Estas siete señales demuestran que la ansiedad te está controlando, según un psicólogo

El especialista en ansiedad y bloqueo mental Alberto Miranda explica que el objetivo no es eliminarla por completo, sino entenderla y aprender a responder ante ella

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Un hombre visiblemente abatido o nervioso pone las mano en su cabeza, cabizbajo. Está sentado en el sofá, en lo que parece el salón de su casa, frente a un ordenador portátil abierto
La ansiedad se manifiesta a través de múltiples señales. (Freepik)

La ansiedad forma parte de la vida cotidiana de muchas personas, aunque no siempre se reconoce como tal. No aparece únicamente en momentos de crisis evidentes, sino que puede instalarse de manera silenciosa, colándose en rutinas, decisiones y pensamientos diarios. A menudo se asocia con episodios intensos, pero lo cierto es que su manifestación más común es mucho más sutil.

En ese carácter discreto reside parte de su complejidad. Hay síntomas que se normalizan —como el cansancio constante, la dificultad para concentrarse o la sensación de inquietud— y que terminan interpretándose como algo pasajero o propio del ritmo de vida actual. Sin embargo, cuando se sostienen en el tiempo, pueden empezar a limitar aspectos importantes del día a día.

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Comprender cómo actúa la ansiedad es clave para no quedar atrapados en ella. Identificar sus señales permite tomar distancia y, poco a poco, recuperar cierto control. Sin embargo, ese proceso no siempre es evidente ni inmediato, especialmente cuando los síntomas se confunden con hábitos o formas de pensar arraigadas.

“¿Te controla la ansiedad... o estás empezando a controlarla tú?”, plantea el psicólogo especializado en ansiedad y bloqueo emocional Alberto Miranda (@amv.psicologia en TikTok), que insiste en que no siempre se presenta de forma reconocible. “La ansiedad no siempre está de la misma manera. A veces se disfraza de pensamientos repetitivos, de cansancio sin razón o de esa sensación constante de ‘algo no va bien’. Y, aunque es incómoda, también es una señal: tu mente te está pidiendo atención”.

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Una chica de tiro medio de pie tocándose la frente mientras mira hacia el suelo preocupada
Lejos de ser rasgos de personalidad, algunos comportamientos y síntomas indican ansiedad. (Freepik)

Lejos de proponer su eliminación total, Miranda plantea un enfoque más realista. “No se trata de eliminarla por completo, sino de entenderla, escucharla y aprender a responder sin dejar que tome el mando”, explica. En ese sentido, subraya la importancia de pequeñas acciones cotidianas: “Respirar, pausar, cuestionar pensamientos..., pequeños pasos que cambian mucho más de lo que parece”.

De la evitación a la sobrecarga mental

A partir de esta base, el experto identifica algunas señales claras de que la ansiedad puede estar tomando el control. El primero tiene que ver con el comportamiento: “La primera es que estás empezando a evitar cosas que antes hacías sin problema”. Esa evitación progresiva reduce el espacio vital sin que la persona sea plenamente consciente de ello.

A nivel cognitivo, aparece el pensamiento anticipatorio negativo: “La segunda es que este siempre te pone en el peor escenario posible. Catastrofismo en modo experto”. Este patrón mental no solo genera malestar, sino que condiciona decisiones y expectativas.

También afecta a la atención y la claridad mental. “La tercera es que te cuesta concentrarte incluso con cosas simples”, apunta Miranda, describiendo una dificultad que muchas veces se atribuye erróneamente al cansancio o a la falta de motivación.

Las personas con ansiedad suelen caer en bucles de pensamiento. (Freepik)
Las personas con ansiedad suelen caer en bucles de pensamiento. (Freepik)

En paralelo, el cuerpo también envía señales. “La cuarta es que notas tu cuerpo en alerta constante, como si algo malo fuera a pasar, aunque luego no pase”. Esa activación permanente refuerza la sensación de amenaza, incluso en ausencia de peligro real.

Otro indicador frecuente es la necesidad de control. “La quinta es que necesitas comprobar y asegurarte constantemente. Eso se llama búsqueda de seguridad y engancha”. Este comportamiento, lejos de aliviar, alimenta el ciclo de la ansiedad.

A ello se suma la sobrecarga mental: “La sexta es que piensas mucho. Sí, piensas mucho, pero no llegamos a ninguna conclusión. Bienvenido a la rumiación”. Este tipo de pensamiento circular impide avanzar y mantiene el malestar activo.

Algunas actitudes que tenemos, pueden ser señales de lo que somos según los psicólogos

Finalmente, Miranda advierte de un efecto más profundo y progresivo: “La séptima es que con la ansiedad nos damos cuenta que cada vez la vida se va haciendo más pequeña. Como vemos, la ansiedad no nos rompe de golpe, nos va encogiendo poco a poco”.

A pesar de este diagnóstico, el especialista lanza un mensaje de posibilidad: “Y sí, también se puede entrenar”. Un recordatorio de que, aunque la ansiedad pueda condicionar la vida, también existen herramientas para aprender a convivir con ella sin que marque cada paso.

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