
El hallazgo de más de cien tableros de juegos de mesa en las ruinas de una antigua ciudad griega en Libia ha abierto la puerta a una nueva ventana hacia una costumbre que acompaña a la humanidad desde hace 5.000 años.
Los arqueólogos de la Universidad de Varsovia estaban excavando en los restos de Ptolemaida, una de las colonias griegas más importantes de Cirenaica, en el noreste del territorio, cuando un enorme espacio de entretenimiento apareció tallado sobre la roca.
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La arqueóloga Zofia Kowarska, responsable de la investigación, ha explicado la sorpresa del descubrimiento: "Cuando comencé mi investigación, pensé que solo encontraría unos pocos ejemplares de los tableros, pero al cabo de unos días tenía más de cien. Los tableros tallados en las ruinas sugieren que estos juegos eran una forma de entretenimiento bastante común”.
Los tableros no eran iguales entre sí. Algunos tenían pequeñas hendiduras circulares distribuidas en cuadrículas de tres por tres, similares al tres en raya. Otros tenían bases de cinco por cinco, seis por seis e incluso siete por siete casillas. En algunos casos, los investigadores llegaron a encontrar 20 o 30 tableros juntos.
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Pastores, ruinas y vida al aire libre
La hipótesis más plausible para los arqueólogos es que aquellos tableros fueron utilizados durante siglos por pastores que llevaban a sus animales a las zonas de pastoreo cercanas a las ruinas de Ptolemaida. La ciudad fue abandonada tras la conquista de los árabes en el siglo VII d.C. y quedó enterrada bajo la arena.
“El área de la antigua Ptolemaida no está urbanizada, pero está rodeada de vastas extensiones de tierra que siempre han sido excelentes pastos para cabras y ovejas. Hay tableros en las zonas más elevadas, donde probablemente los pastores se sentaban para observar cómodamente el terreno y los animales”, explicaron los investigadores de la Universidad de Varsovia.
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La mayoría de esos pastores eran migrantes, lo que lleva a pensar que muchos de los juegos no nacieron en Libia, sino que viajaron de una región a otra gracias a las poblaciones nómadas. Eran juegos sencillos, fáciles de reproducir y que podían jugarse prácticamente con cualquier objeto.

Una necesidad humana tan antigua como la civilización
Los juegos de mesa existen desde las primeras civilizaciones. Sirven para entretener, reforzar vínculos sociales, estimular la estrategia y el pensamiento e incluso para aliviar el estrés.
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Mucho antes de los tableros modernos, las civilizaciones antiguas ya utilizaban astrágalos, pequeños huesos de animales ungulados que funcionaban como dados naturales de cuatro caras. A partir de ellos surgirían los dados cúbicos actuales, cuya antigüedad se remonta al menos al año 3000 a.C.
El senet, el juego de mesa más antiguo
Los primeros grandes juegos de mesa aparecieron en Egipto y Mesopotamia. El más antiguo conocido es el Senet, surgido en el Antiguo Egipto alrededor del 3.300 a.C. El juego consistía en mover piezas sobre una especie de damero utilizando dados o huesos.
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Sin embargo, el Senet probablemente no era solo un pasatiempo. Los investigadores creen que tenía también un significado religioso y simbólico relacionado con el viaje del alma hacia el más allá.
En Mesopotamia apareció otro juego histórico: el Juego Real de Ur, del tercer milenio a.C. y considerado por muchos expertos como el antecesor del actual backgammon.
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Grecia y Roma: estrategia sobre el tablero
La cultura griega y romana también hicieron del juego una parte importante de sus vidas sociales. Más allá de los Juegos Olímpicos o las batallas en el Coliseo, en Grecia existían distintos juegos agrupados bajo el término “petteia”, mientras que en Roma triunfó el “ludus latrunculorum”, conocido simplemente como “latrunculi”.
Este juego romano consistía en mover pequeñas piezas sobre el tablero para capturar piezas del adversario. Los historiadores creen que una ficha quedaba eliminada cuando era rodeada por dos piezas rivales, aunque las reglas exactas se han perdido con el tiempo. Los dados también eran extremadamente populares en Roma, pese a los repetidos intentos de las autoridades por restringir su uso.
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La Edad Media: el nacimiento del ajedrez y las damas
Con la Edad Media llegaron algunos de los juegos más famosos y duraderos de la historia. El ajedrez nació a partir del caturanga, un juego originario de la India documentado del siglo VI d.C. A través de la Ruta de la Seda, llegó primero a Oriente Medio y más tarde a Europa, donde evolucionó hasta adoptar las reglas actuales hacia el siglo XVI.
En esa misma época comenzaron a popularizarse las damas y distintas variantes del backgammon. También irrumpieron las cartas, llegadas desde China a través de Egipto, que pronto se convirtieron en uno de los grandes entretenimientos europeos.
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