Las cualidades que desarrollan los niños que tienen una relación cercana con sus abuelos, según una psicóloga

La cercanía intergeneracional potencia el crecimiento emocional y social de los más pequeños

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Unos abuelos con sus nietos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La relación entre abuelos y nietos va mucho más allá de los juegos ocasionales o las visitas familiares. Diversos expertos en psicología infantil destacan que este vínculo puede tener un impacto en el desarrollo emocional y social de los más pequeños. Según la psicóloga clínica Julie Scouppe, los niños que pasan tiempo de calidad con sus abuelos tienden a desarrollar habilidades clave como la empatía, la confianza en sí mismos, la resiliencia y una mayor apertura mental, gracias a una relación marcada por la escucha, la calma y el apoyo incondicional.

La especialista subraya, en declaraciones recogidas por el medio Parents, que los abuelos desempeñan un papel complementario al de los padres dentro del entorno afectivo del niño. Su presencia, generalmente menos condicionada por las obligaciones educativas del día a día, permite construir un tipo de relación diferente, más centrada en la disponibilidad emocional.

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Según explica Scouppe, “los abuelos tienen una disponibilidad diferente de la de los padres. En complemento de su tiempo, aportan una presencia tranquilizadora. Los más pequeños suelen confiar en ellos porque se sienten escuchados. Este apoyo incondicional contribuye a su construcción personal”.

Este entorno de confianza favorece que los niños puedan expresarse con mayor libertad y sin miedo al juicio. A través de estas interacciones, desarrollan una base emocional sólida que les permite enfrentarse con mayor seguridad a otras relaciones sociales. Además, los abuelos actúan como figuras de referencia que aportan experiencias vitales distintas.

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Dos abuelos junto a su nieta. (Freepik)
Dos abuelos junto a su nieta. (Freepik)

Cuatro cualidades clave que se fortalecen en esta relación

En primer lugar, uno de los principales beneficios de la relación entre abuelos y nietos es el desarrollo de habilidades emocionales y sociales fundamentales para la vida adulta, entre las que destacan cuatro especialmente relevantes, como la apertura mental. Los niños aprenden a entender que existen distintas maneras de ver la vida y a aceptar diferencias culturales, sociales y personales.

En segundo lugar, la empatía. El contacto con los abuelos, que pueden tener ritmos de vida más lentos o necesidades específicas, permite que los niños aprendan a ponerse en el lugar del otro. Tal como señala la psicóloga, “si un abuelo está cansado para hacer una tarea doméstica, el niño puede proponer ayudarle”, lo que refuerza la sensibilidad hacia las necesidades ajenas.

Otra habilidad fundamental es la resiliencia. A través de los relatos de vida de sus abuelos, los niños descubren historias de superación y contextos históricos diferentes. Esto les ayuda a comprender que las dificultades forman parte de la vida y que es posible enfrentarlas. Según Scouppe, estos relatos “dan a los niños un sentimiento de pertenencia. Las tradiciones, los ancestros y la historia familiar les ayudan a construir su identidad”.

Por último, destaca la confianza en sí mismos. A diferencia de los padres, los abuelos suelen estar menos centrados en la exigencia académica o el rendimiento. Esto permite que valoren más la personalidad del niño, su esfuerzo y su individualidad. El resultado es un refuerzo positivo que contribuye a que el menor se sienta reconocido, escuchado y capaz.

Una abuela con su nieto. (Freepik)
Una abuela con su nieto. (Freepik)

Un apoyo “extra” que complementa a los padres

La psicóloga subraya que los abuelos suelen ser considerados “figuras de apego secundarias”, un papel que refuerza la seguridad emocional del niño. Este tipo de vínculos múltiples resulta beneficioso porque amplía su entorno afectivo y le permite vivir experiencias relacionales más diversas, enriqueciendo así su desarrollo personal.

“Es muy importante que un niño tenga diferentes vínculos afectivos a su alrededor”, explica Scouppe, y añade que esta diversidad relacional “le ofrece una apertura de espíritu y nuevos centros de interés que sus padres no siempre pueden proporcionar, debido a sus responsabilidades laborales y familiares”.

No obstante, la especialista recuerda que no todos los niños cuentan con la presencia de sus abuelos, ya sea por distancia, problemas de salud u otras circunstancias. En estos casos, otras figuras como docentes, tíos, tías o amigos cercanos de la familia pueden cumplir una función similar en su desarrollo emocional.

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