El PSOE constata el fracaso de la fórmula de los ministros candidatos: la apuesta de Sánchez no logra movilizar al electorado

La apuesta de Ferraz por convertir a ministros en candidatos autonómicos no logra contener el deterioro electoral socialista en los territorios

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Pedro Sánchez en un acto electoral en Sevilla, el pasado 15 de mayo de 2026. (REUTERS/Marcelo del Pozo)
Pedro Sánchez en un acto electoral en Sevilla, el pasado 15 de mayo de 2026. (REUTERS/Marcelo del Pozo)

Cuarta derrota electoral para el PSOE en apenas seis meses. Primero fue Extremadura; después llegaron Aragón y Castilla y León. Ahora, Andalucía ha confirmado el mismo patrón. Ni los ministros convertidos en candidatos ni la implicación directa de Pedro Sánchez han servido para frenar el deterioro electoral de los socialistas, atrapados desde hace dos años en una crisis agravada por el desgaste del Gobierno y el impacto de casos como el de Begoña Gómez o la trama Koldo.

La primera prueba del algodón del año llegó con Pilar Alegría en Aragón. La que fue durante casi un lustro ministra de Educación y portavoz del Gobierno abandonó la Moncloa con la vista puesta en intentar disputarle el poder a Jorge Azcón. La socialista igualó su peor resultado histórico en la comunidad, cayendo de los 23 escaños en 2023 de la mano de Javier Lambán a 18.

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Pedro Sánchez y María Jesús Montero en el acto de cierre de campaña de las elecciones andaluzas (REUTERS/Marcelo del Pozo)
Pedro Sánchez y María Jesús Montero en el acto de cierre de campaña de las elecciones andaluzas (REUTERS/Marcelo del Pozo)

Lo mismo ha ocurrido con María Jesús Montero en Andalucía este domingo. Una de los pesos pesados de Sánchez, que partía como vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, ha quedado relegada a convertirse en el mayor fracaso socialista de una comunidad autónoma que prácticamente nació teñida de rojo. El PSOE logró su peor resultado en la historia de la región con más de 936.000 votos y 28 diputados en el parlamento andaluz, dos menos que en 2022.

Pilar Alegría y Pedro Sánchez, en una foto de archivo. 
(Eduardo Parra - Europa Press)
Pilar Alegría y Pedro Sánchez, en una foto de archivo. (Eduardo Parra - Europa Press)

Por ahora y un día después de las elecciones andaluzas, Sánchez ha evitado hacer autocrítica tras una nueva derrota. El presidente le ha felicitado en X “por su trabajo y compromiso” y haber realizado “una gran campaña”.

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El precedente extremeño ya había anticipado el desgaste socialista. Ferraz respaldó la candidatura de Miguel Ángel Gallardo, secretario general del PSOE extremeño, pese a su imputación en la causa que también afecta a David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno.

El único que, sin ganar, consiguió mejorar su resultado con respecto a los comicios anteriores fue Carlos Martínez en Castilla y León. A diferencia de otros, toda su trayectoria política ha estado vinculada a la tierra castellano-leonesa, y durante dos décadas fue alcalde de Soria, sumando incluso varias mayorías absolutas.

Miguel Ángel Gallardo junto a Pedro Sánchez, durante la campaña de Extremadura. (Carlos Criado/Europa Press)
Miguel Ángel Gallardo junto a Pedro Sánchez, durante la campaña de Extremadura. (Carlos Criado/Europa Press)

Pero esta estrategia viene de lejos. Sánchez lleva años recurriendo a sus perfiles de máxima confianza y exposición mediática para hacer frente al Partido Popular, que cada vez depende más de Vox para gobernar. En 2021, tras una pandemia de covid que todavía seguía latente, Salvador Illa abandonó el ministerio de Sanidad para convertirse en candidato del PSC en Cataluña en 2021. Y, aunque con esta primera apuesta no acertó del todo, Illa sí ganó las elecciones de 2024 en votos y escaños, logrando además gobernar en solitario.

La misma fórmula volvió a repetirse en las municipales y autonómicas de 2023. Reyes Maroto dejó el ministerio de Industria para competir por la alcaldía de Madrid y Carolina Darias, que relevó a Illa, abandonó Sanidad para disputar Las Palmas de Gran Canaria. Solo a Darias le salió bien la jugada.

Pedro Sánchez, Reyes Maroto y Juan Lobato en un acto electora en Madrid. (EFE/Kiko Huesca)
Pedro Sánchez, Reyes Maroto y Juan Lobato en un acto electora en Madrid. (EFE/Kiko Huesca)

Por el momento, Diana Morant, la titular de Ciencia y líder de los socialistas valencianos, mantiene su candidatura a la Generalitat Valenciana para ser la próxima candidata del PSOE-PSPV. “No hay ninguna duda de que me voy a presentar”, respondió el pasado abril, asegurando además que se mantendrá como ministra hasta el último minuto.

Algo similar ocurre con Óscar López, exjefe de Gabinete en Moncloa y uno de los hombres más cercanos al presidente desde su regreso a la secretaría general del PSOE en 2017, que desembarcó al frente del PSOE-M tras la salida de Juan Lobato. El ministro de Transformación Digital desde 2024 asumió el liderazgo de la capital con el objetivo de convertir las autonómicas de 2027 en un duelo directamente nacionalizado entre el sanchismo y el PP madrileño.

Pedro Sánchez junto a Diana Morant. (Eduardo Manzana/Europa Press)
Pedro Sánchez junto a Diana Morant. (Eduardo Manzana/Europa Press)

Si hay tensión, esta intentará volver a aflorar previsiblemente en el próximo comité federal del PSOE, previsto para el 27 de junio. La última reunión del máximo órgano entre congresos, celebrada el pasado 5 de julio, apenas dejó algunas voces críticas aisladas, como las del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, en contraste con el cierre de filas mayoritario alrededor de Pedro Sánchez. Lo que sea por intentar que la caída libre de las elecciones generales del año que viene sea lo más leve posible, si es que no se puede ganar.

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