Aparecen cuatro huesos de ballena en los archivos de un museo de Suecia y los investigadores descubren que tienen cerca de 3.000 años

El descubrimiento de los huesos en contextos vinculados a áreas de talleres y viviendas semienterradas respalda la hipótesis de una economía artesanal floreciente

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Los humanos fabricaban herramientas con huesos de ballena hace 20.000 años
Los humanos fabricaban herramientas con huesos de ballena hace 20.000 años. (EFE)

Los cuatro huesos de ballena hallados en los archivos del Museo Histórico de la Universidad de Lund, en el sur de Suecia, han aportado una pieza inédita para el entendimiento de las redes de intercambio y la economía marítima en Escandinavia durante la Edad del Hierro, que arrancó en el 1200 a. C.

El reciente análisis de estos fragmentos, excavados en los años 60 y 70 en Västra Karaby y Stockholmsgården, permitió determinar, mediante marcadores de péptidos y espectrometría de masas, que se trataba de huesos de ballenas barbadas. Hasta ahora, no existían pruebas fehacientes de la presencia de estos cetáceos en contextos arqueológicos de la Edad del Hierro en esa zona. La novedad del hallazgo reside en que “estos cuatro huesos de ballena olvidados revelan la primera evidencia de ballenas barbadas en Escania durante la Edad de Hierro”, según la publicación en Journal of Archaeological Science: Reports.

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Entre los restos, los investigadores identificaron una ballena jorobada, un rorcual común y una ballena franca del Atlántico Norte o boreal. La técnica ZooMS facilitó la identificación pese al avanzado deterioro de los fragmentos. Las marcas visibles en los huesos, como “tres perforaciones taladradas y señales de desgaste” en una vértebra atlas de Stockholmsgården, llevan a los investigadores a plantear que estos restos no fueron solo desechos alimentarios. Algunos fragmentos, “intensamente seccionados y abrasados”, sugieren un procesamiento vinculado a la artesanía con hueso de ballena, un material apreciado por su tamaño y resistencia.

El hallazgo es relevante porque hasta hoy, en el registro arqueológico de la zona, predominaban los restos de cetáceos dentados como delfines o marsopas, y no de grandes ballenas barbadas. La narrativa tradicional consideraba a estos animales como visitantes ocasionales, pero la presencia de huesos modificados genera nuevas preguntas sobre su aprovechamiento.

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La circulación de huesos de ballena y las redes comerciales en la Edad del Hierro

El equipo de investigación advierte que la presencia de estos restos no prueba que las ballenas habitaran habitualmente la costa sueca, pues en una sociedad con intercambio, “el material puede recorrer distancias sorprendentes”. Los huesos podrían proceder de varamientos lejanos, capturas en otras regiones o, directamente, del comercio de materias primas.

De acuerdo con los análisis, los fragmentos “aparecen intensamente seccionados y abrasados, dejando al descubierto el interior esponjoso”, lo que apunta a que “este tipo de huellas encaja mejor con materia prima, quizá en un taller, parte de la producción”.

El descubrimiento de los huesos en contextos vinculados a áreas de talleres y viviendas semienterradas, como en Västra Karaby, respalda la hipótesis de una economía artesanal floreciente. La arqueóloga Märta Strömberg, responsable de parte de las excavaciones originales, dirigió estudios que ya sugerían una actividad artesanal notable en Stockholmsgården.

El uso de hueso de ballena en la fabricación de herramientas, piezas de juego o elementos decorativos no era inusual en sociedades nórdicas, aunque la evidencia directa en esa zona hasta ahora había sido esquiva. Según los autores, “el hueso de ballena es grande, resistente, relativamente fácil de trabajar y útil para fabricar objetos, ya sean herramientas, piezas de juego, elementos decorativos u objetos cuya función se nos escapa”.

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