Estos son los siete comportamientos que demuestran que eres adicto al móvil, según una psicóloga

Identificar ciertas conductas cotidianas permite reconocer una relación problemática con el uso del teléfono móvil, según el análisis de la psicóloga Silvia Severino

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Sentir ansiedad sin batería o querer publicar todo son algunas de las alertas, según Severino
Revisar el teléfono al despertar puede indicar una relación problemática con el dispositivo (Composición Infobae)

El teléfono móvil se ha integrado de forma tan profunda en la vida cotidiana que distinguir entre un uso habitual y una relación problemática puede resultar complejo. La proliferación de aplicaciones, la inmediatez de la comunicación y la posibilidad de acceder a información o entretenimiento en cualquier momento han cambiado la manera en que millones de personas gestionan su tiempo y su atención.

Frente a este panorama, surgen interrogantes sobre los límites entre el uso saludable y la dependencia digital. La preocupación por el impacto en la salud mental y en la calidad de las relaciones personales ha generado un interés creciente por identificar señales tempranas.

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Para quienes se preguntan si el uso del teléfono móvil ha sobrepasado los límites del hábito cotidiano, la psicóloga Silvia Severino invita a repasar siete indicadores claros en su cuenta de TikTok (@silviaseverinopsico).

Dependencia desde el despertar y ansiedad por desconexión

Entre los comportamientos que señala, destaca la tendencia a depender del dispositivo apenas inicia el día: “Lo primero que haces al despertar es revisar tu móvil”, apunta Severino en su análisis.

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La especialista subraya que esta relación puede afectar hábitos personales, rutinas familiares y hasta la calidad del descanso. Muchas personas pueden experimentar dificultades para conciliar el sueño o disfrutar de momentos de ocio sin la compañía constante del dispositivo. El patrón de verificación constante se intensifica con situaciones como la ansiedad ante la falta de batería o señal.

El uso excesivo de las pantallas altera los patrones del sueño y modifica el estado de ánimo, entre otros. (Freepik)
El uso excesivo de las pantallas altera los patrones del sueño y modifica el estado de ánimo, entre otros. (Freepik)

Según la psicóloga, “sientes ansiedad cuando no tienes batería o señal”, y esta inquietud se suma a otras señales, como chequear notificaciones sin siquiera haber recibido alertas auditivas. A esto añade otra característica que, a menudo, pasa desapercibida: “Revisas las notificaciones aunque no hayas escuchado ninguna”.

La rutina diaria también se ve alterada en espacios como la comida o los momentos de espera. Silvia Severino destaca la dificultad para permanecer alejado del teléfono en situaciones de silencio: “Te cuesta comer, esperar o estar en silencio sin revisar el móvil”.

Dificultad para desconectar y vivir el momento

Esta incapacidad para desconectar puede afectar la interacción con el entorno inmediato y modificar el nivel de concentración. La fragmentación del tiempo es otra alerta: quienes “han perdido la noción del tiempo cuando revisan sus redes sociales” podrían, según la experta, estar sometidos a un condicionamiento relevante. Esto puede traducirse en una menor productividad y una sensación de cansancio constante por la sobreexposición a estímulos digitales.

Dos matices adicionales que, de acuerdo con la especialista, sugieren una dependencia importante: la necesidad de otorgar valor a los momentos solo si se publican, y el malestar al interactuar con personas sin consultar el dispositivo: “Sientes que necesitas publicar algo para que el momento tenga valor” y “te incomoda estar con personas sin poder revisar el móvil”, enumera Severino.

Algunas actitudes que tenemos, pueden ser señales de lo que somos según los psicólogos

Estas conductas pueden generar dificultades para disfrutar de actividades sin la mediación de una pantalla y limitar la capacidad de vivir el presente. Reconocer estos patrones facilita la toma de decisiones informadas sobre el propio bienestar digital.

La psicóloga concluye que si alguien se identifica con “tres o más de estas señales, tu cerebro ya está condicionado a buscar dopamina en la pantalla”. Sin remplazar una valoración personal, enfatiza que se trata de un proceso biológico modificable: “No es un juicio, pero es biología que puedes cambiar”, sostiene Silvia Severino.

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