La inédita visita de León XIV al Congreso obliga a desplegar un protocolo excepcional entre honores de Estado, códigos de vestimenta y saludos al pontífice

La condición de jefe de Estado del Vaticano marca una visita sin precedentes que llevará a León XIV a pronunciar el primer discurso de un pontífice ante diputados y senadores españoles

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El papa León XIV (Europa Press)
El papa León XIV (Europa Press)

La visita de León XIV al Congreso de los Diputados abrirá este lunes una página inédita en la historia parlamentaria española. Por primera vez, un papa tomará la palabra ante una sesión conjunta del Congreso y el Senado, un acto que obligará a desplegar un protocolo singular en el que confluyen la dimensión religiosa del pontífice y, sobre todo, su condición de jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano.

La jornada institucional comenzará antes de que el papa llegue a la Carrera de San Jerónimo. El programa oficial prevé una audiencia con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la Nunciatura Apostólica de Madrid, residencia del pontífice durante su estancia en la capital. Ese encuentro bilateral marcará el arranque de una mañana diseñada bajo criterios diplomáticos y protocolarios propios de una visita de Estado.

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La secuencia de actos ha sido cuidadosamente diseñada para subrayar el carácter institucional de la presencia del Papa en las Cortes Generales. Aunque León XIV es la máxima autoridad de la Iglesia católica, su intervención en el Parlamento español no se produce en calidad de líder religioso, sino como jefe del Estado vaticano. Ese matiz es el que permite encajar su presencia dentro de los usos parlamentarios y diplomáticos habituales en las visitas oficiales de mandatarios extranjeros.

Tras la reunión con Sánchez, el pontífice se desplazará al Congreso de los Diputados, donde será recibido por las principales autoridades parlamentarias. Allí le aguardarán las presidencias del Congreso y del Senado, encargadas de ejercer las funciones de anfitrionas institucionales durante su estancia en la Cámara Baja.

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El acto incluirá los saludos protocolarios, la recepción oficial y la firma en el Libro de Honor de la institución. También está previsto un intercambio de obsequios institucionales antes de que el papa acceda al hemiciclo para pronunciar un discurso ante diputados y senadores reunidos en sesión conjunta. Dentro de ese intercambio de presentes, el Senado entregará al pontífice una reproducción del manuscrito del Beato de Liébana correspondiente al conocido códice de Fernando I y doña Sancha, mientras que el Congreso obsequiará a León XIV con un facsímil iluminado del siglo XV del manuscrito Liber Horarum o Libro de Horas, dos piezas vinculadas al patrimonio histórico y documental español.

La intervención se convertirá en un acontecimiento sin precedentes dentro de las relaciones entre España y la Santa Sede. Ni Juan Pablo II durante sus cinco viajes al país ni Benedicto XVI en sus dos visitas llegaron a dirigirse a las Cortes Generales. Francisco tampoco visitó España durante su pontificado. La comparecencia de León XIV rompe por primera vez esa tradición.

Una reunión con Sánchez bajo normas diplomáticas

Uno de los aspectos que más atención ha despertado en las horas previas al encuentro entre León XIV y Pedro Sánchez tiene que ver con el protocolo aplicado a la audiencia entre ambos.

A diferencia de lo que podría ocurrir en una reunión ordinaria entre un jefe de Gobierno y un líder religioso, la cita se desarrollará conforme a las reglas diplomáticas reservadas a los encuentros entre responsables de Estados soberanos. Por esa razón, será Sánchez quien se desplace a la Nunciatura para reunirse con el pontífice.

El detalle no es menor desde el punto de vista protocolario. En este tipo de visitas oficiales, el jefe del Estado visitante recibe a las autoridades del país anfitrión en el lugar donde se aloja durante el viaje. La condición de León XIV como jefe de Estado del Vaticano sitúa al pontífice en esa posición institucional.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, el presidente del Senado, Pedro Rollán, el presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido y la presidenta del Tribunal Supremo, Isabel Perelló
(Alberto Ortega / Europa Press)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, el presidente del Senado, Pedro Rollán, el presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido y la presidenta del Tribunal Supremo, Isabel Perelló (Alberto Ortega / Europa Press)

La audiencia bilateral se produce apenas unas semanas después del encuentro mantenido por ambos en el Vaticano. Entonces abordaron cuestiones relacionadas con la migración, la pobreza, la inteligencia artificial y los esfuerzos internacionales en favor de la paz, asuntos que previsiblemente volverán a estar presentes en las conversaciones entre la Santa Sede y el Gobierno español.

