El BCE congela los tipos de interés en el 2,25% tras el respiro de la inflación en junio

La institución presidida por Christine Lagarde retrasa una nueva subida del precio del dinero tras confirmar la caída de la tasa de inflación de la eurozona en junio

Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE). (Europa Press)
Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE). (Europa Press)
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El Banco Central Europeo (BCE) ha anunciado este jueves su decisión de mantener los tipos en el 2,25% después de la bajada registrada en la tasa de inflación en el mes de junio. La institución presidida por Christine Lagarde ha optado por una pausa tras haber subido las tasas en 25 puntos básicos en su anterior reunión, al confirmar que los precios en la eurozona continuaron su descenso el mes anterior. En concreto, la inflación de la eurozona se moderó cuatro décimas en junio, hasta el 2,8% frente al 3,2% de mayo, el primer descenso del año.

Así, el Consejo de Gobierno del organismo comunitario ha confirmado que las tres tasas de referencia permanecen en los niveles fijados tras acometer en junio la primera subida en casa tres años: la tasa de depósito (DFR) en el 2,25%, la de las operaciones de refinanciación (MRO) en el 2,40% y la de la facilidad marginal de préstamo (MLF) en el 2,65%. La decisión llega en una reunión sin nuevas proyecciones macroeconómicas del personal del Eurosistema, lo que ha brindado al Consejo margen temporal para esperar antes de dar un segundo paso.

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El banco central advierte en su comunicado que “la incertidumbre persiste y aún no se ha manifestado todo el impacto inflacionario de la crisis energética”, al tiempo que reconoce que los precios de la energía, pese a su volatilidad, se mueven cerca del escenario base previsto hace un mes. Ese contexto se agrava por las nuevas tensiones en Oriente Próximo, con el crudo Brent rozando los 100 dólares este jueves, lo que mantiene abierta la puerta a una nueva subida en septiembre.

Lagarde descarta abandonar el organismo

Tras la publicación de los tipos, la presidenta del BCE ha rechazado cualquier posibilidad de dejar su cargo antes de lo previsto, y ha utilizado una metáfora naval para zanjar el debate sobre su futuro: “Cuando hay nubes en el horizonte, el capitán se queda en el barco”. En la rueda de prensa posterior a la reunión de política monetaria del Consejo de Gobierno, Lagarde ha aclarado que, durante el encuentro, no se ha abordado en ningún momento la cuestión de su continuidad al frente de la institución.

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FOTO DE ARCHIVO: Vista de la sede del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort, Alemania. 6 de marzo de 2025. REUTERS/Jana Rodenbusch
FOTO DE ARCHIVO: Vista de la sede del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort, Alemania. 6 de marzo de 2025. REUTERS/Jana Rodenbusch

Según el calendario, su mandato se alargaría hasta finales de octubre de 2027. Pero, antes de eso, concretamente el 18 de abril y el 2 de mayo del año que viene, está prevista la celebración de las elecciones presidenciales francesas, lo que abre la posibilidad de que su salida del cargo y el inicio de la campaña electoral coincidan en el tiempo.

Fue la propia Lagarde la que alimentó la especulación sobre su futuro. En una entrevista publicada a principios de julio en el diario Les Échos, la presidenta del BCE sostuvo que “la capitana del barco BCE debe estar a bordo” durante el actual periodo de turbulencias, pero dejó abierta la puerta a una salida anticipada si las condiciones económicas mejoraban: “Si las aguas se calmaban, contemplaba la posibilidad de concluir su mandato antes para participar en el debate político francés en 2027”.

Hasta dónde puede llegar el BCE

De cara al futuro, el BCE maneja un escenario de base en el que el conflicto geopolítico se prolonga y la inflación no vuelve al objetivo del 2% antes de finales de 2027, lo que obligaría a nuevos ajustes al alza en el precio del dinero. Aun así, la institución ha reconocido que el panorama internacional puede variar con rapidez. Una tregua inesperada bastaría para trasladar a la economía europea al escenario más favorable, tal como ocurrió a principios de julio.

A pesar de ese margen de incertidumbre, tanto los mercados como los analistas han descartado un ciclo de endurecimiento monetario pronunciado. Las previsiones del consenso sitúan el techo de los tipos de interés en una horquilla de entre el 2,5% y el 3%, un rango que coincide con las estimaciones del llamado tipo de interés neutral, aquel nivel teórico que no enfría ni estimula la actividad económica.

Ese umbral actúa como referencia para calibrar hasta dónde podría llegar el Banco Central Europeo sin dañar el crecimiento. Que inversores y expertos converjan en torno a ese nivel sugiere que el organismo no tiene margen ni intención de ir mucho más allá, incluso si nos encontramos con el escenario de que la inflación tarda en ceder más tiempo del esperado.

*Noticia elaborada con información de agencias.

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