Los beneficios sorprendentes de reducir el uso del teléfono para la salud, según un psicólogo

Un estudio demuestra que restringir el acceso, aunque sea solo parcialmente, genera beneficios notables en la atención, el estado anímico y el bienestar

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Cientos de personas con su teléfono en el encendido de la Feria de Abril de Sevilla. (EFE/Raúl Caro)
Cientos de personas con su teléfono en el encendido de la Feria de Abril de Sevilla. (EFE/Raúl Caro)

La dependencia hacia las redes sociales y la tecnología ya no es novedosa, solo rutinaria. Casi cualquiera que tenga un dispositivo puede sentirlo. Ahora bien, se puede revertir. De hecho, se debería revertir. En uno de los estudios más amplios realizados hasta la fecha, presentado en la revista PNAS Nexus, se ha constatado que limitar el acceso a internet desde el teléfono móvil puede mejorar de forma significativa la salud mental. Lo detalla el psicólogo Dan Mager en un artículo publicado en Psychology Today.

Los hallazgos que destaca el psicólogo muestran que 467 participantes, tras pasar catorce días utilizando la aplicación Freedom para bloquear internet en sus teléfonos —quedando solo disponibles las llamadas y los mensajes de texto—, redujeron su tiempo diario de uso de pantalla de más de cinco horas a menos de tres. Estas personas mejoraron sus síntomas depresivos y el bienestar global. En concreto, la reducción de la depresión fue mayor que la obtenida normalmente con medicación antidepresiva y similar a la lograda con terapia cognitivo-conductual. Además, el efecto positivo en la concentración equivale a recuperar aproximadamente una década de deterioro cognitivo asociado a la edad.

La reducción de la estimulación digital constante no solo detiene el posible empeoramiento de los daños asociados a la adicción tecnológica, sino que parece revertir algunos de sus efectos. El propio diseño de la intervención, que solicitaba únicamente prescindir del acceso continuo a internet móvil, resultó suficiente para registrar beneficios palpables, conforme ha resaltado Mager en su análisis. No era necesario que los participantes abandonaran por completo los dispositivos digitales: la clave residía en renunciar de forma temporal.

Cuáles son los efectos de limitar el uso del teléfono móvil

El estudio distingue de manera clara el uso de internet a través de móviles frente a ordenadores, concluyendo que los teléfonos inteligentes generan una relación de hábito mucho más automática y dependiente del contexto, y por ello resultan más difíciles de controlar o moderar. El acceso prácticamente permanente al dispositivo fragmenta la atención del usuario durante toda la jornada, alterando incluso situaciones cotidianas como conversaciones, comidas o momentos de ocio audiovisual. Investigaciones previas han demostrado que solo la presencia física de un móvil puede disminuir la capacidad cognitiva disponible, debilitando la atención y limitando el rendimiento mental.

La fragmentación de la atención impuesta por la interacción constante con el móvil encarece la calidad de las vivencias reales. Los episodios breves de distracción restan satisfacción a las experiencias, ya que impiden una concentración auténtica y minan la destreza para cualquier tarea desarrollada.

Un aspecto relevante del experimento publicado en PNAS Nexus radica en que incluso quienes no cumplieron estrictamente las restricciones —llegando a romper los bloqueos en los primeros días— manifestaron mejoras notables en su estado. Tal vez este sea el método al que pueden adaptarse aquellos a los que más les cuesta dejar de lado las pantallas. Los informes recogidos tras las dos semanas certifican que muchos participantes mantuvieron los beneficios con posterioridad. Por ello, el psicólogo insiste en que cualquier avance parcial puede transformar la relación con la tecnología digital, sin necesidad de alcanzar una desintoxicación total.

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