
çAlgunos síntomas físicos pueden parecer, a simple vista, señales de ansiedad. Sin embargo, en ocasiones, detrás de esos temblores, palpitaciones o sudoración, se esconden afecciones médicas que nada tienen que ver con un trastorno psiquiátrico. En un artículo publicado en Psychology Today, la psiquiatra Richa Bhatia advierte sobre la importancia de no precipitarse en el diagnóstico y de considerar otras posibles causas antes de etiquetar los síntomas como puramente psicológicos.
De acuerdo con Bhatia, los trastornos de ansiedad son los más comunes dentro de la psiquiatría y pueden ser debilitantes. Pero la experta subraya que, en ocasiones, la ansiedad “no es un problema psiquiátrico, sino un indicio de una afección médica oculta”. Detectar estas enfermedades a tiempo puede evitar complicaciones graves e incluso salvar vidas. Además, la experta destaca que la interacción entre los sistemas físicos y el estado mental es compleja, y que mantener bajo control las afecciones médicas ayuda a prevenir retrasos en el diagnóstico.
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En este contexto, la lista de patologías que pueden simular la ansiedad no se agota en un puñado de ejemplos. Bhatia menciona tres en particular: hipertiroidismo, hipoglucemia y feocromocitoma. Cada una de ellas puede producir síntomas físicos y emocionales que se confunden con los de la ansiedad generalizada o los ataques de pánico. Conocer sus características es fundamental para evitar errores en el plano clínico.
Hipertiroidismo: el metabolismo acelerado puede engañar
El hipertiroidismo consiste en un exceso de hormonas tiroideas en el organismo. Esta condición acelera el metabolismo y provoca que distintas funciones del cuerpo se activen más de lo habitual. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la taquicardia, las deposiciones frecuentes, la sudoración excesiva, la intolerancia al calor y los temblores.
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Todas estas manifestaciones pueden confundirse fácilmente con ansiedad o ataques de pánico. Sin embargo, la raíz del problema es endocrina, y no psiquiátrica. La doctora Bhatia resalta la importancia de detectar el hipertiroidismo a tiempo, ya que la falta de tratamiento puede derivar en complicaciones cardíacas, óseas y de otros tipos.
Para diferenciar el hipertiroidismo de la ansiedad, Bhatia recomienda “prestar atención a la presencia de síntomas físicos persistentes y consultar a un médico para realizar estudios de laboratorio”. El tratamiento adecuado de la tiroides suele revertir los síntomas, lo que confirma el origen médico y no exclusivamente psicológico del cuadro.
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Hipoglucemia: cuando el bajo azúcar imita la ansiedad
La hipoglucemia, o disminución de los niveles de glucosa en sangre, puede dar lugar a síntomas tempranos que simulan la ansiedad. Aunque suele asociarse a personas con diabetes, también puede afectar a quienes no padecen esa enfermedad.
Cuando la hipoglucemia aparece, el cuerpo la identifica como una amenaza y responde liberando adrenalina y cortisol. Esto puede desencadenar temblores, sudoración, palpitaciones, sensación de pánico y nerviosismo, tal como ocurre durante un episodio de ansiedad. La psiquiatra advierte que la hipoglucemia puede ser potencialmente mortal, por lo que requiere atención médica oportuna.
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Detectar este cuadro implica observar la relación entre los síntomas y la ingesta de alimentos, así como la presencia de otros signos de hipoglucemia. El tratamiento suele consistir en corregir los niveles de glucosa y, en casos de recurrencia, investigar la causa subyacente. Si los síntomas persisten después de la normalización del azúcar, entonces se considera la posibilidad de un trastorno de ansiedad.
Feocromocitoma: el tumor que provoca síntomas engañosos
El feocromocitoma es una enfermedad poco frecuente, causada por un tumor de las glándulas suprarrenales que produce un exceso de adrenalina y noradrenalina. Aunque suele ser benigno y tratable, sus síntomas pueden confundirse con ataques de ansiedad o de pánico.
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Las personas con feocromocitoma pueden experimentar hipertensión arterial, sudoración, dolores de cabeza, taquicardia, temblores y pérdida de peso. Estos signos se superponen con los de la ansiedad, lo que puede retrasar el diagnóstico correcto, sobre todo porque la afección es rara y suele pasar desapercibida.
Bhatia insiste en la necesidad de considerar esta posibilidad en pacientes con síntomas persistentes que no mejoran con el tratamiento tradicional para la ansiedad. La detección del feocromocitoma es clave, ya que el abordaje médico suele resolver el cuadro y prevenir complicaciones graves.
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Entre las estrategias que pueden ayudar a manejar la preocupación leve por la salud, Bhatia menciona centrarse en lo que se puede controlar, escribir un diario y practicar la atención plena. Esta última consiste en estar en el momento presente y redirigir la atención cuando la mente divaga, lo que puede resultar útil para quienes tienden a preocuparse excesivamente por su bienestar físico o mental.
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