Fruta y K5, los únicos linces ibéricos que viven fuera de la península Ibérica: están desde hace 5 años en un zoo de Francia

Estos dos ejemplares, que son madre e hijo, fueron trasladados en 2021 desde Portugal por dos motivos diferentes

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Imagen de archivo de dos cachorros de lince ibérico nacidos en el Programa de Conservación Ex-situ en 2009. (Lynx ex Situ)
Imagen de archivo de dos cachorros de lince ibérico nacidos en el Programa de Conservación Ex-situ en 2009. (Lynx ex Situ)

Según los datos de 2025 del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), en España hay 2.269 linces ibéricos (Lynx pardinus) censados, así como 394 en Portugal, lo que representa un nuevo registro máximo desde que existen datos de seguimiento coordinado.

Esta cifra supone un éxito rotundo para una especie endémica que estuvo al borde de su desaparición a principios del siglo XXI, cuando solamente había 94 ejemplares y el felino estaba catalogado como “en peligro crítico de extinción” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

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Sin embargo, aunque los países de origen del lince ibérico son únicamente Portugal y España, dos de estos animales se encuentran fuera de la península ibérica: Fruta y K5, que desde 2021 viven en el Natur’Zoo de Mervent, en Francia.

Imagen de archivo de dos cachorros de lince ibérico junto a un conejo. (Lynx ex Situ)
Imagen de archivo de dos cachorros de lince ibérico junto a un conejo. (Lynx ex Situ)

Este hecho no debería sorprendernos. En todo el mundo, los zoológicos albergan fauna amenazada de otros países, participando algunos de ellos en programas de conservación y recuperación de estas especies. De hecho, así es en España, donde pueden observarse hipopótamos pigmeos (Choeropsis liberiensis), orangutanes de Borneo (Pongo pygmaeus) o pandas rojos (Ailurus fulgens). ¿Por qué no ocurriría lo mismo con el animal que ha sido por excelencia el icono de la conservación de la biodiversidad en España?

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No obstante, el zoológico francés es el único del mundo que alberga al lince ibérico fuera de la península ibérica, lo que convierte a estos dos ejemplares en absolutas excepciones.

Del centro de cría de Silves (Portugal) al zoo de Mervent (Francia)

En junio de 2021, Fruta y K5 fueron trasladados desde el Centro Nacional de Reproducción del Lince Ibérico (CNRLI), ubicado en Silves (Portugal), al Natur’Zoo de Mervent. Allí, desde el zoológico explican a Infobae que los dos ejemplares continúan encontrándose bien.

Un lince en el Cortijo Gato Clavo, a 8 de noviembre de 2024, en el Parque Natural de la Sierra de Andújar, Jaén, Andalucía (España). (Rafael Bastante/Europa Press)
Un lince en el Cortijo Gato Clavo, a 8 de noviembre de 2024, en el Parque Natural de la Sierra de Andújar, Jaén, Andalucía (España). (Rafael Bastante/Europa Press)

“Los linces tienen acceso libre tanto al recinto exterior como al edificio; entran y salen cuando lo desean. Disponen de un amplio recinto arbolado de más de 3.500 metros cuadrados, donde cuentan con escondites y zonas de sombra cuando lo necesitan. También disponen de otro recinto apartado del público, por si es necesario separarlos o esconderlos de los visitantes”. Desde la ONG Panthera France —cuya organización internacional se dedica a la conservación de las 40 especies de felinos salvajes de nuestro planeta—, confirmaron la calidad del recinto propuesto antes de que se efectuase el traslado.

Fruta y K5 son madre e hijo y excedentes del Programa de Conservación Ex Situ del Lince Ibérico, aunque por motivos diferentes cada uno. La llegada a Natur’Zoo de Mervent de la hembra, nacida en 2009 en el centro de cría de El Acebuche (Huelva), se debió a la ya adecuada representación genética que tiene dentro del programa de cría. Fruta dio a luz a 21 linces, de los cuales 15 fueron reintroducidos en el medio natural en distintos puntos de la península ibérica.

Por su parte, el macho K5 nació en 2013 de la pareja formada por Fruta y Drago. Este ejemplar debe su nombre a que fue el quinto descendiente de esta camada de cinco cachorros que nació en el centro de Silves. K5 no puede ser liberado en el medio natural debido a un defecto genético: criptorquidia, que es la falta de descenso de uno o ambos testículos hacia el escroto, lo que impide su reproducción.

Una madre de lince ibérico junto a su cría. (Lynx ex situ)
Una madre de lince ibérico junto a su cría. (Lynx ex situ)

El zoo no descarta acoger una pareja reproductora en el futuro

Este hecho “tiene un papel importante que desempeñar en la exhibición al público en educación ambiental y conciencia de los desafíos y amenazas a las que se enfrenta la especie, así como embajador de los esfuerzos de conservación de la especie que llevan a cabo España, Portugal y la Unión Europea”, apuntaron los técnicos cuando se anunció este hecho en 2021.

De hecho, según ha explicado Natur’Zoo de Mervent a Infobae, apuestan por sensibilizar a los visitantes sobre el lince ibérico a través de “alimentaciones comentadas frente al público o creando paneles informativos sobre la especie”, entre otros.

En estos momentos, el zoológico francés explica que no tiene intención de recibir más linces ibéricos en sus instalaciones mientras Fruta y K5 permanezcan presentes en el parque. Sin embargo, no lo descartan dentro de algunos años.

Imagen de archivo de varias crías de lince ibérico. (Lynx ex Situ/Wikimedia Commons)
Imagen de archivo de varias crías de lince ibérico. (Lynx ex Situ/Wikimedia Commons)

“Nos gustaría contribuir aún más en el futuro, acogiendo más adelante una pareja reproductora y que sus crías sean reintroducidas en la naturaleza, como en los centros de reproducción del lince ibérico”, señalan. “Esta idea se planteará dentro de algunos años, ya que nuestros dos ejemplares aún tienen muchos años por delante”.

La situación del lince ibérico

Durante más de dos décadas, distintas instituciones han realizado arduos esfuerzos para evitar la extinción de un animal único en el mundo. En 2001 llegaron a contabilizarse únicamente 94 ejemplares, lo que daba cuenta de que las actuaciones no podían esperar más tiempo.

La Junta de Castilla y León celebra el nacimiento de cinco cachorros de lince ibérico en la comarca del Cerrato Palentino, las primeras camadas desde la reintroducción de la especie en la zona. (Junta de Castilla y León)

Programas de cría y reintroducciones en el medio natural, así como el intento de mejora de su hábitat y el aumento de su protección, contribuyeron a que en 2015 la UICN reclasificase la especie como “en peligro de extinción”, descendiendo un nivel de amenaza desde el “crítico”. En 2024, cuando se contabilizaron 2.401 ejemplares, fue designado como “vulnerable”, lo que supuso un hito muy importante.

Los datos de 2025 revelan que las poblaciones de lince ibérico continúan recuperándose, pues casi duplican la cifra de 2021 (1.365) y reflejan un crecimiento del 10,9 % con respecto al 2024. Además, en los últimos años, la especie ha pasado de restringirse a unos pocos grandes refugios en el sur peninsular (como Doñana y Sierra Morena) a expandirse por distintas comunidades autónomas. Cuando el conocimiento, el interés y el trabajo se alinean, proteger y salvar la fauna es posible.

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