Queso de Burgos: propiedades, beneficios y contraindicaciones

Este tipo de queso fresco es recomendable para recomendable para personas mayores y niños

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Queso de Burgos (Adobe Stock)
Queso de Burgos (Adobe Stock)

El queso de Burgos es uno de los productos lácteos más valorados dentro de la dieta mediterránea, no solo por su sabor suave y versatilidad culinaria, sino también por sus interesantes propiedades nutricionales. Según datos de la Fundación Española de la Nutrición (FEN), este alimento destaca especialmente por su bajo aporte energético, lo que lo convierte en una opción adecuada para quienes buscan cuidar su peso sin renunciar a un producto nutritivo.

Una de las principales ventajas del queso fresco es su reducido contenido graso. Con aproximadamente 11 gramos de grasa por cada 100 gramos de porción comestible, se sitúa entre los quesos menos calóricos del mercado. Además, la mayor parte de estas grasas son ácidos grasos monoinsaturados y saturados, seguidos de una menor proporción de poliinsaturados. Este perfil lipídico, aunque moderado, resulta más favorable que el de otros quesos más curados y grasos.

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En cuanto a los macronutrientes, este queso presenta un equilibrio interesante. Su contenido en hidratos de carbono es muy bajo, en torno a 4 gramos por cada 100 gramos, lo que lo hace apto para dietas con restricción de azúcares. Por otro lado, aporta cerca de 15 gramos de proteínas, fundamentales para el mantenimiento y la reparación de tejidos, así como para el correcto funcionamiento del organismo. Estas proteínas, además, son de alto valor biológico, lo que significa que contienen todos los aminoácidos esenciales.

El perfil de micronutrientes del queso de Burgos también merece atención, puesto que es una fuente destacada de minerales como el calcio y el fósforo, esenciales para la salud ósea. De hecho, una ración de 60 gramos cubre aproximadamente el 50 % de las ingestas recomendadas de fósforo para la población general. Asimismo, aporta zinc y selenio, dos minerales con funciones antioxidantes que contribuyen al buen estado del sistema inmunológico. A esto se suma la presencia de vitamina B12, clave para la formación de glóbulos rojos y el mantenimiento del sistema nervioso.

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Entre los beneficios más destacados de este alimento se encuentra su fácil digestibilidad, derivada de su bajo contenido en grasa y su textura blanda. Esto lo convierte en una opción recomendable para personas mayores, niños o individuos con digestiones sensibles. También puede ser útil en dietas de control de peso, gracias a su capacidad saciante y su bajo valor calórico.

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Contraindicaciones del queso de Burgos

Sin embargo, como cualquier alimento, el queso de Burgos no está exento de consideraciones y posibles contraindicaciones. Aunque su contenido en sal no es excesivamente elevado, se recomienda optar por versiones sin sal en el caso de personas con hipertensión arterial o problemas cardiovasculares. Esta precaución puede contribuir a un mejor control de la presión sanguínea dentro de una dieta equilibrada.

Otro aspecto relevante es su conservación. Este tipo de queso debe mantenerse siempre refrigerado a una temperatura cercana a los 4 ºC. A diferencia de los quesos curados, su alto contenido en agua lo hace especialmente vulnerable al crecimiento de bacterias y hongos. Por ello, su vida útil es relativamente corta y se aconseja consumirlo en un plazo breve tras su compra. Un almacenamiento inadecuado puede comprometer tanto su calidad como su seguridad alimentaria.

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