La reunión se desarrollará en un contexto político especialmente sensible. La presencia del papa en España ha adquirido una dimensión que trasciende lo religioso y que ha sido seguida con atención por los principales partidos políticos. Las referencias realizadas por León XIV durante los primeros días de su visita a la polarización política, la convivencia y la necesidad de fomentar el diálogo han generado reacciones en distintos sectores del arco parlamentario.

El papel de las Cortes en una jornada histórica

La llegada del papa al Congreso obligará también a activar un dispositivo institucional poco habitual. La sesión conjunta de ambas cámaras convertirá el hemiciclo en el principal escenario político del país durante unas horas.

A la cita asistirán diputados, senadores, miembros del Gobierno, representantes institucionales y miembros del cuerpo diplomático acreditado en España. La intervención del pontífice se enmarca dentro de la agenda institucional de su viaje y se desarrollará con un formato similar al utilizado en otros parlamentos europeos que han recibido a papas en las últimas décadas.

La organización del acto busca combinar el respeto a la tradición parlamentaria española con las exigencias propias del protocolo vaticano. Por ello, la recepción institucional, los saludos oficiales y los distintos momentos ceremoniales han sido diseñados para reflejar el carácter excepcional de la visita.

Además de la organización de los actos, los servicios de Protocolo han trasladado instrucciones específicas a los parlamentarios que asistirán a la sesión. En el caso de las diputadas, las recomendaciones pasan por una vestimenta sobria, formal y discreta. Entre las indicaciones distribuidas figuran restricciones respecto a determinados colores y prendas, con el objetivo de preservar la uniformidad visual del acto. También se desaconsejan las faldas por encima de la rodilla y las prendas sin mangas o con tirantes.

Para los diputados, el código de vestimenta se ajusta a la etiqueta tradicional utilizada en las grandes ceremonias institucionales, con traje oscuro, camisa blanca y corbata.

El protocolo también contempla las pautas de saludo al pontífice. La tradición católica establece que quienes así lo deseen pueden realizar una leve reverencia y, si el papa ofrece la mano, acercarse para efectuar el gesto simbólico de besar el Anillo del Pescador. No obstante, para las autoridades civiles, representantes institucionales o personas no creyentes, el saludo protocolario puede limitarse a un respetuoso apretón de manos, conforme a las normas habituales que rigen los encuentros con cualquier jefe de Estado extranjero.

Ante la postura del Gobierno español, contrario a las guerras en Gaza, Irán y Ucrania, el pontífice ha expresado su agradecimiento por “la adhesión fiel de vuestro país al derecho internacional y al multilateralismo, que se refleja en un compromiso activo con la paz y la solidaridad entre los pueblos”, según sus palabras en la recepción celebrada en el Palacio Real de Madrid.

La jornada permitirá visualizar además la compleja arquitectura de precedencias que rige este tipo de acontecimientos. Durante la visita, León XIV actúa como jefe de Estado visitante. En el ámbito parlamentario, las presidencias de las cámaras ejercen como máximas autoridades anfitrionas del acto. Pedro Sánchez comparece como presidente del Gobierno y principal interlocutor político del Ejecutivo, mientras que la Corona mantiene su papel como representación de la jefatura del Estado español durante el conjunto de la visita.

El resultado será una escenificación institucional poco frecuente en la política española, construida sobre normas diplomáticas, usos parlamentarios y tradiciones protocolarias que rara vez coinciden en un mismo escenario. La presencia del papa ante las Cortes Generales situará durante unas horas al Congreso en el centro de una de las ceremonias institucionales más singulares celebradas en España en las últimas décadas.

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