No solo sol y playa: España vende cada vez más servicios y el superávit no turístico crece un 34%

Un informe del Observatorio de Internacionalización Ibérica apunta al peso creciente de actividades menos visibles en las ventas españolas al exterior

Guardar
Google icon
Viajeros con maletas caminan por el interior del aeropuerto de Málaga-Costa del Sol.
Turistas a su llegada al aeropuerto de Málaga-Costa del So (Álex Zea / Europa Press)

España sigue teniendo en el turismo una de sus grandes fuentes de ingresos del exterior, pero su economía ya no vende fuera solo hoteles, playas y buen tiempo. Hay otra parte menos visible que también gana terreno: las empresas que prestan servicios a clientes de otros países. En 2025, el superávit de los servicios no turísticos creció un 34,4%, hasta 43.000 millones de euros, según el informe Internacionalización Ibérica. España y Portugal en la economía mundial. 2025, elaborado por el Observatorio de Internacionalización Ibérica AUXADI Nebrija.

La palabra superávit puede sonar técnica, pero la idea es sencilla: España cobró del extranjero por esos servicios más dinero del que pagó fuera por actividades similares. El conjunto del sector servicios dejó un saldo positivo de 113.500 millones de euros, un 13,3% más que el año anterior. El turismo siguió siendo la partida principal, con 70.500 millones, aunque las demás actividades crecieron con mucha más fuerza.

PUBLICIDAD

Ese tirón contrasta con la evolución de las mercancías. Las exportaciones españolas de bienes crecieron solo un 0,7% en 2025, hasta 387.092 millones de euros, mientras que las importaciones aumentaron un 4,6%, hasta 444.146 millones. En la práctica, España compró al exterior muchos más bienes de los que vendió, lo que elevó el déficit comercial hasta unos 57.000 millones de euros, un 42% más que un año antes.

Qué servicios vende España al exterior

Cuando el informe habla de servicios no turísticos no se refiere a hoteles, restaurantes o viajes, sino a actividades que muchas veces quedan fuera del relato habitual sobre la economía española. Incluye, por ejemplo, el transporte internacional, las telecomunicaciones, los servicios informáticos, la consultoría, la ingeniería, los servicios empresariales y los vinculados a la propiedad intelectual, como licencias.

PUBLICIDAD

Traducido a ejemplos concretos, puede ser una empresa tecnológica española que vende software a una compañía extranjera, una consultora que asesora a clientes de otros países, una ingeniería que participa en un proyecto internacional, una firma que cobra por derechos de uso o una compañía de transporte que presta servicios ligados al comercio mundial.

El informe señala que ese crecimiento se dio en casi todos los subsectores. El transporte internacional se benefició del repunte del comercio de mercancías y de la actividad logística. Las telecomunicaciones y los servicios informáticos crecieron por el impulso de la digitalización. También aumentaron los servicios empresariales y los vinculados a la propiedad intelectual, donde entran actividades como consultoría, ingeniería o a cobros por royalties.

España se rebela contra un modelo turístico insostenible: “El malestar social aumentará tras un verano que puede batir récord de llegadas”.

Una ayuda frente al frenazo de la exportación de mercancías

La importancia de estos ingresos está en que ayudan a compensar la debilidad de las ventas de bienes. España mantiene un déficit elevado en mercancías, porque importa más productos de los que exporta, pero el dinero que entra por los servicios permite cubrir parte de ese desequilibrio.

Dentro de los servicios no turísticos, también hubo diferencias. La excepción fueron los financieros y de seguros, que redujeron su saldo hasta 2.300 millones de euros, un 44% menos. El informe atribuye ese descenso, entre otros factores, a indemnizaciones excepcionales en seguros y a mayores pagos por rentas de inversión al exterior.

Aun así, el buen comportamiento del conjunto de los servicios permitió que las cuentas exteriores de España siguieran en positivo. La balanza por cuenta corriente, que resume los principales cobros y pagos del país con el resto del mundo, cerró 2025 con un saldo favorable equivalente al 2,9% del PIB, unos 48.700 millones de euros.

El turismo sigue siendo una pieza central de los ingresos que España obtiene del exterior. Pero los datos muestran que la economía española también vende otras cosas que se ven menos: tecnología, logística, asesoramiento, ingeniería y servicios profesionales. El tópico del sol y la playa no deja de tener peso, pero la foto del sector exterior español empieza ahora a ser más amplia.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD