El cardiólogo José Abellán explica por qué la sal aumenta el riesgo de infarto: “Quita el salero de la mesa”

El sodio es fundamental para el buen funcionamiento del cuerpo, pero su consumo debe ser moderado

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La OMS recomienda una ingesta máxima de 5 gramos de sal al día (@doctorabellan / Montaje Infobae)
La OMS recomienda una ingesta máxima de 5 gramos de sal al día (@doctorabellan / Montaje Infobae)

La sal es quizás, junto con los huevos, uno de los productos más estudiados y discutidos tanto por nutricionistas como por la población general. En la naturaleza son pocos los alimentos que naturalmente contienen sodio, por lo que es de esa misma escasez de la que hemos desarrollado nuestra apetencia por ella; algo parecido ocurre con el azúcar.

Así lo explica el doctor José Abellán, cardiólogo clínico en el Hospital General Universitario Santa Lucía de Cartagena, en su libro Lo que tu corazón espera de ti. La sal es la principal fuente de sodio, un micronutriente esencial para “muchos de los procesos bioquímicos que tienen lugar en nuestro cuerpo”, como la contracción y el bombeo cardiaco.

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A pesar de que resulta fundamental para nuestro organismo, su consumo elevado tiene implicaciones serias para la salud. Según un informe del Ministerio de Sanidad, el 45 % de infartos y el 50 % de ictus están asociados al consumo excesivo de sal. Por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una ingesta máxima diaria de 5 gramos de sal. En España se consumen casi 10 gramos diarios.

Por qué la sal aumenta el riesgo de infarto

La relación entre un consumo excesivo de sal y el incremento del riesgo de sufrir un infarto o un ictus está más que evidenciada, pero muchas personas no saben por qué. El doctor Abellán explica en su libro que por nuestra sangre circulan miles de sustancias diluidas, entre ellos el sodio. Para que el cuerpo funcione y todo fluya adecuadamente, la proporción de agua y estas sustancias debe estar en un justo equilibrio.

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Por ello, “si tu sangre tiene más sustancias (por ejemplo, más sodio), necesitarás más agua para mantener esa proporción”. A ello se suma que, como no es un bien abundante en la naturaleza, nuestro organismo tiende a almacenarlo y los riñones no lo expulsan tan fácilmente. “Ante un aumento de sodio en tu sangre (porque tomas más de la cuenta en la dieta), es más fácil retener más agua que expulsar más sodio”.

Dicho aumento de sodio junto con la retención de agua “deriva en un aumento de líquidos en el cuerpo” que las arterias deben soportar, lo que aumenta la presión dentro de ellas. El cardiólogo advierte que no hay problema si esto ocurre de forma ocasional, pero si se cronifica, puede alterar la salud cardiovascular. “Tus arterias se engrosarán y crecerá su capa media, que se hará más rígida y perderá elasticidad, una propiedad fundamental para que todos estos vasos desarrollen su función correctamente”, escribe en Lo que tu corazón espera de ti.

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Cómo reducir la ingesta de sal en nuestra dieta

El doctor Abellán no considera que pesar la sal sea un consejo adecuado para reducir el consumo, puesto que sería casi imposible. Sin embargo, existen otras medidas que ayudan a controlar la ingesta de sodio en nuestra dieta diaria.

El consejo del experto es sencillo: “No consumas procesados, quita el salero de la mesa” y “al cocinar cambia la sal por especias o hierbas”. Además, aconseja no comprar concentrados de caldo, puesto que “son casi terrones de sal pura”. En su lugar recomienda prepararlos nosotros mismos, “como se ha hecho toda la vida”.

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