Reaparece Contender, el tiburón blanco macho más grande registrado por científicos en el Atlántico: mide más de cuatro metros y pesa 750 kilos

El ejemplar seguido por Ocearch ha recorrido miles de kilómetros por el océano y podría estar realizando su migración estacional hacia aguas más frías

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Contender, uno de los tiburones blancos más grandes registrados por los científicos. (OCEARCH)
Contender, uno de los tiburones blancos más grandes registrados por los científicos. (OCEARCH)

El tiburón blanco “Contender”, considerado el mayor ejemplar macho registrado por científicos en el Atlántico, ha vuelto a dar señales de vida después de varios meses sin una localización precisa. El animal, de 4,27 metros de longitud y un peso aproximado de 750 kilos, fue detectado de nuevo gracias a una breve transmisión de su dispositivo satelital, aunque los investigadores todavía no han podido determinar su posición exacta.

Contender fue marcado por el equipo de Ocearch el 17 de enero de 2025, a unos 72 kilómetros de la costa, frente a la frontera marítima entre Florida y Georgia. El ejemplar lleva instalado un transmisor satelital SPOT, diseñado para proporcionar datos durante aproximadamente cinco años y ayudar a los científicos a estudiar sus desplazamientos, sus rutas migratorias y el comportamiento de esta especie.

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La última localización precisa del tiburón se registró el 24 de abril de 2026. Posteriormente, el 10 de julio, el dispositivo emitió un Z-ping, una señal que se produce cuando el animal permanece durante poco tiempo en la superficie. En estos casos, el satélite Argos recibe la transmisión, pero la intensidad no es suficiente para calcular una ubicación exacta.

Desde entonces, los investigadores no han obtenido una nueva posición confirmada. Aun así, los datos recopilados desde que comenzó su seguimiento muestran que Contender ha recorrido miles de kilómetros por el Atlántico Norte occidental. Según los datos, el tiburón ha viajado más de 11.200 kilómetros entre Florida y el Golfo de San Lorenzo, frente a la costa de Canadá, desde que fue marcado en enero de 2025.

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Un hallazgo en Australia está cambiando todo lo que sabíamos sobre la evolución marina. El fósil de un tiburón de 115 millones de años revela que los grandes depredadores de los océanos aparecieron mucho antes de lo que se creía.

Los científicos creen que Contender podría estar desplazándose hacia las aguas del norte. “Generalmente (los grandes tiburones blancos del Atlántico Norte occidental) migran hacia el norte y pasan el verano y principios del otoño alimentándose en aguas de Cape Cod o la costa atlántica de Canadá”, explicó un portavoz de OCEARCH al medio The Sun.

El portavoz añadió que estas áreas “ofrecen temperaturas agradables y una abundante fuente de alimento”, dos factores que favorecen la presencia de estos grandes depredadores durante su migración estacional. Aunque el caso de Contender es especialmente llamativo porque supera ampliamente el tamaño habitual de los machos de esta especie. Mientras que los ejemplares machos suelen rondar los 3,5 metros, este tiburón alcanza los 4,27 metros.

Un depredador clave para los océanos

Según la Fundación CRAM, el tiburón blanco (Carcharodon carcharias) es una especie pelágica y cosmopolita que habita en aguas templadas de los océanos Atlántico, Índico y Pacífico, además del mar Mediterráneo. Es un animal muy activo, rápido y capaz de realizar grandes migraciones a través de las regiones oceánicas.

Aunque suele llevar una vida solitaria, puede reunirse con otros ejemplares en zonas donde existe una gran concentración de alimento. Su papel como gran depredador marino resulta fundamental para mantener el equilibrio de los ecosistemas oceánicos.

Ejemplar de tiburón blanco, imagen de archivo. (Freepik)
Ejemplar de tiburón blanco, imagen de archivo. (Freepik)

Pese a su fama como uno de los depredadores más temidos del planeta, el tiburón blanco se enfrenta a numerosas amenazas. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo clasifica como una especie vulnerable, mientras que la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES) lo incluye en el Apéndice II, una categoría que regula su comercio internacional para evitar que su explotación ponga en riesgo sus poblaciones.

La sobrepesca, las capturas accidentales y el comercio ilegal de dientes, mandíbulas y aletas son algunos de los principales riesgos para su conservación. El seguimiento de ejemplares como Contender permite a los científicos conocer mejor sus rutas y desarrollar estrategias para proteger a una especie esencial para la salud de los océanos.

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