La defensa espacial de los ciberataques diseñada en España que Europa va a poner a prueba con un “laboratorio en órbita”

El proyecto empleará un pequeño satélite tipo CubeSat, que permite probar en las herramientas para proteger las futuras misiones espaciales

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Cubo tridimensional brillante con texto "CYBER CUBE" en colores neón, rodeado de líneas de circuito, sobre un fondo de estrellas
El sistema Cyber Cube de ciberdefensa espacial, diseñado en España, se ilustra con un cubo luminoso de circuitos en un fondo estelar. (GMV)

Un laboratorio en órbita para poner a prueba tecnologías de ciberseguridad en el espacio: esa es la nueva misión en la que se embarca la Agencia Espacial Europea (ESA) con CyberCUBE, el primer experimento europeo pensado este propósito. El proyecto empleará un pequeño satélite tipo CubeSat que permite probar en condiciones reales las herramientas diseñadas para proteger las futuras misiones espaciales frente a ciberataques.

La misión cuenta con un presupuesto de 1,9 millones de euros y está previsto que despegue este 7 de julio desde la base de Vandenberg, en California, a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX. La empresa española GMV lidera el proyecto desde su sede en Rumanía, junto a Alén Space, una compañía con amplia experiencia en el desarrollo de pequeños satélites.

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La empresa PLD Space, ubicada en Elche (Alicante) y dedicada al sector aeroespacial, ha presentado este lunes dos proyectos, la cápsula tripulada 'Lince' y el cohete 'Miura Next', que pretende desarrollar en los próximos diez años para "liderar la soberanía tecnológica europea" y competir en el mercado internacional de esta industria. 'Lince' será la "primera cápsula espacial tripulada" desarrollada por una empresa privada en Europa que proporcionará "servicio de transporte espacial más allá de 2030 para carga y eventualmente humanos, lanzándolos a órbita y trayéndolos de vuelta sanos y salvos". En cuanto a las características del 'Miura Next', alcanzará los 60 metros de altura y tendrá 3,5 de diámetro, al igual que el 'Miura 5' --se espera que esté listo a finales de 2025 y lanzarlo a principios de 2026--. (Fuente: Imágenes Cedidas)

Un banco de pruebas para la ciberseguridad

El objetivo principal de CyberCUBE es servir como laboratorio en órbita para probar distintas tecnologías de ciberseguridad antes de su uso en misiones espaciales reales. Entre las pruebas que se realizarán durante al menos un año están la detección de accesos no autorizados, el análisis de interferencias en las comunicaciones y la defensa frente a ataques que intentan engañar a los sistemas simulando señales legítimas.

El desarrollo de herramientas de ciberseguridad se ha vuelto esencial debido a la dependencia de la sociedad de los sistemas espaciales, ya sea para comunicaciones, navegación, observación de la Tierra o supervisión de infraestructuras críticas. La complejidad y el número de estos sistemas no deja de crecer, lo que aumenta también el riesgo de ciberataques.

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Desde GMV, explican que CyberCUBE busca dar respuesta a estos desafíos, ofreciendo un entorno realista en el que poner a prueba soluciones de protección y contribuir a definir mejores estrategias de seguridad para el futuro de Europa en el espacio. Sostienen que los datos y resultados que se obtengan ayudarán a crear procedimientos y sistemas que permitan reaccionar con rapidez ante ataques que puedan ir desde el robo de información hasta la interrupción de servicios esenciales prestados por satélites.

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Impulso a la industria española

El satélite de la misión, un CubeSat 3U de 30 x 10 x 10 centímetros, ha sido diseñado por Alén Space, empresa española integrada en el grupo GMV desde 2023. Aunque su tamaño es reducido, este tipo de satélites pequeños permite experimentar con tecnologías avanzadas de manera eficiente y a menor coste que los satélites tradicionales, facilitando la innovación en la industria espacial.

El proyecto incluye también el desarrollo de sistemas en tierra para controlar y validar la misión. Esto permitirá a la ESA ensayar respuestas a incidentes de ciberseguridad tanto en el espacio como desde la Tierra, simulando situaciones reales y poniendo a prueba la capacidad de reacción de los equipos técnicos. Europa refuerza la protección de sus activos en órbita y da un paso adelante en la consolidación de una industria tecnológica propia, mejor preparada para afrontar los retos digitales del futuro y para proteger infraestructuras críticas que cada vez son más necesarias en la vida diaria. Un paso más en la búsqueda de reducir la dependencia de otras potencias.

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