“Compra ahora y paga después”: el gasto aplazado se dispara entre los jóvenes para acceder a bienes y servicios sin dinero

El pago a plazos alcanza máximos en España con tickets cuyo importe medio financiado alcanza los 574 euros, mientras que en la franja de 18 a 24 años asciende a 745 euros, el nivel más alto

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Un hombre y una mujer, ambos con expresión de preocupación, están sentados en una mesa de cocina revisando documentos, una calculadora y un portátil.
Dos jóvenes miran las condiciones de un contrato de pago aplazado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La compra a plazos, conocida como Buy Now, Pay Later (BNPL), se ha convertido en una de las fórmulas de financiación más dinámicas del consumo en España. Su uso se ha extendido con fuerza especialmente entre los jóvenes que concentran buena parte de las operaciones.

Así se desprende del estudio Radiografía del BNPL en España, elaborado por Aplazame, la plataforma de financiación instantánea de Wizink. Recoge que el 56% de los usuarios de este sistema se sitúa entre los 25 y los 44 años. Este grupo lidera claramente el uso de una modalidad que gana terreno frente a otras formas de pago.

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El informe, basado en operaciones registradas entre marzo de 2025 y marzo de 2026, revela además que el importe medio financiado alcanza los 574 euros. Una cifra que sitúa el BNPL en un punto intermedio entre el consumo cotidiano y la financiación tradicional.

Los jóvenes elevan el gasto medio

La media esconde diferencias significativas por edad. Los menores de 35 años presentan un gasto claramente superior, con un ticket medio de 692 euros, frente a los 515 euros de los mayores de esa edad. El dato más llamativo se encuentra entre los más jóvenes. En la franja de 18 a 24 años, el importe medio asciende hasta los 745 euros, el nivel más alto de todos los grupos analizados.

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Este comportamiento apunta a un cambio en los hábitos de consumo, donde el acceso inmediato a bienes y servicios se combina con una planificación financiera basada en pagos fraccionados.

El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha propuesto crear dos regímenes de costes para los préstamos al consumo, limitando los tipos de interés aplicados a estos créditos, así como eliminar los microcréditos con plazos de reembolso inferiores a tres meses. (Europa Press/La Moncloa)

Endeudarse para aprender

Parte de este aumento del gasto entre los jóvenes, a juicio de los autores del informe, podría estar vinculado, al menos en parte, al peso creciente de la educación entre las categorías financiadas, que ya representa el 10% del total, en un contexto en el que “la formación, tanto reglada como complementaria, exige cada vez mayores desembolsos”.

En este contexto, el encarecimiento de la formación estaría impulsando el uso del pago aplazado como herramienta para asumir estos costes sin realizar un desembolso inmediato. Así, el BNPL no solo responde a necesidades de consumo inmediato, sino también a decisiones estratégicas relacionadas con la inversión en el futuro personal y profesional.

En cuanto a las condiciones de financiación, el plazo medio se sitúa entre los 10 y los 12 meses. Esta duración es bastante homogénea entre todas las franjas de edad. Un dato que refleja que los usuarios buscan cuotas manejables sin prolongar excesivamente el compromiso financiero, manteniendo cierto control sobre su economía.

Los autores del estudio destacan que esta modalidad se posiciona como una alternativa flexible entre el pago al contado y los créditos tradicionales, adaptándose a un consumidor más planificador.

Tecnología y hogar lideran las compras

El tipo de productos financiados con esta modalidad lo lideran los relacionados con la electrónica, que concentran el 39% del total de las operaciones. Le siguen las categorías relacionadas con el hogar y la decoración, que representan un 17%, lo que sugiere un uso del BNPL vinculado tanto a necesidades prácticas como a mejoras en la calidad de vida.

Otros sectores también ganan presencia, como los viajes y el turismo (7,5%) o el material deportivo (5,6%), evidenciando que esta fórmula también se utiliza para financiar experiencias vinculadas al ocio y al bienestar.

Cuándo y dónde compran los usuarios

El informe también arroja luz sobre los hábitos de compra. El 76% de las operaciones financiadas se realiza entre semana, frente a solo un 24% en fin de semana. Dentro de los días laborables, las tardes concentran el mayor volumen de actividad, con un 39% del total, seguidas por las mañanas, que representan el 26%.

En cambio, durante el fin de semana, la actividad disminuye y se concentra principalmente en las primeras horas del día, con cerca del 12% de las operaciones.

Desde el punto de vista geográfico, la actividad del BNPL se concentra en las principales áreas económicas del país. Ciudades como Madrid, Barcelona y Valencia encabezan el volumen de operaciones. Este patrón refleja la relación entre dinamismo económico, acceso al consumo y adopción de nuevas formas de financiación.

Además, pone de manifiesto que el pago aplazado está especialmente arraigado en entornos urbanos, donde la oferta de bienes y servicios es más amplia, señalan los autores del informe.

Equilibrar el consumo con el control del gasto

Inciden en que el BNPL ha dejado de ser una opción ocasional para convertirse en una herramienta habitual en la gestión financiera de los consumidores. Especialmente entre los más jóvenes, esta fórmula permite equilibrar el acceso al consumo con el control del gasto, favoreciendo una planificación más flexible.

El resultado es un perfil de usuario más racional, que prioriza, organiza sus compras y utiliza la financiación no como un recurso de emergencia, sino como una pieza integrada en su economía diaria.

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