Alan Peiró, adiestrador canino: “Si tu perro tiene problemas, adoptar un segundo perro no los va a solucionar, los va a potenciar”

El especialista recomienda evaluar el estado emocional del primer perro y las verdaderas motivaciones antes de incorporar una nueva mascota al hogar

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Es fundamental analizar si el momento y el estado del primer animal son adecuados antes de incorporar otra mascota, aconseja el adiestrador canino
“Un segundo perro no resolverá los problemas de conducta, los puede empeorar”, advierte el adiestrador Alan Peiró (Composición Infobae)

La decisión de sumar un nuevo perro al hogar suele asociarse con el deseo de aportar compañía y mejorar la calidad de vida de la mascota. Esta elección, cada vez más habitual entre los dueños, responde a la creencia de que la presencia de dos animales puede generar un ambiente más armónico y equilibrado en la convivencia diaria.

Sin embargo, la incorporación de un segundo perro implica una serie de desafíos y consideraciones que muchas veces pasan desapercibidos en el entusiasmo inicial. Incorporar un segundo perro al hogar es una idea frecuente entre quienes buscan mejorar el bienestar de su mascota.

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No obstante, Alan Peiró, adiestrador canino, advierte en su cuenta de TikTok (@adiestramiento_n.humedas) sobre los riesgos de este planteamiento: “Un segundo perro no los va a solucionar, los va a potenciar”, alertó al referirse a los problemas de conducta que ya puedan existir en el primer animal.

No es la cantidad, es la estabilidad

La advertencia apunta a que, lejos de resolver dificultades, sumar otro can puede amplificar comportamientos no deseados si no se abordan previamente. Peiró desarma uno de los argumentos más utilizados para sumar otro can: la idea de que un compañero evitará la soledad. El especialista es claro al respecto: “Los perros no necesitan otro perro para estar mejor, necesitan estabilidad emocional”.

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Este criterio desmonta la suposición de que la compañía animal suple las carencias afectivas. El adiestrador subraya la importancia de que el bienestar del animal no depende exclusivamente de la cantidad de perros presentes, sino del entorno y de la calidad del vínculo que se construye día a día. La presencia de otro perro no garantiza una mejora en la estabilidad emocional del primero y, en algunos casos, puede generar nuevas fuentes de estrés o competencia dentro del hogar.

La decisión de adoptar otro perro debe priorizar el bienestar de ambos animales y no solo las necesidades del dueño
Sumar un nuevo animal no garantiza que el perro residente supere sus miedos o inseguridades (iStock)

El adiestrador también aborda un aspecto a menudo descuidado: las propias necesidades humanas. Peiró cuestiona: “¿Quieres compañía para él o para ti?”, planteando que muchas veces la decisión obedece más a la búsqueda de alivio emocional del dueño que al beneficio del animal.

La reflexión apunta a que, en muchas ocasiones, la incorporación de un nuevo miembro responde a una necesidad personal y no necesariamente a una demanda del perro, lo que puede dar lugar a expectativas poco realistas sobre su integración y adaptación.

Equilibrio antes de sumar otro perro

Sobre el aprendizaje entre perros, el experto rechaza que la llegada de uno nuevo resuelva inseguridades o malas conductas del primero. “Un segundo perro no calma la ansiedad por separación, no corrige miedos, no va a educar al primero”, subraya Peiró, haciendo hincapié en que solo en contextos donde el primer animal muestra equilibrio, la integración de otro puede ser positiva.

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La convivencia entre perros puede ser beneficiosa únicamente si el animal residente ya presenta comportamientos estables y una adecuada socialización. De lo contrario, existe el riesgo de que los problemas existentes se traspasen al recién llegado o, incluso, se agraven con el tiempo.

Antes de sumar otro miembro a la familia, Peiró insta a una reflexión profunda: “Valora bien si es el momento o no”. Analizar la situación particular del animal, evaluar su estado emocional y consultar con profesionales en comportamiento canino pueden ser pasos fundamentales para tomar una decisión consciente, orientada a garantizar el bienestar de todos los integrantes del hogar.

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