Carlos Cenalmor, doctor: “Las mujeres tienen más probabilidades de sufrir estrés laboral que los hombres”

El síndrome del ‘burnout’ se caracteriza por un alto nivel de agotamiento y estrés profundo acumulado en el tiempo

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Las mujeres son más propensas a sufrir 'burnout' que los hombres. (Magnific)
Las mujeres son más propensas a sufrir 'burnout' que los hombres. (Magnific)

El síndrome del burnout se ha convertido en una realidad cada vez más visible en la vida cotidiana. El agotamiento físico y mental derivado del trabajo afecta a miles de personas que, en muchos casos, tardan años en identificar qué les ocurre realmente. Jornadas interminables, presión constante y la sensación de no llegar nunca a todo forman parte de un escenario que se ha normalizado hasta extremos preocupantes.

Aunque el estrés laboral afecta tanto a hombres como a mujeres, distintos estudios recientes muestran que ellas presentan una mayor vulnerabilidad frente a este desgaste emocional. Las dobles jornadas, la carga de cuidados y la exigencia de responder de manera eficaz en todos los ámbitos de la vida continúan marcando diferencias que terminan pasando factura a la salud mental.

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En las consultas médicas, esta situación se repite con frecuencia. Personas que creen padecer ansiedad o depresión descubren que detrás de sus síntomas existe un cansancio sostenido durante años. El médico y psiquiatra Carlos Cenalmor (@dr.carloscenalmor), especializado en estrés laboral, advierte de que el problema se está convirtiendo en una de las grandes amenazas silenciosas de la salud contemporánea.

Señales del síndrome del ‘burnout’

“Las mujeres tienen más probabilidades de sufrir estrés laboral que los hombres”, explica el especialista. “Varios estudios recientes determinan que por lo menos un 35 % de mujeres se sienten agotadas laboralmente, mientras que en hombres la cifra baja al 23 %”. Para Cenalmor, estos datos reflejan una realidad que observa constantemente en consulta.

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El doctor Carlos Cenalmor indica algunas señales de 'burnout'. (Magnific)
El doctor Carlos Cenalmor indica algunas señales de 'burnout'. (Magnific)

“En mi programa CIMA, donde trato el estrés laboral, lo veo cada semana”, señala. Según explica, muchas pacientes llegan convencidas de que atraviesan un trastorno emocional cuando, en realidad, el origen de su malestar está directamente relacionado con el desgaste acumulado. “Muchas de mis pacientes llegan pensando que tienen ansiedad, están deprimidas o que son demasiado sensibles, y en realidad, lo que tienen es un nivel de agotamiento y estrés profundo acumulado durante años”.

El psiquiatra destaca además un patrón común entre muchas de las mujeres que atiende. “Suelen cargar con todo ellas solas, pensando que pedir ayuda es fallar. Les enseñaron a cuidar, a resolver y a estar siempre para los demás”. Esa presión constante, provoca que muchas personas ignoren las señales de alarma hasta que el cuerpo y la mente terminan colapsando.

El burnout no aparece de forma repentina. Suele desarrollarse lentamente, mediante síntomas que en ocasiones se confunden con cansancio habitual o falta de motivación pasajera. Sin embargo, cuando el agotamiento se prolonga en el tiempo, las consecuencias pueden afectar tanto a la salud física como emocional. Problemas de sueño, irritabilidad, dificultad para concentrarse o sensación de desconexión emocional son algunas de las manifestaciones más frecuentes.

Algunas actitudes que tenemos, pueden ser señales de lo que somos según los psicólogos

Para Cenalmor, reconocer las primeras señales resulta fundamental. “Estos son tres síntomas de que el estrés laboral ya está afectando a tu salud”. En primer lugar, “llegas a casa agotada, pero tu cabeza no puede parar”. El experto también indica que una señal de burnout es sentir “que te falta el tiempo, aunque estés todo el día haciendo cosas”. Por último, Cenalmor añade: “Hace mucho que no tienes espacio solo para ti”.

El especialista insiste en que muchas personas han normalizado niveles extremos de cansancio y viven permanentemente en modo de supervivencia. La productividad constante, la hiperconexión y la dificultad para separar el trabajo de la vida personal han contribuido a que el agotamiento se convierta en una experiencia compartida por una parte importante de la población activa. “Si estás pasando por esto, no es normal, pero lo bueno es que sí tiene solución”.

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