa: “La aprobación de dichos planes la realizan los ayuntamientos que los han de incorporar, como anexo, a su Plan Local de Emergencia”, como establece la Dirección General de Protección Civil y Emergencias.

A nivel de actuación individual, Protección Civil destaca que el control y la serenidad son clave para actuar con rapidez. El protocolo de respuesta ante la presencia inmediata del fuego se divide según la envergadura del frente:

  • Frente a fuegos incipientes: “Si el fuego es pequeño o incipiente, intenta apagarlo usando agua, ramas o tierra sobre la base de las llamas, priorizando siempre tu seguridad.”
  • Si el fuego ya es incontrolable y de mayor dimensión: “Si el fuego es más grande, aléjate en dirección opuesta al humo y huye cuesta abajo, teniendo en cuenta que el fuego tiende a aumentar su velocidad al subir ladera arriba”.
  • En caso de evacuación ordenada, es imperativo actuar con celeridad siguiendo estrictamente las instrucciones de seguridad oficiales. “En caso de recibir orden de evacuación, haz lo dispuesto por las autoridades correspondientes. Ellos conocen las vías seguras de evacuación y el lugar seguro al que dirigirse”, dictamina Protección Civil.

En definitiva, conocer el peligro meteorológico diario, respetar rigurosamente los cierres de montes y asimilar los planes de evacuación de Protección Civil son actos ineludibles de responsabilidad individual.

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